martes, 24 de septiembre de 2013

Vampiros y hombres lobos.


Narra Jane:
Jess estaba deprimida como nunca y la comprendía enteramente. Casarse con alguien por obligación no era algo que se desease mucho que digamos.
Estuve tan absorta tratando de levantarle el ánimo que se me olvidó por completo los problemas de hombres que tenía.
¿O él era muy rápido o yo era muy lenta? Sacudí la cabeza y me pasé el resto del día junto a Jess y a Summer en el salón. Puse una peli romántica que solo ayudó a que Jess quisiese devolver de lo empalagosa que era y se fue a dormir a su enorme habitación.
Yo me quedé en la cocina tomándome una taza de chocolate caliente mientras miraba a Summer pensar detenidamente. Algo estaría tramando. No tardé mucho en encerrarme también en mi habitación.
Mi padre y mi madre estaban muy cabreados por mi salida de tono con los Van der Croeft pero de verdad ese chico me crispaba. No era justo que fuese tan guapo y misterioso,no era justo que su indiferencia me gustase,y no era justo que yo de estúpida imaginase tener sexo con él.Yo no hacía esas cosas.
Me dormí,resignada por todos los problemas que habían surgido en nuestras vidas justo coincidiendo con la llegada de los Van der Croeft.
A la mañana siguiente Alex me sacó de la cama en brazos porque me tocaba irme con él en la moto y me resistí todo lo que pude.
-¿Por qué estás tan amable hoy,señorito?-le pregunté abrochando los botones de mi abrigo de piel blanco y negro de Prada mientras subía a la moto-.¿Quieres comprarme?
-¿Yo?Jane...soy tu hermano,tu protector,tu...
-Vas a llevar a Stacy al baile de máscaras del que habló Summer antes,¿no?
-Eh...bueno,sí-parecía incómodo-.Pero si quieres no la llevo,puedo entender que la odies,pero está en un mal momento con su familia.
-No pasa nada,Alex.Paso de ella.
Alex suspiró,aliviado.Se subió a la moto y arrancó.Me agarré con fuerza a él y sentí más frío de lo normal.Era mediados de octubre y se notaba el otoño en Nueva York.Todo estaba marrón...pero perfecto.
-¿Tienes idea de quién te lo pedirá?-me preguntó cuando llegamos.
-No,este año me puedo esperar cualquier cosa-mi mirada se desvió sin querer hacia los Van der Croeft en sus coches geniales.
Alex siguió mi mirada.
-Uno de ellos,¿verdad?
No contesté.Lo cierto es que quería que fuese Harry el que me lo pidiese para poder rechazarlo y quedar como la diosa que era.Pero él no me miró ni una vez.Ni siquiera cuando estuvimos en clase de Lengua.Me puso de mala leche el niño.
Vale,yo le había mandado a la mierda cuando él se disculpó pero ya veía cuanto le importaba yo.
Tenía al memo de Jace al lado,intentando pedirme ir con él al baile porque yo era preciosa y habría luna llena y blablabla.La loca de Roberta había explandido por ahí la noticia del baile en menos de un minuto.Así que estuve explicando que después de su desliz en el coche podía ir a masturbarse a otro lado.
-De toda esa charla,Jane-me llamó la profesora.La gente se calló-,asumo que ya has acabado.
Todos me miraron.Harry me miró por encima del hombro y su hermano Liam también.
-De todo lo que se queja-dije yo-,asumo que está soltera.
Mi profe de Lengua se puso roja de la ira y me habría echado de clase de no ser porque mi padre era una de las personas más importantes allí.
-Disculpe,es que no me enteré de lo que ha mandado.
-Póngase en un grupo de tres,por favor,para realizar el comentario de texto.Y después quédese cinco minutos.
-Vale.
Me levanté para sentarme con Jace y otra chica que tenía bastante cerca.
-Siéntese con Liam y Harry Van der Croeft.Trabajará mejor.
Suspiré y me senté junto a ellos.Liam y Harry me observaron sacar el cuaderno y coger el bolígrafo negro para comenzar a escribir.
-¿Qué estáis mirando?
Harry sonrió y me pasó el comentario.Yo lo observé detenidamente.Conocía el poema: John Keats,"Oda a una urna griega".
-¿Sabes hacerlo?-me preguntó Liam.
En serio,que pasara de atender no significaba que era estúpida.Otra cosa es que no estudiaba.
-Claro que sé.Lo haré sola.
Harry rió por lo bajo.No le miré para no distraerme y me puse a tratar de recordar cómo se hacía aquello.
Tras unos minutos las palabras me salieron solas y acabé.Liam y Harry ya habían terminado hacía mil años.
La profe corrigió muy rápido nuestros comentarios y me miró detenidamente.
-Jane,¿por qué te comportas así si luego se te da genial esta asignatura?
-¿Puede decirme qué me ha puesto?
-Un siete y medio.
-Vaya...al final resulta que eres guapa y lista-susurró Harry.
Liam le dio un codazo.
Yo le ignoré.La profe les dijo que habían sacado un diez a los dos.Malditos empollones.
El timbre sonó y yo no pensaba quedarme los cinco minutos esos ni de coña.Mientras recogía mis cosas sentí que alguien estaba a mi lado,esperándome.
Alcé los ojos sin levantar la cabeza y comprobé que Liam Van der Croeft me tendía mi boli negro.
-Gracias-le dije.
-De nada,Jane-sonrió enseñando sus perfectos dientes.
Me fijé en que llevaba una camiseta blanca ajustada bajo una chaqueta de cuero negro que le quedaba como un guante.Su pelo rubio oscuro medio rizado me pareció de repente demasiado atractivo.¿Cuándo dejarían de ser sexys los Van der Croeft?
-No sabía que se te daba tan bien la Lengua.
Le miré fijamente.Parecía el más normal de los cinco,el más maduro.
-No te pienses mal-Liam malinterpretó mi silencio-,me refería a la asignatura.
Me reí sin querer.¿De verdad pensó que me había pensado mal?
-Tranquilo,lo entendí a la primera.Y...no se me da tan bien,es que es fácil.
Liam me dejó pasar delante de él para dirigirnos al pasillo.
-No lo creo,la profesora es muy exigente y tú lo has hecho muy bien para no estudiar mucho.
-Gracias-sonreí levemente.
Caminamos un minuto en silencio,pero no era incómodo.Liam era muy agradable.
-Oye...¿conoces mucho a mi padre?-le pregunté de pronto.
-No,no realmente-Liam metió las manos en sus pantalones negros-.Solo sé que mi padre y él se llevan muy bien y tienen un negocio importante juntos.Ya sabes,beneficio mutuo.
Asentí.
-Entiendo.
-¿Tú conoces a Richard?-me di cuenta de que no le llamaba papá.
-Sí,le conocí y creo que metí la pata-me mordí el labio.
Liam rió suavemente.
-No lo hiciste,antes de irse de nuevo dijo que eras una chica encantadora con mucho carácter.
-Lo lamento igual,pero estaba enfadada con...
-¿Con?
-Nadie importante.
Liam esperó un momento antes de volver a hablar.
-Hey,Jane-Liam se detuvo.
-¿Sí?
-Oíste lo del baile del viernes,¿verdad?
Asentí,mirándole.Liam me miró también.
-Me preguntaba si vendrías conmigo.
No me esperaba que él me preguntase aquello cuando nunca habíamos cruzado ni una palabra.No pensaba rechazarlo,Liam era aparte de guapo muy agradable.Y nada incómodo como me había esperado yo.
-Claro-le sonreí-.Iré contigo.
-Genial-él me devolvió la sonrisa y mi corazón dio un vuelvo.Le violaba allí mismo-.Nos vemos luego.
Liam me dio un rápido beso en la mejilla y yo me despedí de él,flipando.
Harry pasó delante de mi junto a Gina de la mano y mi felicidad se esfumó como el humo.Argh.¿Qué me pasa?Vamos Jane,tú no eres así.No,no y no.
A la hora de la comida me puse a hablar con Alex mientras Jess se deprimía y Summer desaparecía con Zayn.Luego el moreno volvió y Louis se acercó a hablar con Jess,animándola y pidiéndole ir al baile.Tras esto,Louis habló con una alterada Summer.¿Qué tramaban esos dos?
Después del instituto me puse a buscar unos diseños que había dibujado hace mucho sobre un baile de máscaras.Los llevé a mi diseñadora personal y le exigí que los tuviera listos para el viernes por la mañana.
Y después de eso pude relajarme con las chicas,escogiendo las joyas y las máscaras que llevaríamos.
El gran día llegó y a deciir verdad íbamos increíblemente perfectas.Nuestros vestidos rojos sangre con diamantes auténticos brillababan con luz propia.Eran muy parecidos,pero nuestras máscaras nos difierenciaban la una de la otra,pero eso,claro está,no lo sabrían los demás.
Al ver a Liam,Louis y al misterioso acompañante de Summer pensé que sería una grandísima noche.
Liam estaba guapísimo con un esmoquin negro y una máscara plateada que le cubría solo una parte de la cara hasta la mejilla.Estaba claro que todos sabrían que iría con Liam Van der Croeft a la fiesta.
Cuando llegamos al baile todo me pareció surrealista e increíble.La mano de Liam descansaba sobre la mía y reconocí a Harry,con una máscara negra que le tapaba los ojos y llegaba hasta tu nariz,dejándola al descubierto.Iba junto a Gina,reconocía esos andares de tigresa.Llevaba un vestido azul marino con una máscara beige con piedras brillantes.
Los ojos verdes de Harry me miraron detenidamente de pies a cabeza y con contradicción. Yo decidí apartar mis ojos de él o acabaría por destrozar la noche.
Liam estaba guapísimo y era el chico más caballeroso que había visto en mi vida.
Las máscaras de Zayn y Louis se me parecieron un poco y la de Niall era tan irresistible como él. Summer,Jess y yo bailamos con nuestras respectivas parejas el primer baile.
Todo parecía de otra época,el gimnasio se había transformando en un salón lleno de espejos y sombras,brillos y música.Todo estaba oscuro menos por los focos de luces que se proyectaban a veces.
Harry cruzó su mirada con la mía mientras bailábamos y besó a Gina como ya lo había hecho mucho antes.
Cuando la música cambió,Liam,que me había estado miando fijamente todo el baile me sacó de la pista y me llevó a un lugar más apartado.
-¿Estás bien?-me preguntó.
-Claro,estoy bien-miré su boca un segundo.Era perfecta.Dios,aquellos cinco hermanos habían venido para llevarme al infierno-.Estamos bien.
-¿Sabes,Jane?
-Dime.
-De verdad eres hermosa-me acarició la mejilla con las yemas de los dedos-.Pensé que trayéndote al baile contentaría a mi padre pero ahora veo que eres diferente de como pensé que eras.
Le sonreí.Tenía que hacerlo.
