miércoles, 19 de septiembre de 2012

''El hermano estúpido de los Van der Croeft.''


Narra Jane:
Mierda. Mierda. Mierda.
¿Quién se creía ese que era? Argh. Odio a los chicos como él. ¿Cómo se atrevía a venir a nuestra casa a hablarme de ese modo? Ni que fuera mi padre.
Después de que Harry-el-sucio se fuera y me dejara con ganas de salir detrás de él y pegarle un puntapié subió a los pocos segundos su hermano Zayn. Estaba claro que aquel Don Juan quería beneficiarse a Jess pero no iba a ser tan fácil.
Se notaba que Zayn no se llevaba muy bien con Harry. Normal, era un borde de mierda.
Jess se había puesto monísima para su cita con el Casanova y por lo que acerté a oír iban a ir a casa de los padres de ella. Demasiado pronto presentarles a sus padres en la primera "cita", ¿no? Pero qué más daba si el objetivo era acabar en una cama. Vamos, Jess, te lo tiras el tercer día de clase y eres mi heroína.
Traté de no pensar mucho en el percance que había tenido con el hermano más idiota de los Van der Croeft. Si antes me había emocionado el beso forzado en clase ahora solo me daban ganas de vomitar.
La mañana siguiente decidí mandar a la mierda las malas vibraciones que me habían inundado los últimos días y me levanté antes para ponerme más guapa de lo que ya era. Un poco difícil, pero como era perfecta podía conseguirlo.
Me puse el uniforme y arreglé bien mi corbata antes de salir. La falda tableada estaba muy por encima de la rodilla y mi camisa blanca bajo el jersey estaba perfectamente planchada. Me coloqué la diadema burdeos sobre el pelo hacia atrás y me puse el abrigo beige clarito con delicadeza. Observé las medias de color casi rosa pálido con detenimiento. Perfectas.
Jess bajó las escaleras a todo correr con los tacones en una mano y el bolso de Dior en otra. Pasó por delante de mí como una exhalación y cogió dos galletas integrales y se las metió en la boca.
-Vaaaamonos, señoritas-gritó, poniéndose los zapatos a la vez que masticaba velozmente.
-¿Qué tal el sexo?
-Alucinante: una pasada de cuerpo, una pasada de movimientos, yo repetía mil veces, fue genial...
-No hubo sexo, ¿verdad?-concluí yo cogiendo mi bolso también y encaminándome a la puerta.
-No-admitió Jess con cara de "el fin del mundo es realmente en el 2012" y un poco enfurruñada-.Tu querido y estúpido Harry-Cullen nos interrumpió.
Ah, que también jodía a mis amigas, no solo a mí. Genial, ya me podía morir feliz, nótese el sarcasmo.
Summer ya nos esperaba en la puerta, muy puntual como siempre, leyendo algo en sus apuntes de economía.
-No es mi querido, pero sí es estúpido.
-Lástima que entró en aquella habitación tan increíble -Jess abrió la puerta y dejó que Summer pasara primero-.Pero lo más raro fue que abajo el rubiales y el de los ojazos azules tenían una fiesta con un montón de chicas. Vamos, una orgía mismamente, solo les faltaba desnudarse.
Malditos...no invitarnos a nosotras...
Cuando llegamos al instituto y bajamos en el aparcamiento me di cuenta de que había una chica nueva que se bajaba del coche de Harry. Estaba claro que podía ser una hermana adoptada pero ella y el idiota de los Van der Croeft se miraban de una forma que no lo hacían los hermanos.
Vale, yo me había liado con mis primos lejanos porque no nos conocíamos de mucho y porque yo era una cerda integral pero... ¿hermanos? No, nunca…ni siquiera adoptivos.
Pasamos a su lado y Harry cruzó su mirada con la mía, pero la desvió tan rápido que llegué a pensar que me lo había imaginado.
El resto del día pasó rápidamente y sin mucha novedad. Salvo que la hermana nueva, Gina se llamaba, estaba acaparando demasiadas miradas para mi gusto. Miradas que nos pertenecían a nosotras.
Jess parecía molesta y Summer bastante indiferente. Además, dijo que la tal Gina era bastante amable con ella y que Niall nos había invitado a una fiesta que daban en su casa.
No pensaba ir a esa fiesta ni aunque me arrastrasen.
Después del almuerzo y una clase aburridísima de historia, nos encontramos a Summer un poco alterada. Cosa bastante rara porque la paciencia era su lema.
-Dispara-le dijo Jess.
Estábamos en el pasillo y había bastante gente. Summer sacaba sus cosas de la taquilla y metía una carpeta negra. Yo me dediqué a guiñarle un ojo a uno de los deportistas de un curso más que el mío, del curso de Summer. Él me devolvió el guiño y sonrió. Estaba muy bueno.
-¿Qué?-dijo Summer, ignorando un poco a su hermana.
-¿Por qué vienes como si acabases de ver a Liam Hemsworth hacerte un striptease en el baño?
-¿Yo? No.
-Habla que soy tu hermana.
Summer suspiró largamente.
-Acabo de besar a Niall Van der Croeft, ¿contenta?
Jess cerró la taquilla de su hermana con fuerza.
-¿Qué?
-Lo que oyes.
-¿Por qué?
-Porque me dio la gana.
Bien dicho, pensé.
-Se hizo el chulo y le dejé con las ganas.
Jess sonrió. Le gustaba cuando Summer hacía cosas que ella haría.
-Lo de la fiesta va en serio.
-Claro que va en serio. Yo voy a ir.
-Yo no-me despedí del tío bueno con la mano.
