lunes, 6 de enero de 2014

Va Va… Boom! ¡Feliz fiesta de mierda!


Narrador 0:
Si una cosa tenía clara Niall en esos días es que no entendía a Summer. La última vez que habían estado juntos todo había sido perfecto, o casi, sobre todo de la mitad para delante de la fiesta en el hotel. Pero desde que ella se había tenido que ir deprisa y corriendo por el desvanecimiento de su hermana, no había tenido noticias de ella. De hecho, casi ni la había visto. ¿Tan liada estaba que ni podía responder sus mensajes sobre si quería ir con él al baile? Así parecía ser, o eso quería creer él, porque lo cierto es que era imposible que estuviera enfadada. Sólo podía tratarse de eso o de que se había estado riendo de él todo ese tiempo… Las dudas estaban empezando a hacer mella en su orgullo.
Una de esas tardes de espera había hablado sobre el tema con Zayn, que hasta hacía poco había sido uno de sus férreos competidores en el tema de fiesta y mujeres. La filosofía de vida de ambos era parecida, con la diferencia de que uno de ellos parecía haber cambiado, como su hermano había apuntado. Él no era de esa opinión y tan sólo pensaba que era un cúmulo de circunstancias. Sí, podía estar más apegado a Summer que él a Jess, pero porque ellos dos se habían molestado en entenderse el uno al otro y no sólo en tener sexo como locos. En ese instante, Niall recordó ciertos momentos en la fiesta anterior, se sonrojó un poco y reprimió una sonrisa. ¿Qué demonios le estaba pasando a esa chica? Pero lo cierto es que el bad boy tenía razón cuando decía que su tiempo se agotaba y que no podía hacer nada más. No le hacía gracia, pero la única alternativa a ir sólo parecía encontrarse en pedírselo a Lucy. De sobra sabía que a Summer no le iba a gustar un pelo y que esa decisión podía acarrearle más problemas, pero ella tampoco se estaba comportando bien ni le daba explicaciones de ningún tipo, así que en su opinión tenía todo el derecho a hacerlo, y lo hizo. Lucy aceptó sin pensárselo, pero Niall supo que muy probablemente era porque había sido el único en atreverse a hacerlo y a ella no le quedaba otra opción. Lucy era preciosa y su cuerpo podría provocar a cualquiera, pero tenía un carácter muy fuerte, al igual que sus puños, por lo que solía intimidar a los hombres con facilidad, quitándole todo atractivo para ellos. Niall, sin embargo, no era tan débil o impresionable como un mortal, y el físico de ella siempre había cumplido sus exigencias, por lo que desde que la conoció se había mostrado decidido a recibirla con los brazos abiertos en cualquier momento de la noche, pero ella nunca había acudido. La forma de vida que varios de sus hermanos compartían y en la que intentaban disfrutar al máximo cada momento le había llevado a sustituirla fácilmente por cualquier otra en sus numerosas fiestas y orgías, pero ella siempre había permanecido ahí como una espina. Por otra parte, sus registros de conversaciones eran escasos, y es que además de tener la lengua demasiado afilada, parecía disponer de un solo tema de conversación: Harry. Esa era la complicada relación con su pareja de baile y no tenía ni idea de qué podría pasar esa noche.
Una vez en la limusina, Niall apartó la vista de Lucy, que se había sentado entre él y Hazza e iba deslumbrante, y se puso a imaginar qué le esperaría aquella noche, empezando desde ese momento. En teoría, todos iban a recoger a las tres reinas del instituto, que compartían piso, pero lo cierto es que una de ellas no se encontraba emparejada con nadie de dentro, y esa era Summer. No había necesidad, pues, de que fuera con ellos, y lo cierto es que Niall no tenía ni idea de quién sería su pareja ni de si iría a la fiesta siquiera. Era todo un misterio, como ella, y por fin se preguntó si habría merecido la pena dejar, al menos de momento, esa actitud de vivalavirgen por la cual era conocido y hasta famoso. Entonces la recordó, y no tuvo dudas de que sí.