-Ahora entiendo menos a mi hermano...porqué es tan grosero con contigo.
-No hables de Harry ahora,Liam.Estoy contigo en el baile,¿recuerdas?
Él sonrió también.
Quise besarlo en ese momento,pero esperaba a que él lo hiciera.
-Estoy esperando a que me dejes sin palabras, pero no me digas cosas bonitas,bésame.
Liam vaciló un momento,se acercó poco a poco.Cuando sentí su respiración cerca mío le miré.Liam tenía sus ojos clavados en mis labios y tras detenerse un segundo me besó suavmente.Fue un beso que me produjo una descarga eléctrica y me hizo devolvérselo con más pasión.
Nos separamos,respirando entrecortadamente.
-Espera-le dije-.Eso fue increíble.
-Lo sé.
-Pero...
-No importa,Jane.Solo fue un beso,aunque fue diferente,se quedará en solo un beso.
Le sonreí de nuevo.Liam cada vez me caía mejor.
Alguien nos interrumpió.
-Harry-dijo Liam alzando las cejas.
-Disculpa,Liam,pero en este baile hay que cambiar de pareja-me miró.
Yo le miré,en silencio.
-¿Quieres bailar?-me preguntó Harry.
-Claro, ¿me sacas a bailar?-le pregunté a Liam soriéndole maliciosamente.
Liam sonrió ampliamente y palmeó al hombro de Harry.
-Lo siento,hermano.Luego te la dejo,ahora es mía.
Harry apretó los dientes y me miró con los ojos entrecerrados.Yo volví con Liam a la pista.
Me pregunté dónde estaría Jess y Summer.Era raro todo.
Liam me dio una vuelta de peli y aterricé en brazos de Harry.
"You know I'll take you to another world",decía la canción que sonaba ahora por toda el gimnasio.Miré a Liam,bailaba con Gina y me miraba en plan "en un minuto te salvo".
Volví a mirar a Harry.Él me acercó más a él.
-¿Vuelves a tener miedo de mí?
-No-desvié la mirada.
-Me disculpé,Jane-dijo él.Miró a Liam-.Aunque no perdiste el tiempo besando a Liam.
-¿Acaso estás celoso?
-No son celos, es una respuesta emocional, compleja y perturbadora que surge cuando percibo una amenaza hacia algo que considero como mío.
Le miré de nuevo.
-Yo no soy tuya.
Harry acercó su rostro al mío.
-Deberías tener cuidado con quién besas,Jane Williams-susurró.
-¿Yo?A quién beses es quien debería tenerlo.
-¿Por qué si puedo saberlo?
-Porque debería preocuparse por saber en quién vas a pensar cuando la beses. Harry pareció sorprenderse un momento.Yo me aparté de él y volví junto a Liam.
-Nos vamos a nuestra casa a seguir allí con la fiesta,¿vendrás?-me preguntó Liam.
Asentí,feliz de que me hubiese pedido él ir al baile.
Pasadas como dos horas de baile y risas con la gente decidimos marcharnos a la mansión Van der Croeft.
Yo estaba cansadísima así que casi todos nos quitamos las máscaras al llegar.Había perdido a Jess y a Summer en algún lugar y Zayn no hacía más que preguntar por mi amiga mientras ligaba por ahí.
-Vi a un hombre gritando en la playa: "Ayuda, tiburón, ayuda". Me eché unas risas porque sabía que el tiburón no iba a ayudarle-dijo uno que iba a mi clase cuyo padre había ganado la lotería.
Todos se rieron.Yo y unos cuantos más nos encontrábamos en una de las interminables habitaciones de la mansión,donde solo hablábamos.La verdadera fiesta estaba abajo.
-Juguemos a la botella-sugirió Stacy,que estaba encima del regazo de Alex.Mi hermano se estaba durmiendo pero despertó al oír eso-.Lo pasaremos bien.Todos tendréis premio.
La gente estuvo de acuerdo.A mí no me apetecía mucho pero vi cómo Harry aceptaba y Liam le secundaba,así que me apunté.Gina no estaba allí por lo tanto si Harry besaba a otra sería menos incómodo.
A Liam le sonó el móvil.
-¿Qué?¿En serio?Joder-hablaba muy deprisa y bajito-.Está bien,Louis.Tráela aquí de inmediato.No se moverá nadie de aquí...Jane tampoco.
Alex cogió la botella de cerveza que se estaba bebiendo un chico y la acostó en el suelo.Con un movimiento rápido la hizo girar.
La boca de la botella señaló a Alex.Volvió a girarla.Ahora señaló a Roberta.
Todos se partieron de risa y yo me compadecí de mi hermano así que le dejé mi máscara a Roberta para que el sufrimiento fuese menos doloroso.
Roberta se emocionó tanto que Alex tuvo que separarla de los hombros.
Stacy giró la botella entonces.Le tocó a una chica de teatro con Liam.
Su beso fue tan rápido que ni me enteré.
Ahora fue Liam el que la giró.Harry salió primero.Y el destino,muy astuto,me hizo salir a mí después.
Nos miramos.
-Dijiste premio para todos-dijo Harry mirando a Stacy-,no premio para ella y castigo para mí.
Todos callaron y miraron a Harry y a mí simultáneamente.
Le miré primero con odio y después con rabia.Me levanté y salí de allí antes de matarlo en serio.
Bajé las escaleras muy rápido.No iba a quedarme allí,y mi casa estaba muy cerca.
Salí al exterior y maldecí porque se me había olvidado mi capa dentro.
Caminé deprisa por el bosque para llegar a la carretera.
Y como si fuese un flashback volví a sentirme perseguida por aquella cosa.Pero esta vez comencé a correr con antelación,sabiendo dónde estaba la carretera.La luna llena brillaba sobre mi cabeza y el frío me congelaba los huesos.
Escuché el rugido de un animal a mis espaldas tan real que tuve que girar la cabeza.Me congelé.Era un lobo.
Bueno,algo parecido a un lobo pero mucho,mucho más grande.Tan grande como un coche.
Mis pies se quedaron quietos y mis manos temblaron de miedo.Esperé a la muerte.Porque iba a morir.
El animal se preparaba para saltar encima de mí,con los dientes llenos de babas.
Eso no era algo normal.Era algo mayor que eso,algo que nadie sabía que existía.
El lobo se agazapó más y saltó hacia mí.
Aquella cosa calló sobre mí y sus mandíbulas trataron de cerrarse en torno a mi cuello pero yo movía la cabeza todo lo que podía.Su garras sujetaban mis brazos y se hundieron en mi piel.
Grité de dolor mientras las lágrimas inundaban mis ojos.No sé cómo pero podía oler mi sangre,sabía que se estaba derramando por el suelo.Deseé que me matara rápido porque no quería sufrir más aquello.
Una sombra ágil se situó de pronto a mis espaldas,delante del extraño lobo negro.Podía distinguir esos rizos en cualquier parte.
Harry tenía los puños cerrados con mucha fuerza y miraba al animal con desprecio y superioridad.
-¡No!-grité.
Y con un movimiento tan rápido que mi ojo apenas pudo captar golpeó al animal con tanta fuerza,alejándolo de mí.El lobo lo miró,enfurecido.
Harry le sostuvo la mirada un momento.Después me miró a mí y sus ojos parecieron conmocionarse.
-Lo siento,Jane...esto es culpa mía-susurró.
Negué con la cabeza.
-Vete.
Yo seguí negándome.Harry le había dado un golpe sobrehumano al lobo,pero estaba tan traumatizada que no pensé en eso.
-Debes...irte-agachó la cabeza.
Y para lo siguiente que vi no estaba preparada.Simplemente no lo estaba.
Los colmillos de Harry descendieron hacia abajo y sus ojos se tornaron más verdes aún.Sus pómulos se vieron marcados por venas azules y finas y los párpados y ojeras se le pusieron de un tono grisáceo.
-No quiero que veas esto,por favor-me suplicó él,volviéndose hacia el animal.
Yo reaccioné y corrí todo lo que pude.Huyendo de todo lo que había visto.Huyendo de todo.
No era terror lo que sentía.Era algo más fuerte.Quería huir,pero también quería volver.
Alguien me detuvo por los hombros cuando tropecé con él.
-Jane-Liam me sujetó con fuerza-.¿Dónde está Harry?
-Ayúdale,Liam-sollocé yo enterrando mi cara en su hombro-.Lo van a matar.
-Ssh,tranquila.Jane.Jane,escúchame.
Hice un esfuerzo por hacerlo.
-¿Cuántos eran?
Supe que se refería al animal.
-Uno.Negro.Casi tan grande como mi coche.
-Vale,tranquilízate.Harry estará bien.Shh...confía en mí-susurró Liam sentándose conmigo en el suelo y abrazándome-.Estará bien.
Escuché sonidos de golpes,de gruñidos antinaturales,caídas.
Liam me tapó los oídos.
-Vámonos de aquí.
-No...Ve a ayudarle,Liam.¿Por qué nadie le ayuda?
-Jane,estás asustada,no puedo dejarte sola.Harry es fuerte.
-Harry...Harry es un vampiro.
Liam se quedó quieto y me miró.Ambos nos quedamos en silencio.Minutos más tarde,todo quedó en silencio.
Mi corazón no volvió a palpitar hasta que la sombra de Harry no se proyectó contra los árboles.
-¿Estás bien?-le preuntó Liam,alzándome en brazos.
La ropa de Harry estaba un poco rota,pero seguía casi impecable.
-He estado mejor.Me rompí una costilla pero ya está bien...
Liam me dejó en el suelo,a su lado.
-Jane,mírame-me exigió.
-No quiero que lo hagáis otra vez.
Liam abrió mucho los ojos.
-No quiero despertarme mañana pensando que estoy loca y que esto lo soñé.
-Debes hacerlo,Liam-dijo Harry.
Liam me miró a los ojos,como tratando de encontrar algo.Finalmente apartó la vista de mí.
-¿Qué haces?
-No estoy seguro de hacerlo-susurró Liam.
-Debes hacerlo.Son las normas.Aún no puede saber esto.Aún no.
-¿Saber qué?-pregunté yo-.¿Que sois vampiros y acabáis de matar a un hombre lobo?Felicidades,ya lo sé.
Ellos se miraron.
-¿Kenny también murió?Dios,no puedo creerlo...
Liam cogió mi mano.Yo me deshice de su agarre y me di la vuelta para marcharme.
-Espera-me detuvo Harry-.No puedes volver sola.
-¿Acaso no eres tú más peligroso que la cosa esa?
Harry me miró como si le doliera lo que le decía.
-Ya perdí a alguien una vez,no dejaré que vuelva a pasar.
Cogió mi mano y tiró de mí bruscamente.
-¡Ah!¡Au!
Harry se volvió hacia mí y me cogió en brazos debido a mis profundas heridas.
Me llevó de vuelta a la mansion junto a Liam.Este fue directo al jardín,donde había muchisima gente.No me enteré de lo que pasaba pero escuchaba "boda,boda,boda" por todas partes.¿Boda?Raro.
Harry me subió a su habitación y me dejó en la cama.Miró mis heridas fijamente.
-Espera...espera un momento-se metió en el baño tras mirar la sangre.
Salió unos minutos después.Con su perfecta cara de siempre.
-Nunca me perdonaré esto-susurró vendándome los brazos-.Me alejaré de ti.
-Me salvaste la vida.
-Por mi culpa te han hecho esto...por mí te fuiste.
Callé.Tenía razón.Tal vez era mejor alejarme de él...y más ahora que sabía que era...¿Un vampiro?