-Espera, me ha parecido oír mal-dijo Jess entrecerrando los ojos.
-Oíste perfectamente, rubia-le dije sonriendo-. ¿Qué te dijo Niall para que le dieras una lección, Summer?
-Digamos que dijo no sé qué de Zayn y Jess ya se sabía, que a Harry le gustabas tú y que entonces él...pues lo dejó así.
Presté más atención de la necesaria.
-¿Que a Harry yo qué?
-Le gustas a Harry Van der Croeft-sentenció Jess-. Normal, hasta yo te violaba ahora mismo.
Fruncí el ceño. Eso era mentira. Harry me odiaba, yo a él. Así era como funcionaba esto.
Tenía que enterarme de más.
-No lo creo. Creo que tiene algo con su hermana.
-Lo dijo Niall, algo habrán comentado-dijo Summer.
-Solo hay una forma de averiguarlo-susurré, con una media sonrisa.
Jess me miró y adivinó mis pensamientos. Sonrió también.
Me giré y busqué a alguien con la mirada. La encontramos con la cabeza metida en su taquilla y ajustándose las gafas mientras sorbía por la nariz sonoramente. Menudo panorama.
-Hoooola, Roberta-la saludé poniéndome a un lado de su taquilla mientras sonreía falsamente y Summer y Jess se ponían al otro lado-. ¿Cómo te va?
Ella nos miró a las tres, bastante sorprendida. Cogió su inhalador y aspiró profundamente.
-B-bien, J-jane.
-Tranqui, Rob-dijo Jess-, ¿puedo llamarte así? Es que entre amigas nos ponemos apodos, ¿sabes?
Roberta asintió. Creí que le daría un ataque o algo.
-¿Queréis que os haga un trabajo o algo?-musitó.
-No, no-dije rápidamente-.Las amigas no se obligan a trabajar, ¿a que no, chicas?
Jess y Summer negaron exageradamente. Me encantaba intimidar a la friki de Roberta.
-Las amigas se hacen favores-alcé las cejas-. ¿Tú me harías uno, Robbie?
Ella evitaba mirarme. Asintió con miedo.
-Ajá.
-No te he oído-dijo Summer.
-Sí, chicas.
Jess le pasó un brazo por los hombros y comenzó a avanzar junto a ella pasillo abajo. Yo cerré su taquilla con una sonrisa.
-Bien-dijo Jess-. Nuestra pequeña Jane tiene una inquietud, ¿sabes? Quiere saber cosas. Ella es así.
-Ya ves, no puedo evitarlo.
Summer trataba de no reírse.
-¿Qué quiere saber?
-Digamos que tú-Jess cogió un mechón de pelo negro un poco grasiento de Roberta-,eres una chica "de doble bolsa" para los chicos.
-¿Doble bolsa?-preguntó ella, sin comprender.
-Sí, no nos detengamos en definiciones ahora.
Summer soltó una carcajada sin querer. Yo me contuve de nuevo.
-Hagamos un trato-le dije a Roberta-.Tú le sacas información a Harry Van de Croeft y yo te llevo a la fiesta que hacen en su casa esta noche.
Roberta se sorprendió. Parecía querer librarse de su apariencia de rata de biblioteca y salir con las populares del instituto.
-¿Hay trato?
-No sé, él es muy guapo, increíblemente perfecto...no sé si podré hablarle. Lo siento.
-Escucha, Betty-la-fea-Jess frunció el ceño-. ¿Sabes quiénes son las reinas del instituto?
-Sí-Roberta aspiró aire-.Summer, Jane y tú habéis sido coronadas reinas del baile de Halloween, invierno, primavera y el del final de curso innumerables veces.
-Ah, sabes de qué habla entonces-dijo Summer.
-Bien-intervine yo acercándome a ella-.Pues escúchame bien Roberta Higgins: o haces lo que te digo o tu vida será más deprimente que ahora.
Roberta tragó saliva y asintió. Jess sonrió con triunfo.
Quedamos con la empollona al salir de clase para llevárnosla a casa y quitarle de encima aquella máscara de orco mientras ella nos contaba lo que averiguó sobre Harry.
-Veréis-dijo, un poco más calmada mientras Summer le enseñaba a hacerse la cera-, ¡aaaaaaaau!
-Tiene que doler, Rob.
-Lo siento-susurró.
-Prosigue-le dijo Jess con su vestido color blanco ajustado y de infarto mientras se maquillaba.
-Le hablé en clase de matemáticas y es un hacha con los números, me corrigió en tres ocasiones... ¡a mí!
-Ajam-Summer estaba sudando la gota gorda por dejarla "pasable" al menos.
-Ve a la parte interesante-le dije colocándome mejor el pijama.
No iba a ir a esa fiesta.
Roberta apretó los dientes cuando Summer dio otro tirón.
-Dijo que era muy lista y muy amable, que podría pasarme por su fiesta-dijo con ilusión-.Me invitó sin saber que vosotras lo habíais hecho ya, es un caballero.
-¿Qué más?-Jess ya le había ondulado el pelo y la estaba maquillando ahora.
-Pues...-puso cara de inseguridad.
-¿Qué?-le pregunté.
-Le pregunté que si su hermana era nueva y me dijo solamente que sí. Nada sentimental.
-¿Y?
-Pues que después me dijo que qué hacía hablando con vosotras en el pasillo y le dije que me caíais muy bien, sobre todo Jane.
-¿Dijiste qué?-dije con cara de "estás loca".
-Sí...-se mordió el labio-.Y él me dijo que eras de las pocas chicas con las que no se molestaría en hablar, que me alejase de tí. Es muy amable aconsej...
-Es imbécil. Y se va a enterar-sentencié levantándome de golpe.
-¿Qué haces?-Summer levantó la cabeza de lo que hacía.
-Pienso ir a esa fiesta, y no voy a salir de ella hasta que Harry Van der Croeft suplique mi nombre para que me quede entre gemido y gemido.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Kill Niall Volumen 1