En ese momento se abrió la puerta de la limusina. Habían llegado a su primera parada y el chófer invitaba educadamente a las hermosas jóvenes a unirse a los que estaban dentro. Como Niall había supuesto, un par de ellas aceptaron su consejo y entraron, Jane y Jess, para sentarse al lado de sus acompañantes esa noche. Niall las miró. Realmente estaban fabulosas, totalmente dignas de cualquier fiesta picante que él organizara, pero no eran a quien él esperaba y volvió a su apatía. Cuando el coche volvió a arrancar, llegó a la súbita conclusión de que cada vez se parecía más a Hazza. Se pasaba la vida así, entre fastidiado y melancólico por culpa del amor, y se horrorizó. Él no iba de ese palo y no quería acabar de esa manera. Tomó la decisión de que esa noche todo cambiaría, hacia la dirección que fuera, porque lo que tenía claro era que no iba a seguir así. Unos minutos después, el lujoso vehículo llegó finalmente al instituto y paró. Tras bajar elegantemente, el grupo entero se dirigió hacia el gimnasio, que era donde se celebraba el evento. Mientras Niall se aseguraba con una mano de que llevaba el antifaz bien puesto, notó cómo alguien le agarraba del brazo. Miró hacia abajo y vio a Lucy, que no quitaba ojo a Harry, y volvió la vista al frente sin sentir nada.
La fabulosa decoración de la sala de deportes estaba formada en gran parte por espejos, y la escasa iluminación, junto con las máscaras, invitaba a jugar a lo desconocido. Animados por la música (en ese momento sonaba Va Va Voom, de Nicki Minaj), decidieron romper el hielo uniéndose al resto en la pista de baile. Mientras Niall echaba un vistazo a las demás parejas, Lucy, sin decir nada, le cogió una de sus manos, se la puso en la cadera, apoyó la suya en el hombro del chico y entrelazó la que le quedaba con la de él. Acto seguido y sin avisar comenzó a bailar, obligándole a seguirla. Mientras la miraba con el ceño ligeramente fruncido, Niall pensó que estaba claro que la chica sabía lo que quería, hasta el punto de no contar con los demás, y aunque él podía no ser un mortal, eso tampoco le parecía sexy. Un poco después, un par de compañeros se unieron al grupo hablando en una lengua extranjera.
-¡Hey! ¡Me alegro de veros! -Hola, señoritas.
Se trataba de una chica con un vestido rojo parecido al de Jane y Jess, pero con una máscara menos ostentosa y práctica, y su acompañante, alto y de facciones que cualquier mujer podía considerar hermosas según dejaba ver su antifaz. Niall, que sabía algo de español, pudo comprobar que se expresaban en ese idioma. El hombre en ese momento sonreía ampliamente a la chica, la cual parecía satisfecha consigo misma por alguna razón. Jess y Jane, que habían sido las receptoras del saludo, respondieron mejor de lo que se podía haber esperado:
-¡Pensé que no te vería el pelo! -Estáis maravillosos. Dais envidia.
Entonces los dos nuevos, a quien Niall no lograba identificar, se echaron a reír y volvieron a ponerse a bailar con energías renovadas, cada vez alejándose más del grupo. Niall supuso que eran amigos hispanos de las chicas, y eso le recordó a Summer. ¿Dónde estaría ella…? Volvió a recorrer con la vista a los demás asistentes desde su posición y le pareció inútil. También se fijó en Gina, que no había vuelto a retomar el baile, sino que seguía mirando a la pareja extranjera, a la que apenas se veía ya, con duda en los ojos. No lo entendió, y decidió ir a por una bebida y despejar la mente. Tras comunicárselo a Lucy, que hinchó un carrillo en señal de desaprobación, se dirigió a la mesa donde se encontraba el ponche y se sirvió un vaso. De repente, sintió cómo alguien le cogía de la mano y echaba a andar. Cuando se giró para mirar, adivinó que se trataba de su pareja de esa noche, que parecía dirigirse hacia los baños de las chicas. Él avanzó, sin poner demasiada resistencia, porque lo cierto es que no tenía ni idea de lo que pensaba hacer y en cualquier caso resultaría inútil contra ella. Cuando entraron, cayó en la cuenta de que podría tratarse de algo desagradable. Se quitó la máscara.
-¿Te encuentras mal? ¿Necesitas algo?-preguntó Niall empezando a preocuparse.
Ella, que seguía dada la vuelta, le soltó la mano, se quitó la suya y se giró rápidamente para encararle.
-Te necesito a ti.