Yo me casaré con ella

Narrador 0: Zayn había escuchado en la fiesta que Jess iba a casarse con el hijo del senador, eso ni le molestó ni le divirtió, solo se entristeció un poco al pensar que las noches desenfrenadas de sexo y pasión no se iban a cumplir por mucho tiempo al estar la chica casada. Pelo cresta pudo observar como la rubia se desmayaba en medio de la sala y como la gente iba a socorrerla, pero él ni se inmutó, se quedo expectante en su sitio y ya. Los hermanos Van der Croeft estaban preocupados por la chica, sobretodo Gina, Louis y Liam, que eran los que querían que la familia progresara y se ganara un futuro con los humanos, aunque Zayn sabía que eso no era lo que quería su “hermano”. Al llegar a la mansión tras un viaje sin incidencias Zayn paró a Louis para hablar sobre la rubia. - A ti te gusta Jess, ¿no?- dijo Zayn mientras agarraba del brazo a su hermano antes de que subiera por las escaleras de mármol. - No pienso contestar a tu pregunta Zayn, aparte, no sé cómo puedes pensar que me gusta una chica humana, son inferiores a nosotros. Louis no dijo nada más y se fue escaleras arriba, el moreno se quedó allí plantado y tras unos breves instantes se fue a su habitación a dormir. El día pasó rápido y sin ningún tipo de contratiempo, cuando el chico se quiso dar cuenta ya estaban sentados en la cafetería y Gina se aproximaba a él con cara seria y decidida. - Zayn, tienes que ir a la explanada que hay detrás del instituto, ahora. - ¿Por qué? - Summer tiene que hablar contigo de algo importante y relacionado con la familia, así que no me falles. Zayn salió de la Cafetería y fue a donde le había indicado Gina, Summer le esperaba ya allí y estaba seria. La verdad es que la chica era muy guapa y tenía buen cuerpo, si no hubiera ligado con Jessica lo habría intentado con ella, pero las rubias eran su debilidad. - Necesito tu ayuda…bueno, yo no, Jess. - ¿Qué la ocurre? - Ya sabes que la quieren casar con el hijo del gobernador, Nate. - Si, ¿y qué? - He pensado una cosa para evitarlo. En la fiesta, podríais fingir que los dos os vais a casar y mis padres lo verían por videoconferencia en directo, así les chantajearíamos para que den marcha atrás, y si no retiran la proposición, vuestra boda inesperada daría al traste con sus planes. - ¿Y si no lo hacen? –miró el chico con desconfianza- Lo siento, pero no me convence, paso de arriesgarme. Dicho esto el chico se dio media vuelta y volvió a la Cafetería con su familia. Allí, Liam le preguntó por la conversación que había tenido con Summer. - ¿Qué ha pasado? Gina nos ha comentado que era una cosa importante para la familia. - En realidad lo era más para la de ellas, y he pasado de complicarme la vida- Zayn le dio un sorbo a su Coca-Cola. - ¿Pero que te dijo?- Gina estaba impaciente por saber lo que le había dicho su amiga. - Me propuso que me casara con Jessica. Pero en teoría no llegaría a producirse porque se pararía antes. Aun así no era seguro y no me quise arriesgar. Las caras de Liam y Gina eran de auténtico asombro. Seguramente no se esperaban que Summer le pidiera eso. - ¿Estás de broma?- Gina tenía los ojos como platos. - No, es cierto- Zayn le dio otro sorbo a su Coca-Cola. Louis no tenía nada que ver con lo que estaba ocurriendo, pero no podía evitar echar un ojo a lo que los demás estaban comentando. La verdad es que desde que había visto a la rubia por primera vez, le había llamado la atención, y todavía le seguía interesando. No era normal que Summer, su hermana mayor, hubiera tomado como rehén de repente a su “hermano” Zayn, por lo que debía de haber una buena razón para ello, seguramente relacionada con la hermosa Jess, dado que ella era la que estaba de rollo con él. Así que estaba totalmente justificada su actitud cotilla. - Así que no te vas a casar con ella, ¿no? - No, no está dentro de mis planes- Zayn siguió a lo suyo como siempre. - Yo creía que estabas colado por ella- Lou no dejaba el tema de Jess. - Loueh, sabes que solo quiero sexo con ella, no la necesito para nada más. El castaño flipó con la respuesta de su “hermano” - ¿Asi que solo la quiere para eso ehm? -pensó. Louis se dio la vuelta y miro a la mesa de la rubia, esta estaba triste y con la mirada perdida en su comida, sentada junto a ella se encontraba Jane, que estaba hablando animadamente con Álex. Sentía que quería hablar con ella y saber porque estaba así, así que sin más dilación fue hacia esa mesa. - Hola Jess. - Hola Lou – la chica esbozó una pequeña sonrisa. - ¿Qué te pasa? Se te ve triste. Jessica le miró un momento a sus ojos azules y volvió su vista a la comida. Parecía que no quería contárselo y mucho menos recordarlo. El chico le cogió de la mano y la miro dulcemente, Jessica volvió su mirada hacia él y volvió a sonreír. - ¿Me lo dirás ahora? - Mis padres quieren que me case con un ex-novio y yo no quiero, paso de ser una niña tonta sin cerebro, de esas que tienen bodas concertadas con chicos ricos y famosos y se vuelven mujeres florero, además todavía soy muy joven, soy un espíritu libre. - ¿Y por qué no se lo dices? A lo mejor te comprenden. - Naah, lo dudo mucho, ellos quieren que me case con él para que me enderece un poco y deje de ser tan rebelde. - Pues muéstrate durante unos días así y seguro que te dejan. - Lo hice hace tiempo, antes de que me echaran del otro instituto, pero nada –resopló y le dio un pequeño bocado a su comida – mis padres cuando tienen una cosa en la cabeza es difícil que se olviden de ella. - Algo podrás hacer, seguro que hay una opción, no desesperes. - Summer dijo que iba a pensar algo, pero no sé si podre salir de esta –resopló de nuevo. - Tu hermana y tú estáis muy unidas, ¿no? - Bastante, aunque nos llevamos un año somos inseparables, ella me trata muy bien y me ayuda siempre que puede. La verdad es que no se qué haría sin ella. - Ya pensaremos todos en algo –el chico la acarició la mano y se levantó de la mesa. Justo en ese momento la hermana de la rubia acababa de entrar a la cafetería con mala cara, mezcla de tristeza y enfado. Louis la miró a los ojos y pudo adivinar que no estaba para charlar con nadie, pero aquello era urgente, así que la abordó antes de que pudiera acercarse a su mesa siquiera. - ¡Summer! Necesito decirte algo y tiene que ser ahora. La chica se sorprendió, pero sonrió. Louis le devolvió la sonrisa, feliz, y supo que todo iba a ir bien. - Vale, cuéntame.-le animó. - Sé qué ha pasado hace un momento allí afuera entre tú y Zayn.-el muchacho se armó de valor.-Yo me casaré con ella. La joven abrió mucho sus ojos celestes, disipándose de ellos todo sentimiento esquivo de antes. Sin nada que la afligiera ya, toda ella se relajó, y una mirada de casi adoración apareció en su rostro. Louis pudo apreciar lo guapa que era y entendió por qué su hermano Niall se había dejado hacer todo eso, él mismo se estaba derritiendo, pero el punto de mira lo tenía en Jess. - ¿De verdad…? Oh, Dios, te daría un beso ahora mismo si no fuera porque… ¡Ay, es genial! Pero te lo digo a ti también, no te preocupes porque no se va a realizar del todo, por lo que no tienes nada que temer. Y que ella no lo sepa, ¿vale? Ella le guiñó un ojo y Lou asintió. El plan de quedarse con la rubia había comenzado. Los dos intercambiaron sonrisas cómplices, se despidieron con la mano alegremente y cada uno regresó a su mesa del comedor. El chiquillo amante de las zanahorias pasó el resto del día hasta la hora de salida del instituto en tensión. Tenía que ser el primero en pedirle a Jess ir con él al baile sí o sí. Durante los descansos, vio cómo unos cuántos lo intentaron, pero tal y como él esperaba, ella les rechazó aburrida. Realmente podía ser una chica dura de roer. Mientras, él se las había apañado para entretener y despistar a Zayn para que tampoco se le adelantara, ya que era su mayor rival. Para ello se valió de una inventada guerra de sillas, de un concurso de mejor estilo papelera como sombrero y de un teatro improvisado de rotuladores fosforitos que llevaban en los estuches, y hasta que cada uno no tuvo su pequeño papel no paró. Cuando el timbre final sonó por fin, Louis se puso su mochila sobre el hombro y se despidió de pelo cresta dándole una explicación. - Ya no aguanto más lo de Jess. Voy a hablar con ella a ver cómo está. Y se fue hacia el pupitre de la rubia. Mientras terminaba de recoger sus cosas, le explicó que quería hablar con ella. La que pertenecía al exclusivo club de reinas del instituto no respondió, pero se giró hacia su amiga, que también era de la realeza, y le guiñó un ojo. Jane, que lo había entendido perfectamente, se pasó la lengua por los labios insinuante y se marchó con sus andares de grandeza de siempre, dejándolos solos. Al salir de clase echaron a andar por el pasillo, hasta que llegaron a unas taquillas que estaban tranquilas y se pararon. Entonces el cogió aire y lo soltó. - Como ya sabrás, han convocado un baile para este viernes y me preguntaba si querrías ir conmigo. Ella pareció algo sorprendida, y tras pensarlo un poco, su respuesta fue que sí. Ese había sido un gran paso, y sabía que podía traer grandes consecuencias, así que se pasó el resto del día huyendo de Zayn. En teoría era fácil porque vivían en una mansión enorme, pero había ciertos momentos que se hicieron difíciles, como cuando se cruzaron por uno de los pasillos principales, donde salió poco más que corriendo, o durante la cena. Ahí directamente optó por ponerse una bolsa de la compra en la cabeza, a la que le había dibujado una cara de mujer, mientras comía, deslizando las zanahorias por la abertura de debajo. Su familia estaba acostumbrada a estas cosas y optaron por no decir nada y seguir a lo suyo, incluido Zayn. El único molesto fue Niall cuando, debido a la poca visibilidad, Louis cogió una de sus patatas fritas por error y este le pegó un manotazo. Su comida era suya, le había repetido, y a la siguiente le cortaría la mano. Él se había defendido diciendo que la Sra. Tomlintomlin no sabía nada de eso, pero nadie le escuchó. El jueves por la mañana Zayn se despertó decidido a aclarar las cosas con Jess. Había pensado en todo lo que había ocurrido el día anterior y había llegado a la conclusión de que había sido un gallina. Estar a punto de casarse con ella podía sonar arriesgado, sí, pero en teoría todo estaba controlado y haber aceptado le habría garantizado sexo a montones con ella por agradecimiento o incluso por chantaje. Vistas las cosas de esa forma, había sido un estúpido. Y también quedaba el tema del baile. Tenía que