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Narra Jess:
-¿Hasta que gima? dios Jane, ¿pretendes violarlo o qué?-
sonreí con malicia.
-No será violación, el querrá que lo haga- esbozó una
sonrisa malévola y salió del baño.
Miré durante un segundo a Summer para luego mirar a Roberta,
esa friki la había cagado al decirle eso al niño rizos. Seguí maquillándome tranquilamente
mientras Summer le hacía la cera a la friki y Jane miraba algún vestido que
ponerse para la fiesta/orgía que celebraban los "Cullen".
Tras
esperarla una hora en la cual Summer terminó de depilar a Roberta y se puso su
vestido negro yo mientras me puse a elegir un vestido para la friki, después de
la cera y los vestidos tocaba sesión de maquillaje, dejé que Summer y Jane se
maquillaran solas y yo me puse a trabajar con la cara de Roberta. Tuve que
gastar casi toda mi base en ella, tenía una cara horrorosa y llena de pústulas,
cuando creí haber terminado de pintarla estaba más o menos pasable, pero yo ya
no podía hacer más, esa chica necesitaba ayuda quirúrgica para arreglarse la
cara.
-Bueno hija, mírate, estás mucho más guapa, pero no puedo
hacer milagros con tu cara....
Le tendí el espejo de mano que tenía.
-Estoy preciosa, no puedo creer que pueda ser así si me
maquillo- lloraba de la emoción.
Summer, Jane y yo nos miramos incrédulas, bueno, por lo
menos la chica estaba contenta y no iba a hacer el ridículo en la fiesta al entrar
junto a nosotras.
-Deja de llorar si no quieres convertirte en un payaso,
venga.
Me puse de pie y salí con paso decidido del baño, íbamos a
impresionar a todos los Cullen, de eso estaba segura. Me miró unas cuantas veces
en el gran espejo del recibidor del apartamento y vi que esta perfecta, bueno,
yo soy más que perfecta.
-Chicas, estoy nerviosa...
-¿De qué Rob?-dijo Jane al repasarle el rimmel.
-De que la gente se ría de mí – dijo Roberta mientras miraba
de un lado a otro de la habitación.
-Tranquila, no se reirán de ti, vienes con nosotras- Summer
la agarró del hombro mientras se lo decía.
-Vamos chicas, los chicos Cullen nos esperan.
Salimos del apartamento como una exhalación y nos dirigimos
a mi coche, conduje deprisa, quería ver como la gente se quedaba impresionada
con mi obra maestra y tirar a pelo cresta a la cama. No iba a perdonarle a
Harry Van der Croeft lo que había hecho, me había dejado sin un polvazo único.
Al llegar a la mansión pudimos ver todas como la casa estaba
decorada elegantemente, con faroles caros a los lados del camino, y rosales aparecidos
de la nada junto a los faroles. El camino que antes era de piedra ahora era de
arena, pero no de una arena normal, sino blanca como la de las playas caribeñas.
Roberta estaba impresionada, seguro que nunca había visto estas cosas, la
verdad es que nosotras sí, en las cenas de gala que hacían nuestros padres en
nuestras mansiones, pero los decoradores no tenían tan buen gusto como los de estos
cinco chicos.
La puerta de la casa estaba cerrada, pero se escuchaba música
bailable dentro y supusimos que estaban todos dentro. Cuanto más nos acercábamos
a la casa la música tenía un volumen más alto, pero la letra de la canción era incomprensible,
estaba en un idioma el cual no había escuchado antes.
-¿Quien toca el timbre?
-Eeeh, yo no, estoy demasiado asustada- Roberta se agarraba
a mi vestido.
-Estate quieta que al final me lo rompes y es caro y como lo
hagas eres mujer muerta querida- mire furiosa a la friki.
-Ya toco yo- Summer no aguantaba más el estar ahí fuera.
Antes de que pulsara el botón del timbre la puerta se abrió,
dejando ver una figura vestida con vaqueros, americana roja de universidad y
pelo engominado hacia arriba al estilo cresta.
-Buenas noches señoritas, pasen, las estábamos esperando
ansiosamente- Zayn les echó un rápido vistazo a mis acompañantes para seguidamente
mirarme a mi- Jessica, estás preciosa, te queda muy bien ese vestido- miró mi
vestido de arriba a abajo con cara pervertida.
Le sonreí pícaramente y entré en la casa. Vi a bastante
gente bailar, había perdido a mis amigas en lo poco transcurrido de tiempo que
nos habíamos separado y no las encontraba con un rápido vistazo, asique supuse
que estarían en las demás habitaciones y seguí a Zayn.
Nos paramos al lado de la mesa de comida y bebida y miré todo
el salón detalladamente, había objetos de mucha antigüedad y de valor incalculable
por toda la habitación ¿De dónde habrían sacado todo ello? pero lo que más me
impresionó fue una pintura que se situaba en el techo del salón, eran todos los
menores Van der Croeft junto con su padre. Miró cada una de las facciones de su
cara, pero no había ni rastro de parentesco con alguno de estos.
- ¿Te gusta? el otro hombre que sale con nosotros es nuestro
padre- Zayn me tendió un vaso lleno de una sustancia roja.