Y en una fracción de segundo le pasó los brazos por detrás del cuello, lo atrajo hacia sí y le besó con fuerza. En ese momento la puerta de entrada al baño se volvió a abrir y una muchacha enmascarada se paró en seco, debido al espectáculo que estaba presenciando. No muchos podrían haberla reconocido, pero algo la delató.
-La madre que me…
La voz de Summer hizo eco en los azulejos, al igual que el portazo que siguió a su apresurada ida. Para entonces Niall se había deshecho del abrazo por sorpresa de Lucy e intentaba asimilar lo que apenas había ocurrido en un abrir y cerrar de ojos.
-¡¿Qué demonios has hecho?! ¡¿Por qué?! ¡Y precisamente me ha tenido que ver ella!
Estaba horrorizado y confundido, pero la pequeña Cullen tenía cara de enfado y le miraba fijamente.
-Qué has hecho tú. Te necesito porque quiero que Harry sepa que nos hemos liado y así se ponga celoso. Venga, siempre has ido detrás de mí. Este es tu momento de gloria.-se explicó mientras comenzó a quitarse el vestido.
A Niall eso le pareció algo increíble y le fue imposible aguantarse.
-¡¿Pero quién te crees que eres?! ¡¿Piensas que porque eres mona puedes usarme a tu antojo?! Eres una cría egoísta que sólo se preocupa por sí misma y piensa que los demás hacemos igual. Pues entérate, niñata, ni el mundo en el que vives es real ni mereces que Harry se digne a mirarte siquiera. En la vida te voy a ayudar a tus ridículos planes y si quería algo contigo ya se acabó.
Ella, sorprendida, subió la mano con intención de abofetearle, pero él ya había echado a andar, decidido a encontrar a Summer y explicarle lo ocurrido. Tras unos segundos avanzando deprisa por el pasillo, llegó a la sala principal, y la perdió la pista. Examinó rápidamente a las chicas que estaban más cerca. Sólo sabía que su vestido era rojo, por lo que había podido apreciar, pero por desgracia parecía que unas cuantas alumnas habían decidido escoger ese color para la ocasión. Se fijó en que una de ellas, la hispana, se encontraba en ese momento abrazando a su pareja, a un lado de la pista. En ese momento y como una sombra, Lucy le sobrepasó, se detuvo unos metros más adelante, inspeccionó con ansia a izquierda y derecha y se fue con paso firme a hablar con ellos. 
-¿Qué dem…? ¿Ella también les conoce?-exclamó Niall sin poder evitarlo, aunque se encontraba solo y nadie pudo escucharle.
Entonces vio cómo de repente, tras intercambiar unas cuantas frases con la otra muchacha, Lucy se la tiró al cuello dispuesta a matarla. Como por un acto reflejo, Niall echó a correr hacia allí, cogió a Lucy abrazándola desde detrás y tiró. Ella apenas se movió un ápice y tampoco dejó de asfixiar a su súbita rival, de la que a su vez intentaba separarla su acompañante, con espanto en el rostro. Quedaba poco tiempo y Niall tuvo que usar la solución de emergencia, que era hacer cosquillas a Lucy. Eso provocó que su fuerza flaqueara lo suficiente para que por fin, tras un gran tirón, pudieran quitar a una de encima de la otra. Mientras la víctima intentaba recobrar la respiración y se tocaba el cuello, fuertemente marcado por los dedos de la joven Cullen, Niall pudo ver cómo sus ojos celestes parecían los de alguien a punto de echar a llorar. ¿Tanto daño le había hecho…? Todavía inmovilizando a Lucy, se disculpó con ellos y se la llevó a rastras de allí.
-¡¿Pero qué crees que haces?! ¡¿Estás loca?! ¡Has estado a punto de mandarla al otro barrio! ¡Tu padre se enterará de esto!
Niall fue consciente de lo seriamente arrepentido que estaba de haber hecho caso del consejo de Zayn y pensó que preferiría haber ido con cualquiera, o incluso quedarse en casa, antes que hacer de niñera de esa loca y aguantar el suplicio que le estaba haciendo pasar. Sabía que no era justo, pero concluyó que realmente su hermano y mejor amigo se merecía un puñetazo en la cara.
-¡Tú no lo entiendes! ¿No te has dado cuenta de que tiene al mejor tío de toda la fiesta? ¡Con él seguro que habría conseguido poner celoso a Harry! ¡Y era la muchacha que me atacó! ¡La reconocí por su voz! ¡No iba a quedarme en absoluto de brazos cruzados! -¡¿Qué?! ¡¿La que te atacó?! ¡¿Era…?!