pedirle ya ser su pareja o tipos como Louis podrían adelantarse. De hecho, el día anterior él se había comportado de manera muy rara, más de lo normal. Pero ella no iría con él, ¿no…? Claro que no. Ella se moría por los huesos del chico malo del insti y en cuanto hoy se lo pidiera ella caería rendida a sus pies. Seguro que a Louis le había dado calabazas y por eso se había puesto esa estúpida bolsa en la cabeza, para esconder su vergüenza. Cuando la vio unos momentos antes de que comenzaran las clases, ella se encontraba cogiendo unos libros de su taquilla con su amiga del alma, que en cuanto vio al chico del tupé dio media vuelta y se marchó. Jane era hermosa y de cuerpo perfecto, otra joya más y ya iban tres, pero volvió a pensar que lo suyo eran las rubias. Se puso al lado de la señorita sexy y cerró su taquilla de golpe pero sin peligro. - Hola, bombón. Me gustaría comerte aquí mismo, pero tengo que preguntarte por el baile del viernes. ¿A qué hora te paso a recoger, nena? Su sonrisa arrogante habría vuelto loca a cualquier chica, pero ella pareció incómoda, y eso desconcertó a Zayn completamente. - Lo siento, pequeño, pero otro me lo ha pedido antes y he aceptado. Él no podía creer que le hubieran rechazado. Era Zayn Mal… Van der Croeft, el mejor de todo aquel lugar, y sin embargo estaba sin pareja en la fiesta. Eso era algo inconcebible y así se lo hizo saber a la muchacha, pero ella se negó a decirle quién la había conseguido y simplemente comentó que era alguien que se lo había merecido. Después de pensarlo un rato, el chico de los tatuajes llegó a la conclusión de que seguramente habría sido Louis quien se la habría llevado al agua y decidió comprobarlo en la hora del almuerzo, donde podría ponerle también en evidencia como traidor delante de los demás miembros de la familia. Haciéndose el bueno, cosa que no era, preguntó al aire qué parejas tenían todos. Resultó que las cosas estaban más liadas de lo que él podía haber imaginado. Harry había conseguido su propósito de ir con Gina, pero no del todo por méritos propios. - Sólo voy con él porque mi hombre seguro que se negaría a ir conmigo al ser una alumna.-aclaró la chica felina sin tener para nada en cuenta los sentimientos de Hazza. Niall, que al parecer no estaba al tanto de la vida de su hermana, se sorprendió tanto que casi se atragantó. - ¡¿De quién demonios hablas?! ¿Desde cuándo te gusta uno de tus profesores? ¿O hablas de ese chico alto y moreno con el que a veces vas y que parece mayor? - ¿Quién? ¿Te refieres a Álex? Oh, no, por Dios, sólo me dejo ver con él por Summer. Él es su ex novio pero se llevan muy bien y están mucho juntos, así que a mí no me queda otro remedio que “compartirla” con él. - Hablas de una manera muy posesiva. Pareces bollera. Nadie diría que sólo estás con ella por el interés. - ¡Ja! ¡Cállate, rubito! ¡Más te gustaría estar tan apegada a ella como lo estoy yo! Así que no te metas conmigo o haré que te odie para siempre.-le amenazó Gina señalándole con un tenedor, pero siguió.-Quien me gusta es mi nuevo profesor de Interpretación. Es listo, un encanto, pasional, maduro, elegante, y absolutamente escultural. Haré lo que sea por que vea lo mucho que me esfuerzo en aprender español y así conseguir que se fije en mí y sea mío. Aunque Summer me lleva mucha ventaja y ayer por lo menos se volcó casi totalmente en ella. Pero no creo que sea por eso por lo que parece evitarte, ya te digo que es imposible que él vaya con alguien que no sea otra profesora. Sólo se me ocurre que se haya dado cuenta de que se ha enamorado de él… Nuevamente Gina hablaba pisando los corazones que se le ponían por delante sin inmutarse. Ahora Harry estaba molesto, Niall desconcertado y Lucy se reía. Seguidamente, Liam admitió que él se había decantado por pedírselo a Jane al de saber que Harold no se había interesado en ella, y después le llegó el turno a Lou, que decidió confesar, sin mirar a Zayn. Tras una discusión donde todos dieron su opinión, se decidió que Louis podía haberlo hecho con malas artes, pero ambas partes habían aceptado y pelo cresta sólo quería a la chica para un polvo, así que tanto revuelo era innecesario y perjudicial para la familia. Entonces Zayn maldijo para sus adentros a sus hermanos, que no entendían la importancia de su orgullo, y procedió a asimilar la situación. Como habían dicho, ella sólo le importaba para una cosa, y eso realmente lo podía hacer yendo con ella al baile o no. De hecho, con otra pareja podía montárselo con las dos en la misma noche. Y de repente, el sol brilló un poco más para el moreno. El resto de la mañana se lo pasó observando atentamente a las féminas del instituto para seleccionar quién sería su víctima, y en eso estaba pensando por la tarde cuando se encontró a Nialler por uno de los pasillos de la mansión, más distraído que otra cosa. Tras hacer un repaso mental, Zayn decidió que, de todos, él era el único que podría entenderle y apoyarle sinceramente y le propuso pasar un rato juntos, como colegas, como los hermanos que se supone eran. Al rato estaban en la habitación del chico tatuado, que estaba llena de espejos, como a él le gustaba. Nada le hacía más feliz que levantarse por la mañana y ver su hermoso rostro, salvo quizás verlo a mediodía, por la tarde o por la noche. Los dos andaban medio tumbados en la cama, con sus móviles. Él tenía la agenda abierta, dispuesto a llamar a la afortunada en cuanto se decidiese, y el otro simplemente miraba a la pantalla con frecuencia. - Lo tuyo empieza a no ser sano… En serio, roza con tu obsesión con Nando’s.-comentó pelo cresta, sincero. - Es que no me responde a nada y se me acaba el tiempo. Y para colmo no sé por qué es… - ¿Le has vuelto a hacer algo otra vez que la haya enfadado? - ¡No! ¡Por eso te lo digo! Acabamos súper bien y no he podido hacer nada que la haya molestado porque ni la he visto apenas desde la fiesta. No tengo ni idea de qué la pasa y Gina no hace más que echar leña al fuego. - Sí, bueno, ya la conoces… Pues si estás seguro de que te evita, yo que tú captaría la indirecta y se lo pediría a otra. Ya te enterarás de qué la ocurre después. Ahora no puedes hacer nada y te vas a quedar sin ninguna. –aconsejó Zayn, siguiendo su propia filosofía de vida.-Parece mentira que tenga que decirte estas cosas a ti. Tú antes eras fiestero, tío, uno de los míos. Alguien que no se complica la vida y se dedica a pasarlo bien. Echo de menos a ese Nialler. - No, no he cambiado, tío, pero… Zayn decidió no discutir. - Escucha, creo recordar que Lucy no tiene pareja de momento. ¿Por qué no se lo pides a ella? Sé que te mola y es una oportunidad única para estar con ella. Eso además pondría a la desaparecida Summer celosa… - Oh, no, no creo que fuera buena idea… - Tic, tac… - ¡Oh, está bien, se lo pediré! Todo sea por no quedarme solo. - Ese es mi chico. Oye, ¿y a quién crees que se lo debería pedir yo? He echado un vistazo a las chicas del instituto, pero no consigo decidirme. Parece que nadie está a mi altura. ¿Te has fijado en alguien que merezca la pena? - Bueno, la chica rubia que andaba con Hazza al principio de la última fiesta no estaba nada mal, ¿no te parece? - Oh, sí, y además es rubia, como a mí me gustan. Está bien, le daré la oportunidad de disfrutarme. Pelo cresta cogió el móvil, dispuesto a llamarla, pero pensó que sería mejor preguntárselo al día siguiente cara a cara, donde no pudiera resistirse a sus encantos. Una cosa menos para el viernes. El jueves a primera hora, sin embargo: - Hola, rubia. Mañana en la fiesta estaríamos espectaculares si fuéramos juntos. Seguro que seríamos los reyes del baile. - ¡Vaya, si eres tú!-la joven le miró de arriba abajo sin cortarse un pelo.- Me fijé en ti el otro día, no te pienses, y yo también lo creo, pero por desgracia ya tengo pareja. - Me lo imaginaba. Una preciosidad como tú no podía estar sola a estas alturas. Pero dime, ¿acaso es tan maravilloso como yo? ¿Crees que te hará disfrutar como lo haría el menda?-a esas alturas estaba decidido a sacar todo su arsenal y se había puesto más irresistible que nunca. - Pues eso espero porque lo cierto es que es guapísimo, alto y atlético. Quizás le conozcas, se llama Álex. ¿Álex, el que había dicho Gina que era ex novio de Summer? ¿Qué demonios tenían las Smith para empeñarse en dejarle sin pareja para el baile? Zayn se marchó de allí, anotándose mentalmente el descubrimiento que le tenía que decir a Niall y maldiciendo a toda la humanidad. Louis amaneció el viernes con ganas de aprovechar el día. Iba a pasar una noche de ensueño con Jess y era posible que de ahí surgiera algo más entre los dos, aunque aún no entendía su situación del todo. Lo que la rubia tenía con Zayn parecía ser puramente carnal, o al menos eso era lo que su hermano se empeñaba en decir. Por otra parte, cuando Lou se había adelantado a la hora de pedirle ir a la fiesta con él, ella no parecía habérselo pensado mucho, así que probablemente era cierto. Sin embargo, existía una atracción mutua entre ellos y lo lógico es que Jess hubiera esperado a que se lo pidiera el adecuado, como había hecho durante el resto de aquel día, rechazando a todo el mundo menos a él. ¿Por qué? ¿Por qué a él no le dio calabazas y esperó a Zayn? ¿Por simpatía hacia Louis? Ella no demostraba tener esos sentimientos normalmente, así que no podía saberlo. Los celos tampoco tenían sentido en una relación tan pasional como la de ellos dos. Era todo, pues, un mar de dudas, pero lo que sí sabía era que esa noche la iban a pasar juntos y se iban a divertir, de una manera más inocente o de otra no tanto. Pasó el resto del día un poco nervioso, lo que no entendía, porque estaba acostumbrado a estar con mujeres en las fiestas, así que lo achacó a la emoción. Cuando le había puesto a su paloma Kevin, que reposaba en ese momento sobre el escritorio de su habitación, tres cuencos a desbordar de comida, decidió que era suficiente para esa noche. Le dio un beso en el pico como despedida, se vistió y, con el resto, se dispuso a recoger a Jess en limusina. Era realmente enorme y todos iban en la misma. Eso le gustaba. Estar con la gente a la que apreciaba era de las cosas con las que más disfrutaba en este mundo, aunque en ese momento tenía que admitir que las parejas que se habían formado para la ocasión eran bastante pintorescas. Al poco llegaron a la casa donde vivían aquellas tres preciosas chicas, el chófer abrió una de las puertas y Louis pudo verlas a lo lejos a través de ella, más hermosas de lo que él las recordaba.