Narra Summer:

Tenía que admitir que mi vida nunca había sido muy normal. Mi familia era rica y yo vivía con un par de adolescentes con las hormonas absolutamente revolucionadas, como fuegos artificiales, que sólo pensaban en el placer por el placer. Pero aun así, desde que esos chicos nuevos habían puesto pie en el instituto hacía unos días, habían comenzado a ocurrir cosas raras por doquier. Primero fue Jane, que se pasó un día entero traumatizada por a saber qué razón (me hubiera gustado ayudarla, pero cuando pude estar un rato con ella por la noche ya se le había pasado), luego fue Jess trayendo a su nuevo ligue a casa de mis padres (algo a lo que había rehusado siempre por multitud de razones), y por último los rumores ciertos que se iban propagando por el instituto a increíble velocidad sobre las orgías que se celebraban en la mansión Van der Croeft. Por lo visto no hacía falta ser especialmente guapa, rica ni inteligente. Mientras estuvieras dispuesta a probar los muelles de sus camas con ellos eras bienvenida. Me preguntaba cómo lo estarían asimilando Jess y Jane, adictas al sexo pero acostumbradas a ser el centro de atención en sus hombres, cuando alguien de andares felinos se puso delante de mi pupitre:

-Perdona, Summer, ¿verdad? Estaba intentando hacer los ejercicios que nos ha mandado el profesor Carter, pero hay una cosa que no me ha quedado clara. ¿Sabes cuándo hay que usar cada una de las fórmulas?