A la velocidad de la luz, Niall se dio la vuelta hacia donde habían estado un momento antes, pero allí ya no quedaba nadie. ¡Maldición! Cuando empezaba a comprender del todo lo que acababa de hacer Lucy, una voz resonó en los altavoces.
-Damas y caballeros, prepárense para conocer los ganadores del concurso de baile de la noche y, por lo tanto, rey y reina de la fiesta.
En ese momento las escasas luces de la sala se apagaron, y un par de focos comenzaron a iluminar a las parejas que se encontraban en ese instante en la pista de baile. Tras unos segundos de fingida vacilación, se pararon de repente sobre una de ellas que estaba precisamente en el centro, y los demás asistentes prorrumpieron en aplausos. Sin dejar de iluminarles, el resto de las luces volvieron un poco a la normalidad y la gente se hizo atrás para dejar espacio a los afortunados, para después empezar a cantar:
-¡Que se la quiten! ¡Que se la quiten!
Niall y Lucy se unieron a Gina, ahora sola mirándolo todo desde lo alto de la sala.
-Es tradición que los reyes se quiten las máscaras para que todos podamos ver quiénes son.-comentó Lucy mientras cogía sitio, que claramente se había informado por si resultaba ella elegida con su querido Harry.
Y tal y como había dicho, después de que un par de figuras anónimas les pusieran sus coronas, la pareja del centro comenzó a quitarse las máscaras, revelando a todos su identidad. Tras los murmullos de excitación iniciales, se hizo de repente un silencio generalizado debido a la impresión. En ese instante Niall no pudo evitar abrir la boca del asombro, a la vez que se confirmaban las sospechas que no había querido reconocer. Sabía quién era ella, por supuesto que sí. Era Summer, la mujer que había estado esquivándole todo ese tiempo, aunque no se veía del todo como una reina. Tenía todavía marcas en el cuello, sus ojos seguían siendo celestes, como apenas un momento atrás, y su sonrisa parecía acompañar esa sensación de estar a punto de echarse a llorar en cualquier momento. A Niall se le encogió el corazón, por verla así y además con aquel tío, que en esos instantes la miraba con adoración y que era desconocido para él.
-¡Mi hombre!-soltó Gina en ese momento, para después entrecerrar los ojos y añadir en un susurro.-Semental, mi querido Watson.
Niall iba a procesar esa información, pero sin apartar la vista de Summer observó cómo esta cogía el móvil por sorpresa y echaba rápidamente una mirada asustada a su pareja. En ese momento, una lágrima comenzó a resbalarle por la cara. Niall se sintió congelado por el más absoluto desconcierto e impotencia. ¿Qué estaba pasando ahí…? Su iphone, al igual que el de Lucy y Gina, recibieron un mensaje en ese momento. Mientras lo desbloqueaba, vio cómo Summer agarraba a su acompañante de la mano y huían corriendo del baile, para asombro del resto. Al instante, pudo entender el motivo de todo ello, y en cuestión de segundos los tres los imitaban y salían de los terrenos del instituto a toda pastilla hacia la mansión Van der Croeft.
Niall decidió conducir aquel coche que acababan de forzar en los aparcamientos. El don de Lucy a veces servía para algo además de para obligarte a hacer cosas. Se había sentido mejor en su vida anímicamente hablando, pero la actividad le permitiría concentrarse en otra cosa mientras iban en busca de Louis y Jess. Sin embargo, con Gina de copiloto pronto quedó claro que eso sería del todo imposible.
-¡Summer fue con mi hombre! ¡Por eso no me lo quiso decir!-reventó al poco de arrancar, golpeando con los puños en sus felinas piernas-¡No me lo puedo creer, si es un profesor! -Los profesores también pueden ir a los bailes. ¿No te has cruzado con personas que parecían sospechosamente ser cuarentones o cincuentones? -¡No lo sé! ¡No me he pasado la noche mirando a la gente!
“Pues yo sí”, pensó amargamente Niall mientras doblaba una curva, pero no dijo nada.