Judas de Gaga



Narra Summer: 

La fiesta de locos terminó. Si tuviera que explicar lo que sentí en la orgía Cullen sólo podría hacerlo comparándolo a una droga. Durante mi estancia en el salón y mi después “paseo interactivo” por la mansión, me comporté de una forma nunca vista en mí. Y Roberta… ¿con qué cara la iba a mirar a los ojos la siguiente vez que la quisiera manipular? ¿Había tenido esa música tan extraña algo que ver con todo aquello…?

Al salir de la mansión, había intentado llevarme a Jane de allí porque me iba persiguiendo una lunática rabiosa y pensaba que ya era hora de irse, pero Harry nos detuvo e insistió en acompañarla él a nuestro apartamento. Acepté, y esperé a Jess, que acababa de salir de aquel lugar de mala muerte, pero alguien se la adelantó. A lo lejos vi cómo Gina pasaba por la puerta principal con cierta dificultad y venía hacia mí corriendo grácilmente y saludándome con la mano, sobrepasando a Jess. Cuando llegó a mi lado, la dama felina me contó que quería despedirse apropiadamente de mí, y tras darnos un beso de despedida en la mejilla y agradecerme que hubiera ido, tuve una sensación extraña, como si una esponja imaginaria aspirara algo dentro de mi mente. Me quedé extrañada, pero Gina se fue tan rápido como vino, pasando de nuevo junto a Jess, que ya casi había llegado hasta donde me encontraba. Entonces montamos en el coche y nos fuimos finalmente a nuestra casa.

Esa noche fue algo agitada para las tres, sobre todo para Jane, y tras un domingo un tanto extraño, el lunes decidimos saltarnos unas cuantas clases y aprovechar ese tiempo durmiendo y poniéndonos al día con nuestras cosas. Resumiendo, yo estaba un poco avergonzada, Jane parecía confusa y Jess no quería darle importancia a nada de lo que le ocurrió. Cuando terminé de leer lo poco que se habría avanzado ese día en las clases, las insté para ir a la última que nos quedaba esa mañana. Al menos haríamos acto de presencia y podríamos ponernos al día. 

Llegué justo para empezar Interpretación, Teatro para los amigos. Cuando entré, Gina y Álex se apresuraron a ponerse a mi lado, pero cuando ambos comenzaron a hacerme preguntas a la vez la profesora los mandó callar. A continuación, anunció la obra que representaríamos a finales de curso y me di cuenta de que era totalmente contraria a la de Jane y Jess. De hecho, la nuestra era la versión antigua de Crepúsculo, que se llamaba Romeo y Julieta. Además, como estudiábamos otros idiomas, nuestra puesta en escena iba a ser en español. Varios estudiantes suspiraron con cierto fastidio, pero para mí fue una grata sorpresa. Sí, iba a ser más difícil que en versión original, pero yo tenía raíces españolas y me sentía orgullosa de ello. Un fuego interior se encendió en mí y Álex se volvió para mirarme, intuyendo lo motivada que tenía que estar, al igual que él, que tenía antepasados dominicanos. Gina miró a la sita con desconcierto. Nunca antes se había mostrado así, como si no supiera qué hacer… Mientras, un compañero había expresado sus quejas disfrazadas de dudas.
-¿Pero eso no será matar a Shakespeare? ¿Seguro que se captará la esencia en otro idioma? -¿De verdad es eso es lo que te preocupa, Sanders?–respondió Ms. Radcliffe con el ceño fruncido-Porque si es así deberías saber que Shakespeare se lee en numerosos idiomas desde hace décadas y todo el mundo es capaz de apreciar su grandeza.

Para sorpresa de todos, Gina, la siempre segura de sí misma y esquiva con todos salvo conmigo, fue la siguiente en mostrar su desacuerdo.

-¿De qué nos sirve hacer una obra que pocos van a entender? Supondrá hacer un esfuerzo inmenso para nada.

La profesora entonces se dirigió a ella.

-Saber otras lenguas es signo de inteligencia, cultura y conocer mundo, que es lo que vais a demostrar. Si los neoyorkinos son incapaces de aprender un idioma tan presente como el español, sin duda es culpa de ellos y de sus carencias personales.

La chica Cullen puso mala cara. ¿Acaso ella no…? Pero la profesora interrumpió mi línea de pensamiento anunciando que, aun así, sería un nativo y no ella quien nos ayudaría en adelante a perfeccionar nuestro acento. Entonces mandó pasar a uno de los tíos más buenos que había visto en mi vida. Oh shit… Oh shit. Oh shit. Oh shit. Oh shit. Oh shit.

El latin lover era un joven que no alcanzaba los 30, alto, moreno y de ojos celestes incapaz de dejar indiferente a nadie. Simplemente perfección en estado puro. Los chicos se mostraron fastidiados y varias chicas empezaron a lanzar grititos. Gina también había agudizado su vista, interesada, y cuando las escuchó se giró hacia ellas lentamente y con cara amenazadora. Si no fuera porque no podía evitar mirarle, me hubiera sorprendido de que pudiera hacer algo tan espeluznante, estilo la niña del exorcista. Estaba claro que nuestra nueva adquisición le atraía y acababa de quitarse a algunas rivales definitivamente.

Desde el centro de la clase el ángel hecho hombre se presentó en español, hablando lento y con una voz demasiado sexy para ser real. Seguro que las caras que tenía que estar poniendo en ese momento eran tontísimas y Álex, a juzgar por su gesto de “Oh, please” mientras me miraba, opinaba igual. Me importó poco porque él también salía de vez en cuando con tías que no me gustaban, pero eh, era libre ahora, y yo también.
Tras una prueba de lectura general quedaron demostradas varias cosas: 1) La tía con mejor nivel era yo, ninguna sorpresa, así que el papel de Julieta era mío sin discusión. 2) El de Álex era bueno, el mejor de entre los tíos, pero no el necesario todavía para ser Romeo fruto de no ser empollón, así que o mejoraba o habría que buscar a otro candidato… 3) Gina sabía de español lo que de chino: nada. Tras explicarse a la profesora y debido a su imponente presencia, se decidió que haría de algún personaje femenino con pocas líneas que hasta se podía inventar.

Presumiblemente, pues, seríamos ella y yo las féminas que pasaríamos más tiempo con ese tío bueno que había estudiado Derecho y se había llamado a sí mismo Marcos. Las dos nos llevábamos bien hasta el punto de que nada parecía haber cambiado entre nosotras por muchos destrozos que había hecho en su casa y su familia, pero no me gustaba esta rivalidad entre nosotras.

El resto del día pasó sin incidentes y esa misma tarde, tras ser todavía más embellecidas por algunos de los mejores maquilladores del mundo, las tres mosqueteras nos pusimos nuestros fabulosos vestidos para la ocasión y nos dirigimos en limusinas a la fiesta de gala que daba el padre de Jane en el hotel.