-Lo había supuesto, ¿Dónde está ahora mismo? ¿Por qué no está
con vosotros?
-Está de negocios, necesita mantenernos y quedándose aquí no
consigue demasiado dinero- le dio un sorbo a su vaso.
-Oh, vaya.
Miraba por todo el salón, la gente se movía ligeramente,
parecían colibrís en movimiento como si algo o alguien los hubiera hechizado.
Pude ver como Roberta estaba hablando con unos chicos felizmente. <<Por
fin ha ligado la orco de mordor>> pensé, Summer hablaba entretenidamente con Ginna, la
cual vestía entero de cuero y con zapatos de plataforma de escándalo, pero de
Jane no había rastro.
-Zayn, ¿Sabes dónde anda Jane?
-Supongo que está con Harry arriba.
Cogió una de mis manos y comenzó a danzar lentamente, se movía
ágilmente, más que los otros invitados a la fiesta. Me dio una vuelta y otra y
otra, así hasta que consiguió que me pusiera a bailar junto a él, la música me
parecía cada vez más distinta, más siniestra con cada segundo que pasaba, pero
no me importaba, solo estaba concentrada en bailar junto a él y en mirarle a
los ojos.
Si el tiempo pasaba no me importaba, quería quedarme allí para
siempre, con alcohol, música, baile, mis amigas... ostios, ¿Y mis amigas? Las había
perdido de vista, Roberta ya no estaba en la pared hablando con esos chicos y
mi hermana tampoco se encontraba donde la había divisado por última vez, Gina
estaba hablando muy amistosamente con un chico rubio y de ojos grises y parecía
que de un momento a otro se le iba a echar al cuello. Todos los presentes de la
fiesta estaban acalorados, parecía que necesitaban realizar sus necesidades
sexuales en cualquier momento y no les importaba que hubiera más gente presente
allí, lo que vi la última vez en esta casa se estaba volviendo a realizar pero
con más gente que la vez anterior y esta vez yo también formaría parte de ello.
-¿Quieres que nosotros nos vayamos arriba?
Zayn se mordió el labio mientras jugueteaba con un mechón de
mi pelo. Me recorrió con la yema del dedo toda la nuca haciendo que el vello de
esa parte de mi cuerpo se erizara. Todo mi cuerpo se estaba calentando de unas
maneras insospechadas y estaba en mitad de una fiesta en la cual todos iban a
follar con todos. Los invitados estaban empezando a quitarse poco a poco la
ropa, pero no me importaba, yo iba a formar parte de esa orgía y me parecía bien,
uno de los invitados se acercó a mí y me lamió el cuello para seguidamente besarme
de manera intensa. Zayn apartó a ese chico de un empujón, me agarró y me llevó escaleras
arriba, mientras lo hacía fui yo la que le comía el cuello a besos y le lamía.
-Jess no hagas eso- se notaba que se estaba poniendo palote.
-¿Por qué? si te gusta mucho.
Abrió la puerta de la habitación con la mano que le quedaba
libre y me tumbó en la cama.
-Estas actuando extraño.
-Para nada, estoy actuando como la gente actúa en una orgía,
vuestros invitados hacen lo mismo que te he hecho yo.
-Ellos no son tu Jess, contrólate.
-¿Celoso?- sonreí mientras jugaba con el mechón de pelo que
había jugado anteriormente Zayn.
-No, pero tú estás aquí por mí.
-Vale, yo he venido aquí por ti para hacer una cosa.
Me aproxime a pelo cresta y toqué su paquete, estaba duro,
le había puesto palote el verme morreando a otro tío y el comerle el cuello. Hacía
gracia que le pusiera con solo eso. Desabroché su pantalón y bajé la bragueta.
Mientras lo hacía, el me bajó la cremallera del vestido. Le quité con fuerza la
americana y le alcé la camiseta que llevaba debajo, los abdominales que
mostraba me estaban poniendo más cachonda, perraca si podía decirse. Con
suavidad me tumbé en la cama y nos morreamos como si no hubiera un mañana, a la
vez el masajeaba mis pechos, me desabrochó el sujetador y lo tiró lejos, comenzó
a besarme por la parte del pecho y yo no paraba de gemir. El ambiente se había
caldeado mucho abajo y aquí arriba se estaba caldeando más, como si estuviera
en un infierno. Podía notar como su sudor caía sobre mí, mi respiración cada vez era más entrecortada y yo necesitaba
que me metiera algo ya.
-Zayn, joder, venga.
-¿No tienes aguante eh?
-Ayer me dejaste con el calentón, asique venga.
Con mis piernas pude darle la vuelta y me quedé encima suyo,
comencé a hacer lo mismo que me había hecho el, salvo que en vez de masajearle
los pechos yo con la yema de los dedos le acariciaba los pezones. Sentí como
algo detrás de mi estaba deseando entrar en cierto lugar, pero el dueño parecía
querer hacerme sufrir. Zayn volvió a darnos la vuelta y mientras me volvió a
comer a besos, sentí una punzada en el cuello, todo se estaba volviendo oscuro y
negro.