Por fin se había dignado a hablar. La chica nueva, aparentemente un año más mayor que los maromos y llamada Gina, se había sentado sola el primer día y había puesto todo su empeño en aislarse de los demás, esquivando incluso a los compañeros de clase que se habían acercado para ligar con ella. 
Sabía que su amabilidad estaba motivada por el interés, pero tampoco tenía nada en contra de ella y nunca se sabe cuándo se puede necesitar un favor de vuelta. Por otra parte, se notaba que era inteligente, puesto que había formulado su pregunta directamente sin darme oportunidad de rechazarla.


-Claro, mira, esta primera se usa para...


Le expliqué todo con paciencia y una sonrisa. Al mirarla, pude observar que sus ojos ya no transmitían superioridad ni sus movimientos aires de grandeza. Parecía una chica corriente y moliente. Me preguntaba si eso iba a durar mucho y no tuve que esperar demasiado para averiguarlo. Cuando sonó el timbre que señalaba el final de la clase y el comienzo de la hora del almuerzo me dirigí con Álex hacia el comedor. El pasillo estaba petado de gente

y noté cómo alguien me alcanzaba y se ponía a mi lado.

-Perdona-era Gina otra vez, con una voz melodiosa que intentaba sonar tímida-, ¿podría sentarme con vosotros en la mesa? Me gustaría cambiar de aires.


Tuve el impulso de preguntarle si es que se había peleado con algún miembro de su familia, pero en seguida comprendí que eso no era de mi incumbencia, por lo que simplemente le di vía libre. No podía salir nada malo de ahí, ¿verdad? 
Álex y yo nos sentábamos con Jane, Jess y otros miembros selectos a cual más pintoresco. Obviamente, Gina se apresuró para ponerse a mi lado, mientras que Álex se quedó a mi derecha como fiel amigo (además de ex y persona por la que todavía siento cierto resquemor por lo que pasó. Nuestra relación es complicada). Todos se quedaron un poco sorprendidos, pero nadie dijo nada y unos cuantos saludos se cruzaron por la mesa. Por lo visto en la de los Cullen, que era como yo a veces llamaba a los nuevos por sus obvias similitudes (tías y tíos buenorros que dicen ser familia y que se sientan solos. Sólo les faltaba ser vampiros), había pasado lo mismo, porque al rato se acercó el miembro más rubio de todos, al que llamaban Niall.


-Hey, Gina, ¿qué haces aquí? Si te vas a comer a otro lado que sea a Nando's al menos. Y tráeme algo de paso. Louis seguro que quiere una zanahoria...

-De eso nada, pequeño. He decidido que no puedo seguir estando sólo con vosotros. Necesito hacer amigos y Summer se ha mostrado muy amable conmigo antes.

El rubio posó sus ojos en mí y nos quedamos mirando por un momento. Aunque era más alto que yo y su cuerpo dejaba claro que era el de todo un hombre, tenía aire desenfadado, mejillas sonrojadas y un aspecto infantil que se me antojaba gracioso. Ahora que le tenía más cerca me daba cuenta de que quería tener en un futuro un hijo como él.


-¡Oh! ¡Hola!-dijo sorprendido y tímido-Yo soy Niall. Me alegro de que hayas hecho buenas migas con Gina. Es encantadora a veces, pero tiene carácter.


En ese momento su amiga le lanzó una mirada infuriosa. Él, que captó el mensaje, cambió rápido de tema.


-Ah, sí, esta noche vamos a hacer una fiesta en nuestra casa. Podéis pasaros si quieréis. Estaría genial.