Allí, como era de esperar, se encontraba la flor y nata de la ciudad. Personas de negocios, famosos, gente influyente. En medio de la elegante y exquisita decoración, un apuesto camarero se nos acercó con copas de champagne. Cogimos una cada una, nos adentramos más en la fiesta y nos separamos. A mí me pillaron por banda unos magnates amigos de mi padre y, tras preguntarme por mi vida, intercambiamos unas cuantas ideas sobre economía. Era joven, pero la esperanza del negocio familiar millonario recaía en mí y sabía lo útiles que son los contactos en este mundillo, así que me mostré lo más encantadora que pude y deseosa de aprender. Después de un rato, ellos mismos afirmaron que ya era hora de dejarme ir y me desearon que disfrutara de la noche. Ricachones adorables. Mi padre, que se había unido a mitad de la conversación, me sonrió cuando me fui. 
En ese momento me di cuenta de que había nuevas incorporaciones. La familia famosa querida por todos había hecho acto de presencia y se encontraban haciendo un poco lo suyo: unos cuantos socializando, otros ligando… Mientras me acercaba vi como el grupo Jess+Jane+Niall+Louis se rompía, quedándose los chicos solos. El último se había traído a su paloma de mentira y había comenzado a hablarla, susurrándole cosas bonitas y dándole besos en el pico. Viendo que Niall claramente sobraba y dejando que el champagne hiciera un poco de efecto, decidí echarle un salvavidas, aunque ahora no se estuviera a punto de ahogar literalmente.
-¿No te has traído tú a nadie a quien quieras besar?-le pregunté desde detrás de su silla en aquella mesa de comedor.

Sí, había empezado un poco fuerte, pero me había salido del alma. Él se giró, con sorpresa, y sus ojos azules se posaron en los míos.

-¡Oh! Ehhh…, hmm,… ¡no! Pero eso se puede arreglar…

Su mirada sugerente indicaba que la candidata era yo. Bien.

-Ven. Quiero enseñarte algo.

Comencé a andar y él se levantó de la silla y me siguió. Louis, que en ese fragmento de tiempo había pasado a los besos apasionados con el pájaro, se quedó intentando apaciguarlo.

-No, Kevin. Ya sé que es un hotel y hay un montón de habitaciones para poder tener más intimidad, pero es demasiado pronto. Estamos yendo muy deprisa esta noche…

Por el camino nos encontramos con unas cuantas personas interesantes. Mi madre, que estaba junto con otras mujeres adineradas hablando Dios sabe de qué, me detuvo, me miró con desaprobación por ir con el rubiales y me ordenó que estuviera de vuelta a medianoche. Genial, como Cenicienta. Antes de que las cotillas pudieran intentar sonsacarme algo que consideraran jugoso, y más yendo acompañada, di media vuelta apresuradamente y me esfumé. Zigzagueando por entre la gente también nos cruzamos con aquella chica a la que había pegado el día anterior. Apretó la mandíbula y me miró con intensa rabia, pero simplemente pasó de largo. Me di la vuelta. Niall, que continuaba detrás, le había prestado la misma atención que cualquier otro y se había vuelto a fijar en mí para seguirme.

-Puedes quedarte con ella si lo prefieres.
Mi tono era indiferente, casi simpático, pero no sonreía.
-No, no quiero. Me apetece estar contigo. -Oh, vaya, ¿y eso?-me sorprendí brevemente. Después de lo que le había hecho… -No sé, me pareces una chica interesante. A veces me cuesta entender a las mujeres, pero lo de ayer me dejó completamente K.O. Pensaba que podía prever tus movimientos y tus pensamientos, pero está claro que eres más misteriosa de lo que pensaba, y eso me gusta.-su inicial cara de desconcierto dio paso a una sonrisa.

Tenía sentido lo que decía, pero aun así le había tratado mal dos veces y también lastimado severamente a la chica que… bueno, no sabía exactamente qué sentía por ella, pero le molaba, y no parecía importarle. Mi apatía empezaba a aflojar… Mierda, maldito mujeriego encantador. Cuando mis labios decidieron dibujar una sonrisa me giré y apreté el paso. Ya estábamos cerca de los ascensores, subimos y aproveché ese tiempo para mirarme en el enorme espejo. Seguía estupenda. ¿Cuánto duraría…?

Las puertas se abrieron en el hall del hotel, donde aún había una cantidad importante de gente, lo cruzamos y salimos fuera. Llegamos a los jardines, tan grandes como aparentemente desiertos en ese momento. La luna y las farolas mostraban las rosas y la iluminación de la estupenda piscina invitaba a darse un baño. Esa zona era apropiadamente más íntima. Me acerqué y Niall me siguió nuevamente. 
-Había pensado en echarte al agua si las cosas iban mal, para no perder la costumbre.-confesé. -Hablas un poco como una psicópata. -Te lo merecías. No estuvo bien lo que hiciste.-expliqué todavía seria. -¿Qué hice? Sólo la miré. Está buena. Esta es una de las cosas que no entiendo de las mujeres. ¿Tú no miras a hombres que consideras atractivos? ¿O te acuestas con ellos? Si no tienes pareja, ¿qué hay de malo en eso? -Mira, dejando de lado el importante hecho de que se supone que sois familia… No deberías tener conversaciones “íntimas” con una chica mientras pasa otra por la que pierdes el culo. Eso da a entender que no eres serio en lo que dices o que incluso te estás burlando de ella. Podrías acostarte con la otra si no sois pareja, pero… Mira, cuando alguien te guste, y no me refiero para un polvo, sino de verdad, lo entenderás.

Sentía que ya no tenía nada que hacer allí y me di la vuelta para marcharme. Entonces él me agarró la mano, me giró y me tiró de repente a la piscina. En un momento y con sorpresa, sentí el agua fría como una gran bofetada que me cubrió entera. Salí a la superficie con la ropa encharcada y seguramente todo el maquillaje corrido, con mezcla de incredulidad y empiece de cabreo.

-¡¿Qué has hecho?! ¡¿Por qué…?! -Quién se equivoca va al agua, ¿no?
Ahora el que estaba más serio de lo normal era él.
-… ¡¿Qué?!-no entendía qué quería decir con eso, adónde quería ir a parar.

Mientras, movía brazos y piernas para mantenerme a flote. El tiempo, gracias a Dios, era bueno, y sólo sentía un poco de fresco.

-Tú no sabes lo que yo siento. Ella me atrae en gran parte por su físico, pero sé que no tengo nada que hacer. Nunca habrá nada entre nosotros. Menos aún que con todas esas chicas con las que me acuesto en mis fiestas y que para mí no significan nada salvo un medio para pasarlo bien. Ayer renuncié a ello gustosamente para estar contigo, igual que esta noche, porque aunque por lo visto no vayamos de ese palo, lo prefiero así. La golpeaste, cuando ella no tenía culpa de nada, y aun así he intentado entenderte en lugar de pedirte explicaciones y darte lecciones sobre lo que está bien o no. Así que dime, si eso no es gustarte alguien, no para un polvo, sino de verdad, como tú dices, ¿qué es?

Me quedé muda. Lo había soltado todo. Sólo pude concretar lo que mi corazón y mi mente me decían en ese momento con una canción.

-Eres como el Judas de Gaga.

Él se sorprendió un poco desde allí arriba. Su semblante serio y sus manos metidas en los bolsillos de aquel traje le daban un aspecto adulto que no había tenido ocasión de apreciar antes. Era como un descubrimiento, la otra cara de una misma moneda, pero mantenida oculta, como la de la luna, que en ese momento iluminaba sus ojos azules cielo que tanto me gustaban. Su sonrisa franca y aspecto aniñado de siempre le daban un toque totalmente adorable, pero la madurez que demostraba en esos instantes le hacía realmente atractivo.

-¿Quieres decir que te sientes traicionada pero te gusto? Esto empieza ya a no tener ningún sentido… -Tus palabras, al igual que tus actos, son agridulces. Hablas de sentimientos, pero también de atracción. Sabes lo que quieres, pero “el lado oscuro” te llama demasiado. De una persona así sólo se puede esperar traición. Y en cuanto a lo segundo…

Me paré en seco. No quería decir lo que sentía. Yo no iba regalando amor a gente así. Cuando vio que no pensaba continuar, siguió él.

-Permíteme entonces que te conteste con otra canción que creo que me define mejor en este asunto-respondió con una media sonrisa, todavía con esa pose de chico malo-, pero antes tendrías que quitarte esa ropa si quieres que esté seca para medianoche. -Argh, ¡lo sé! Pero aunque lo haga no va a estar bien para entonces… ¡Y no pienso quedarme en ropa interior delante de ti! -Venga, si sales cogerás un resfriado. Quítatela y yo la llevaré a la lavandería. Le diré quién eres tú y quién soy yo y seguro que la tienen lista para entonces. También cogeré toallas.

Por más que lo intenté, no encontré otra solución. Era eso o entrar chorreando al hotel haciendo completamente el ridículo.

-Está bien. Date la vuelta.

Teniendo en cuenta que nos habíamos liado dos veces el día anterior, no es que tuviera una vergüenza especial, pero él me cabreaba un poco y no me apetecía desnudarme así delante de él precisamente.

-No cuentes con ello.-su media sonrisa se acentuó un poco más.-Me quedé con ganas de verte así ayer. -¡Argh! ¡Entonces lo haré yo!

Y dicho y hecho, me giré, dándole la espalda, después de haberme quitado los zapatos y habiéndolos puesto en el borde de la piscina, a su lado. Tras alejarme unos metros a una zona donde cubría algo menos y podía hacer pie, comencé a bajarme la cremallera del vestido, que parecía ondular entre el agua, y después empecé a deslizarlo hacia abajo lentamente, con cuidado de conservar la ropa interior, para finalmente sacar grácilmente un pie y después otro. Por último, me agaché un poco para cogerlo, teniendo que mojarme el pelo, cosa que aproveché para desarreglarme completamente el peinado y finalmente dejar que el agua me lo alisara al subir a la superficie. Una exhibición de sirena y estaba preciosa de nuevo. Soy Summer Smith, bitch, y si quieres jugar así conmigo te voy a dejar palote. Con ese orgullo volví nadando hacia él, con el vestido en una mano, y cuando lo dejé junto a los zapatos, que aún goteaban, pude comprobar que llevaba razón. Seguía con la media sonrisa, pero ya no estaba serio, sino interesado. Le había puesto.

-Está bien. Ahora vuelvo con las toallas.

Se agachó, cogió mis cosas y se fue hacia el hotel, haciendo un reguero hasta la entrada y dejándome allí sola de esa guisa. Di gracias una vez más por el buen tiempo y deseé que volviera pronto y no se le ocurriera dejarme allí tirada. Porque sí, eso es algo que le hubiera hecho yo de habérselo merecido, pero si él decidía ser así en aquellos momentos, lo lamentaría. Vaya que si lo haría.

Esperé un rato que se me hizo demasiado largo. Aproveché para nadar un poco y disfrutar del momento. Era una sensación agradable, placentera, y todavía tenía algo de tiempo según mi reloj caro que obviamente resistía al agua. Volví cerca de la orilla y, aburrida, cogí agua con una mano, que se fue escapando por entre mis dedos. ¿Qué sentía por aquel chico? Mis propias ganas de negarlo todo hacían que ni yo lo supiera. No quería saberlo. ¿Y qué sentía él? Me parecía un Judas de Gaga, pero él había dicho que a la vuelta me iba a responder con otra canción que le definía mejor. ¿Cuál sería...?

En ese momento las puertas del hotel se abrieron y entró él, con unas toallas blancas en una mano mientras con la otra se iba quitando la corbata.

-¿Qué dem…?-se me escapó.

¿Qué estaba haciendo…? Cuando llegó junto a mí, dejó todo en el suelo y comenzó a desvestirse totalmente. Cuando fui a expresar mi desconcierto, habló él.

-Buenas de nuevo. Llevé tus cosas a la lavandería, cogí toallas y me prometieron que en un rato lo tendrían listo. Además, conseguí que por los altavoces del jardín pusieran la canción de la que te hablé antes. Me encanta, y así es más apropiado. Se te grabará mejor el mensaje también. -What? Lo del vestido me parece un alivio, pero esto… ¡¿Y por qué te estás desnudando?! -Porque tú estás ahí y la canción tiene que ver contigo.-comentó mientras tiró finalmente los pantalones al montón. Ya sólo le quedaban los calzoncillos-Además, parece que estás bien ahí dentro y me apetece probarlo.

Y, de repente, se zambulló a mi lado, salpicándome. En ese momento, una melodía empezó a sonar proveniente de los altavoces próximos a la piscina. Él salió a la superficie, con el pelo goteándole de forma graciosa. Entonces la reconocí.

-Yo la conozco. Es Justin Bieber…

Y al segundo, la ya más madura voz del joven canadiense lo confirmó, un poco amortiguada por la distancia. If I was your boyfriend…

Sin darme cuenta, comencé a tararearla, pero él me puso enseguida un dedo en los labios. Entonces empezó a cantarla él, mirándome directamente a los ojos.

If I was your boyfriend, I’d never let you go. I can take you places you ain’t never been before. Baby take a chance or you’ll never ever know…


Estábamos apenas a unos centímetros de distancia y, mientras prestaba atención a la letra, no podía evitar mirar alternativamente a sus ojos y a sus labios, de los que salían una voz maravillosa. Nunca habría imaginado que cantara tan bien.

I’d like to be everything you want. Hey girl, let me talk to you…


Las gotas de agua con aspecto de rocío en sus pestañas parecían querer hacer sombra a aquellos ojos, tan azules ahora que parecían irreales. Sólo la piscina, por su inmensidad, podía hacerle competencia.

If I was your boyfriend, never let you go. Keep you on my arm girl, you’d never be alone. I can be a gentleman, anything you want…


Sus labios mojados también habían adoptado un tono más llamativo que de costumbre. Ahora eran de color rojo fuego, como si estuvieran ensangrentados, cual vampiro. Y su atracción era como la de uno. Estaba perfecto, como su voz y el mensaje que me estaba haciendo llegar. Realmente quería besarle.
So give me a chance, ‘cause you’re all I need girl. Spend a week wit your boy I’ll be calling you my girlfriend. If I was your man, I’d never leave you girl. I just want to love you, and treat you right… 