Conociendo la temática de sus fiestas, Álex se hizo el loco, Jess y Jane se miraron pensativas, el resto se puso a cuchichear y yo, directamente, me dediqué a observar disimuladamente a todos ellos y a la comida, hasta que ya no pude evitarlo más y por no ser descortés decidí volver a mirar a esos ojos azules llenos de vida que en ese momento estaban centrados en mí. Mierda.

-¿Y tú? Vendrás, ¿verdad? ¡Lo pasaremos de cine!

-¡Sí!-chilló Gina-No te preocupes, yo también estaré allí. Y ahora ya conoces a Niall. Quédate con nosotros. Te presentaremos al resto. Será una fiesta estupenda.

Un momento. Un momento. Un momento. Un momento. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Los Van der Croeft, famosos por sólo relacionarse con los demás para darse un revolcón ahora querían ser mis amigos? ¿Por qué yo? No era fea precisamente para quererme sólo como amiga y no encontraba nada que pudiera tener yo y que ellos desearan. Por otra parte, si lo que vio Jess se repetía, me estaban invitando en realidad a una orgía, ¡y con Gina! Definitivamente mi respuesta era "NO".


-Pues la verdad es que...-me estaba preparando la excusa sobre la marcha cuando el timbre me salvó. 


En ese momento un par de figuras se levantaron rápidamente de donde estaban sentadas, me cogieron cada una de un brazo y me llevaron a marchas forzadas al cuarto de baño de las chicas. Eran Jane y Jess.

-¡Locarra ¿qué ibas a hacer?! ¿Te acuerdas que hablamos de eso ayer por la noche? Ya sabes lo que te vas a encontrar si vas.

Qué ironía que Jess me llamara eso. Yo no fui la que voló literalmente por los aires con Jane nuestro anterior instituto y fue expulsada por ello.


-Ya lo sé, Jess. Iba a decir que no, aunque esto de que me raptéis también me viene bien. Pero hay algo que no entiendo, su forma de describir la "fiesta" no es la que usarías para una orgía...

-Eres mayor que nosotras pero del todo inocente, Summer-contestó Jane con cierta dulzura y aguantando un suspiro-Quizás por eso te han elegido.
-¿Qué?-pregunté desconcertada-¿Insinúas que no pueden pensar en mí para tener sexo por lo guapa que soy y lo buena que estoy?
-La verdad es que el caché allí era un poco bajo...-apuntó mi hermana.

Ya no podía aguantarlo más. Ellas, que se iban tirando a todo lo que se movía y a las que apostaba que les faltaba poco para liarse entre ellas, podían hacer eso y más, que no pasaba nada. Pero yo, que estudiaba y era responsable, resulta que también era demasiado buena y se aprovechaban de mí. Por no hablar de que ni siquiera ninguno de los chicos nuevos parecía haberse fijado de momento en mi persona. Eso era algo a lo que no estaba acostumbrada. Los hombres se sentían atraídos por mi belleza, mi inteligencia y mi simpatía. ¿Qué demonios les pasaba a esos bichos raros? ¿Y qué les pasaba a esas dos brujas que tenía como compañeras de piso? ¿Qué maneras eran esas de hablarme, bajándome todo el ego y la moral de golpe? 
Me fui, cabreada. Eché a andar con paso rápido hacia mi aula, intentando olvidarme de todo aquello por el momento. La clase ya había comenzado, por lo que me disculpé al entrar, pero como el profesor sabía cómo era, no le dio importancia. Decidí concentrarme en la clase y pensar en lo que había pasado después.


Me sentí extrañamente afortunada cuando el señor Aaronson nos mandó leer un nuevo libro. Así tenía una excusa para escaparme nada más acabar la clase a la biblioteca. Dicho y hecho, en cuanto sonó el timbre salí escopetada directa a ese santuario de libros que no muchos alumnos pisaban. Jess y Jane probablemente ni sabían cómo se pronunciaba el nombre. Por fortuna, con el tiempo Álex había aprendido a dejarme mi espacio cuando huía como ahora, por lo que seguro que no vendría, y con suerte Gina no habría tenido tiempo de seguirme la pista hasta aquí. Si cogía el libro y esperaba un poco, la gente se 
iría a su casa y podría perderme legítimamente la inocente fiesta de los Cullen. Ser buena persona es complicado.