Y me besó. Antes de que yo pudiera hacer nada, él tomó la iniciativa por primera vez. Cerré los ojos y se lo devolví. Y lo que empezó siendo impulsivo, se convirtió en algo dulce y sentido. Entonces se apartó lentamente. La canción había terminado.
-¿Confías en mí? ¿Entiendes ahora lo que quiero decir? -Sí… y sí.-atiné a decir, todavía con el corazón hinchado con ese sentimiento que me había empeñado en no reconocer.
Entonces él sonrió, pero no con una de esas sonrisas que había lucido antes, sino una de verdad, de las suyas, de las del “Niall bueno”. Yo hice lo mismo, con una felicidad que no había sentido en mucho tiempo, y él me agarró suavemente por la cintura y me atrajo hacia sí, hasta rozarnos. Podía sentir su calor a través del poco agua que nos separaba, algo que me resultó extremadamente agradable teniendo en cuenta el tiempo que había estado sola rodeada de ese líquido, que si bien no resultaba peligroso, tampoco tenía la temperatura adecuada. Él también lo percibió.
-Estás fría.-susurró, y me abrazó.
Sentí que podía estar así durante horas, pero él opinaba de manera diferente y pasó un brazo por debajo de mi trasero, haciendo que tuviera que subir las piernas y unirlas detrás de él.
-No hacías pie y estarías cansada. Vamos adonde cubre menos.
Y me llevó así hasta allí. Yo sentía un poco de vergüenza, pero me abracé fuertemente a él, deseosa de su temperatura y de todo lo demás. Mi cabeza estaba peligrosamente cerca de su cuello, le di un beso y después las gracias.
-No hagas trampa, no empieces antes de tiempo.-musitó, sin disimular el placer que había sentido.
Cuando llegó a la otra orilla, sin embargo, no me bajó, sino que me apoyó contra ella, sin apartarse de mí. Nos quedamos mirando fijamente, con deseo.
-Te gustan los besos en el cuello, ¿eh?-dijo volviendo a sus medias sonrisas.
Entonces fue él quien se lanzó al mío, besándolo con pasión al principio y fiereza después. Eso le puso mucho, como pude comprobar bajo mi ropa interior, que tocaba directamente con la suya, y llegado un punto se obligó a dejarlo de manera cortante. Mi respiración también se había acelerado increíblemente y el corazón me latía en el pecho a toda velocidad. Niall se fijó en él y lo agarró con las dos manos, haciéndome gemir mientras se divertía poniendo duro lo que debía. Ya no podíamos aguantar más e hizo a un lado con un dedo mis braguitas de mis ya abiertas piernas que se aferraban a él con fuerza, al igual que mis brazos. Y entonces lo sentí, cada vez más adentro, y cómo sus movimientos se iban haciendo más rápidos mientras no dejábamos de comernos a besos.
Salimos juntos de la piscina y nos dedicamos a secarnos el uno al otro, aguantándonos las ganas de volver a repetir lo de allí abajo. Finalmente me enrosqué una de las toallas alrededor del cuerpo y él me puso su chaqueta sobre los hombros para taparme, tras lo cual me abrazó y me dio un beso en la frente.
Cuando mi reloj indicó que iban a dar las 12, nos dirigimos a buscar mi vestido y, después de cambiarme, ambos fuimos lo mejor que pudimos a la sala principal de la fiesta, tal y como me había ordenado mi señora madre. Nuestro peinado no era como el de antes, yo no llevaba maquillaje y ambos teníamos un “aspecto húmedo”, pero al menos estaríamos presentes y con suerte no habría vergüenza familiar por mi culpa. Eso estaba lleno de gente, pero no me costó dar con mi madre porque estaba en medio, con mi padre, mientras que los demás dejaban espacio y los rodeaban. Por lo visto se iba a anunciar algo. Me despedí del rubio apretando suavemente su mano y me uní a ellos, mientras que él se iba con sus hermanos. Cuando le pregunté a mi padre qué pasaba, él, muy sonriente, me contestó que era una sorpresa y que se desvelaría cuando estuviéramos todos. Pero Jess no apareció en toda la maldita noche, así que cuando iba a ser la 1 se decidió que se haría en el desayuno. Por lo visto, no habían dado con ella en toda la noche y no la habían podido avisar, pero confiaban en que estuviera cerca o alguien la viera, lo que no ocurrió.
Antes de que mis padres comenzaran a hacer preguntas incómodas sobre mi aspecto, huí de su lado y fui a buscar a mi acompañante de la noche. Al acercarme, vi que sólo estaban con él Liam y Louis, que llevaba ahora a la tal Kevin en el hombro como si fuera un pirata. Me imaginé sin mucho esfuerzo con quiénes se encontrarían los otros dos. Al verme, Louis me saludó feliz y yo hice lo mismo. Parecía estar un poco loco, pero resultaba obvio que era un chaval muy simpático. Llegué junto a ellos, me giré hacia Liam y le pregunté si sabía dónde estaba el resto de su rebaño, pero me respondió con un poco de vergüenza y fastidio que no tenía ni idea. Por lo visto, se sentía culpable de que ellos fueran en parte responsables de que la fiesta hubiera sufrido este traspiés. Le consolé un poco diciendo que se arreglaría todo por la mañana y Niall me cogió la mano. Cuándo le miré, dijo simplemente: “Vámonos, anda, que aquí ya no hay nada que hacer”, y tras despedirnos de ellos echamos a andar hacia las escaleras, lejos de la multitud. Le confesé mis pensamientos según fueron tomando forma en mi cabeza:
-Mañana por la mañana tendré que buscarla si no aparece en su habitación. A saber dónde está y ahora no voy a ponerme a ello. Supongo que debería irme a dormir, por si acaso. De todas formas, todo debería de acabar dentro de poco.
Le miré, y vi que estaba un poco triste. Seguíamos cogidos de la mano. Era alucinante lo que podía hacer una canción oportuna. Habíamos pasado de no entendernos a ser amigos o algo más… Suponía que a partir de entonces Justin Bieber me caería más en gracia que antes. Nos dirigimos hacia mi habitación y confesó que le recordaba a Liam y que le parecía una lástima que hubiera tenido que dejar de divertirme desde tan pronto, mientras que los demás era posible que siguieran durante unas horas más. También se arrepintió de haberme dejado otro rato en la piscina metida porque tampoco lo había pasado bien. Entonces ya no pude más y le abracé fuerte. Era alucinante como podía pasar de ser un macarrilla a un chico tan tierno… Le dije que no podía imaginar haber hecho nada mejor en la fiesta y le invité a entrar a ese cuarto que ni yo misma había visto antes. Resultó que había una cama de matrimonio, que resistió todos los embates de la noche.
Amanecí todavía abrazada a él y tuve que ser especialmente cuidadosa para no despertarle al levantarme. Le miré. Realmente parecía un ángel, rubio y con cara aniñada. Cuando cerré la puerta con cuidado, concluí que si nadie la había visto desde hacía tantas horas, probablemente estaría fuera, en los jardines. Toqué en la puerta de su habitación. Nada, no había vuelto. Y así, “cazando” por los espectaculares exteriores del hotel, la encontré metida dónde en otras ocasiones se habría puesto una banda de música. Bueno, “música” seguro que habían hecho, así que tampoco se habían equivocado tanto de lugar. Me llevé a Jess de vuelta al hotel y al volver a pasar por la piscina cuando llegábamos a la entrada me vinieron a la mente recuerdos de la noche anterior. Sonreí. Realmente era bonita de día y de noche.
Entré en la sala con ella y las dos nos pusimos junto a mis padres. Ya estaba la familia completa y había comenzado al parecer otro espectáculo. Primero mi madre se enfureció con Jess públicamente por no dar señales de vida cuando debió hacerlo ayer por la noche. Y después se produjo la sorpresa que todos estábamos esperando y que a unos cuantos nos dejó boquiabiertos cuando la escuchamos, pero a nadie como a Jess. Nate se había decidido a desvelarla y proclamó que a partir de entonces ella y él estarían prometidos. La gente prorrumpió en aplausos y comenzaron las primeras felicitaciones al aire. Yo no podía apartar la vista de mi hermana. Sé lo que sentía por ese muchacho, que era su ex, y aunque no le importaría hacérselo con él otra vez, no era amor. Se la veía shockeada y casi desesperada, como a punto de echar a correr. Se dio la vuelta y se quedó parada, entonces, unos segundos después, se desplomó. Toda la familia nos abalanzamos sobre ella, intentando reanimarla, y aunque no parecía grave, mis padres decidieron que era hora de darle un descanso y nos retiramos a casa, sin darnos tiempo a despedirnos de nadie.
Esa misma tarde, tras dormir unas horas en la mansión familiar y evolucionar favorablemente, volvimos las dos a nuestro apartamento, donde nos esperaba Jane. Cuando se había enterado de lo ocurrido, me había llamado al móvil para que le contara cómo se encontraba Jess, pero aun así se la notó preocupada hasta que pudo comprobar por sí misma que todo iba bien. Más tarde, la propia Jess admitiría que lo había fingido al ver que era la única manera de escapar de ahí y de la situación, y que había aprovechado esas horas para dormir lo que no había podido hacerlo por la noche, y nos guiñó un ojo. Aun así, pasó lo que quedó de ese día festivo bastante deprimida y Jane y yo hablamos con ella e intentamos que olvidara el tema y se divirtiera un rato. No sé si lo conseguimos de verdad y qué se le ocurriría en un futuro para librarse de esta, pero yo ya había tomado mi decisión.
En la mañana del miércoles salí de casa antes de tiempo en dirección al instituto. Subí al coche y conduje más deprisa de lo que lo hacía normalmente, recordando la conversación en secreto que había tenido el día anterior con mis padres y en la que se negaban en rotundo a anular esa boda, argumentando que ese chico era el único que podría pararla los pies y hacer de ella una mujer respetable. Obviamente, no la habían pedido opinión porque creían saber la respuesta. Maldita alta sociedad. Jess se podría negar, obviamente, pero tendría que estar preparada para romper completamente con la familia, y eso era algo muy difícil. Aparqué, y me dirigí hacia la sala de delegados, donde se acordaban los asuntos y eventos importantes de la escuela. Como era de esperar, allí estaba el jefe de delegados, con el que había tenido algo hacía un tiempo. Le mostré el cartel que llevaba en la mano.
-Ronnie, ¿no te parecería estupendo que este viernes hubiera una fiesta de máscaras? -Vaya, vaya, pero mira quién es… ¿Qué se dice primero? -Hola… y por favor.
Puse cara de niña buena y él no se pudo resistir más. Cogió el papel que le había enseñado y lo leyó.
-Podría hacerse, por supuesto, y es una buena idea, pero…-giró la cabeza y se agachó, dispuesto a que le diera un beso.-necesitas pagar. -Oh, Ronnie…
Entonces le cogí suavemente del mentón para que no se girara y le di lo que buscaba. Era simpático y, aunque también cumplía con las características de chico listo y responsable, pertenecía a la alta sociedad, y resultaba atractivo. No era como el típico empollón de las películas del que podías sentir vergüenza. Summer Smith no se liaba con cualquiera.
-Muy bien. Lo comunicaré al comité y se pondrán copias del cartel por todo el instituto.
Él se había quedado satisfecho y yo también. Realmente podríamos ser amigos. Sonó el timbre y me fui a clase, tirándole besos de agradecimiento mientras él se reía.
Por el pasillo me encontré con Roberta, la fea cotilla, justo como quería. Tras saludarla, me pidió disculpas por abalanzarse sobre mí sin motivo aparente al final de la fiesta en casa de los Van der Croeft y dijo que entendió mi reacción. Flipé de lo bien que había empezado la cosa y, a cambio, le comenté que el viernes habría una fiesta y que se iba a anunciar dentro de poco. Ella se emocionó mucho, viendo las inmensas posibilidades de correr la noticia primero, y aproveché esa casi euforia que se veía en sus ojos para asegurarle lo bien que estaría que ella fuera la reportera fotográfica para el periódico del instituto. Eso significaba poder inmortalizar cosas que no debían ser vistas y valiosa información. Allí fue cuando casi le da un orgasmo y me aseguró que lo haría ella, fuera como fuese. No esperaba menos.
Entré en clase. Teatro de nuevo, y ese día comenzarían las prácticas. La profesora, que sabía español, aunque no tan bien como el nativo, hizo grupos y se fue pasando en turnos por todos ellos para ver cómo iban avanzando en idioma e interpretación. A Álex le tocó con los chicos que tenían nivel medio-alto, entre los que destacaba, y a Gina la pusieron con lo peorcito de las chicas. Yo me quedé sola, y al principio me dejaron un tiempo para familiarizarme con la obra y las líneas. En ese rato, el hombre estrella de la clase se fue pasando por todos los grupos, poniendo atención especialmente en mis dos camaradas. Finalmente, se paró delante de mi mesa. Tras advertirlo, dejé de leer y levanté la vista, para encontrarme con su sonrisa deslumbrante y sus hermosos ojos azules. Sentí que iba a morir de un momento a otro, de nervios o de placer. Entonces me animó a empezar a interpretar juntos, haciendo él de Romeo o de cualquier otro personaje que tocara. Y nadie más existió para nosotros. Viendo mi capacidad y esfuerzo, cada vez que hacía las cosas como él esperaba, se sentía más y más contento, al igual que yo. Cuando el timbre sonó, nos costó dejarlo a ambos, hasta el punto de que casi olvidé mencionarle la buena nueva.
-¡Oh! Um, profesor. -Tutéame, anda. No nos llevamos tantos años y ya hay confianza. -Está bien…, Marcos. ¿Has oído que este viernes va a haber un baile de máscaras? Lo digo porque los profesores también asisten y sería una lástima que te la perdieras. Seguro que es genial. -Ah, sí, eso he oído de camino a la clase…
Estupendo. Roberta estaba haciendo su trabajo tal y como esperaba.
-Los chicos invitan a las chicas. Aunque puede decirse que es mera formalidad. Luego en la fiesta se puede estar en grupo o con otra pareja incluso. -Ya… Lo malo es que yo aquí no conozco a casi nadie y no me veo pidiéndoselo a Ms. Radcliffe. -Te entiendo. Yo tampoco tengo pareja y no creo que la tenga porque soy la organizadora-mentí, ya que podría ir casi con quien quisiera-, pero luego dentro estaría con mis amigos.-suspiré, y decidí lanzarme, disfrazando el flirteo de pura amistad y poniendo cara triste- Te los debería presentar, son majos de verdad y nunca viene mal conocer gente. Sería una pena que vinieran todos y tú no… o yo.
Él pareció meditarlo un momento. Era joven y de sangre latina, la fiesta corría por sus venas.
-Supongo que podríamos ir juntos, pero no creo que se viera muy bien que un profesor y una alumna vayan como pareja.-frunció el ceño. -Todos vamos a llevar máscaras, así que si no se dice nadie tiene por qué enterarse. Además, como has dicho antes, apenas hay diferencia de edad entre nosotros y no es que tú me evalúes ni que vayamos a tener algo…
Me sonrojé un poco, y lo mismo hizo él, pero lo pensó unos pocos segundos.
-Está bien. Summer, ¿quieres ir al baile conmigo? -Encantada.
Sonreí, y él se rió. Me dirigí hacia mi siguiente clase y me senté al lado de Gina, que acababa de sacar los libros y ponerlos sobre la mesa.
-Hola, Gina. Estaba pensando en lo unidas que están nuestras familias con esto de las parejitas que se están creando… -Sí… -¿Qué opinas de eso? -Pues… me parece bastante bien, supongo…-se había quedado parada, pero había arrancado. -Ah… Pues yo creo que es estupendo.
Ella se sorprendió mucho.
-¿En serio?
-Sí, claro. Mira Jess y Zayn, por ejemplo. ¿No te gustaría verles de una manera un poco más seria, que garantizara la buena relación entre nuestros apellidos? Me refiero como personas básicamente, no únicamente como negocio.
Ahí ella estuvo a punto de perder los papeles de la emoción. Era como una niña en una fábrica de golosinas.
-¡Sería genial! ¡Opino lo mismo! -Entonces necesito que me garantices una cita con él. Para conversar. Tengo que hablarle sobre un asunto y no sé si pidiéndosela en persona me haría caso. -Cuenta con ella. Yo me ocupo de todo. Sólo dime día y hora. -Cuanto antes mejor. Si pudiera ser durante la comida, de hecho, sería perfecto. En la explanada trasera. -De acuerdo. Ve allí y él estará. Te lo garantizo.
Perfecto. Ya tenía movilizados el viernes a los medios de comunicación (Roberta), madrinas, padrinos y al juez (Marcos). En cuanto obtuviera el compromiso del novio, sólo quedaría que Jess diera el “sí quiero” para que el chantaje a mis padres en directo alcanzara su máximo esplendor.