Miré la enorme sala. No había nadie, salvo la bibliotecaria, que escuchaba música con unos cascos. Muy moderna ella, como el resto de gente de ese instituto. 
Lo que hacía el dinero. Empecé a ponerme a buscar lo que me habían pedido. Había pasado por unas cuantas estanterías cuando me encontré con alguien a menos de 20 cm.


-¡Oh! ¡Dios!-exclamé, tremendamente sorprendida y dando un paso atrás. 


Me preocupé por alzar la voz, pero luego recordé que el otro ser humano allí estaba tan a lo suyo que si hubiera pegado un tiro tampoco se hubiera enterado.

-¡Hola, Summer, te estaba buscando!-saludó alegre el muchacho rubio y de ojos azules que quería invitarme al Infierno. 

De todos, tenía que encontrarme precisamente con él. Tanto para nada.

-¿Cómo sabías que estaba aquí?-pregunté extrañada.
-Te vi caminando por delante de mi clase en esta dirección nada más sonar el timbre. Eres una chica lista, así que no hay pérdida.
-¿De verdad parezco una rata de biblioteca?
-No, pero eres más seria que otras chavalas y siempre tienes cara de estar pensando en cosas y analizándolas.

Me quedé muda del asombro.

-¿Cómo sabes tú eso...?
-Venga, ya has visto que entre tu grupo y el mío hay parejitas. Nosotros, y me incluyo, miramos con cierta frecuencia hacia donde vosotras estáis. Nos gustáis. Por eso quiero invitarte a nuestra fiesta. Jess ya estuvo un poco ayer, Jane no tardará en unirse. Faltas tú.
-Sé lo que hacéis en lo que vosotros llamáis fiestas. Son orgías y no os importa cómo sea la chica mientras sea facilona. ¿Por qué tengo que ir yo si no he mostrado interés? Pegad una patada a una piedra y saldrán 20 pivas deseosas de estar con vosotros en esa situación.
-No lo entiendes, ¿verdad? Para esas cosas realmente cualquiera vale, pero he dicho que nos gustáis. Vosotras sois especiales. A Zayn le gusta Jess, a Harry le gusta Jane y...-Niall se calló, temeroso de contar más.

Yo no comprendía nada. A Gina no le iba a gustar, espero, y a él acababa de conocerle hacía apenas unas horas. Zayn y Harry se habían acercado a mis compañeras, pero lo de este rubio simpático y yo había sido fruto de la casualidad, ¿verdad? ¿O era tímido y había aprovechado la situación? 
Había tantas cosas que no entendía que decidí dejar de pensar. Sólo sabía que tenía que darle una contestación y entonces la conversación que tuve con Jane y Jess regresó a mi mente: Soy demasiado buena. Me toman en pelo. No les gusto de verdad. Se aprovechan de mí. Algo quieren. Algo quieren. Algo quieren. Algo quieren. Entonces tomé mi decisión y me dejé guiar por mis impulsos. Di un paso hacia adelante hasta quedarme pegada a él. No se apartó, por lo que seguí con el plan.


-¿Acaso quieres que vaya esta noche a tu cama y te haga esto?-dije bajando la voz hasta hacerla casi un susurro mientras acercaba mi cara poco a poco a él.


Me puse un poco de puntillas y le besé. Noté su sorpresa, pero no un rechazo, por lo que subí mis brazos y los uní detrás de su cuello. En seguida él puso los suyos detrás de mi espalda, agarrándome, y me devolvió el beso, dulce al principio pero más y más fiero cada segundo que pasaba. Nuestras respiraciones también se fueron acelerando, mis manos enredándose en su pelo rubio y las suyas camino ya debajo de mi camiseta. La cosa se estaba desbocando, pero no me importaba. Comencé a quitarle la suya a él también, sin dejar de besarle, y pegué mi cuerpo todavía más al suyo para que pudiera sentirme plenamente. Noté que la cosa iba bien, el chico estaba a punto. Entonces me aparté de golpe y respondí yo misma a mi anterior pregunta.


-Pues no.


Y me fui, sin el libro que buscaba y con un calentón del quince a mi casa.