-De todas formas ahora te lo volverás a encontrar en casa seguramente.-comentó el muchacho, y el corazón le dio una punzada. -Me gustaría hacerlo mío, pero no creo que le parezca el momento. Lo que no puedo entender es cómo ha conseguido que vaya con ella ni qué sentido tiene.-confesó Gina pensativa.- ¡Él debería haber ido conmigo y Summer contigo! ¡Eso es! ¡Todo es culpa tuya por no haberla asaltado en el instituto y habérselo pedido! -¡¿Queeeeé?! -Sí, y tampoco sirve para enrollarte con él ni colabora cuando lo necesitas.-agregó Lucy, que hasta ese momento no había abierto el pico por sus diferencias con Gina.
Niall se quedó pasmado. Podían acusarle de muchas cosas, pero de esas desde luego que no, y el dolor que sentía acumulado se transformó en enfado; uno monumental e irracional.
-O calláis ya de decir esas estupideces u os juro por Dios que tiro este coche por el puente abajo.
Y se sorprendió de decirlo más en serio de lo que cualquier ser sano lo haría. Ya estaba. Ya pocas cosas le importaban. Ese día habían conseguido terminar de destrozarle completamente. Deseaba con todas sus fuerzas no haberse levantado esa mañana o que todo se tratara de un sueño, una pesadilla sin duda. Las dos compañeras de viaje se callaron en el acto, estupefactas por lo que acababan de presenciar, tan poco propio de él. Nadie diría que aquel joven solía ser siempre todo alegría y desenfreno.
-Niall, por favor, quita el pie del acelerador.-le pidió Gina con un atisbo de temor cuando no pudo mantener más su silencio, pues la velocidad que estaban alcanzando comenzaba a ser bastante peligrosa y él no paraba de hacer fuerza sobre el pedal.
Crazy Niall accedió, pero no dejó de mirar a la carretera con esa cara de furia que intimidaba. En un santiamén llegaron, y las dos chicas se apresuraron a subir corriendo las escaleras mientras él cerraba el coche. “Eso, huid. Las mujeres parece que sólo saben hacer daño.” pensó, pero en ese momento recordó a Summer llorosa y su corazón volvió a encogerse de pena, arrepentido ahora por lo que acababa de pasársele por la cabeza. ¿Llevaba así desde que Lucy había estado a punto de ahogarla, o desde un poco antes cuando les había visto juntos? Al salir del baño la había visto abrazada a ese tipo, pero no sabía si sería debido al dolor de verle con Lucy o por… cariño a aquel hombre que parecía arrebatar el corazón de todas las mujeres. Se dio la vuelta para dirigirse a la mansión, encarándose a la imponente fachada de entrada. Zayn solía decir que la vida era como una montaña rusa, pero a él más bien le parecía ahora la casa del terror. No quería por nada del mundo entrar dentro. Odiaba la idea de estar allí con ella mientras estuviera a su lado. Ese día había sido una tortura y ver eso sólo conseguiría arrastrarle a un pozo sin fondo. Pero no podía quedarse allí; no tendría sentido para nadie más que para él. Así que cogió aire y dispuesto a morir una vez más, esta vez mentalmente, puso un pie dentro. Ni en el recibidor ni en el salón había nadie, pero Niall pudo apreciar cómo las luces del jardín alumbraban a un grupo de gente. Echó a andar hacia allí, sintiéndose como un zombie, y al acercarse más vio cómo su hermano Louis se percataba de su presencia y se dirigía hacia él para hablarle. Su semblante era más de preocupación que de dolor.
-Tío, un hombre lobo la atacó. Por suerte llegué a tiempo para evitar que la matara, pero aun así se hizo una herida seria en la cabeza. La traje aquí y la curamos y ahora está bien y consciente, aunque algo débil.
Niall se alegró de corazón y sonrió, pero su hermano se dio cuenta de que no se encontraba bien.
-¿Qué te pasa? Oh… Bueno, están los dos aquí con Jess, pero no te preocupes demasiado. Quiero decir que…, no sé, no dan sensación de una pareja normal. -¿A qué te refieres con eso? -A que la forma de comportarse no es la de dos personas que se quieren. Al menos no de ese modo. Está claro que se aprecian por el modo en que se miran, pero yo no veo amor. Más bien amistad, respeto, comprensión… Piensa que ella está mal y él la está apoyando, cogiéndole de la mano… Pero les falta apego, no sé si me explico. -Creo que sí, gracias. -Y si no, observa cómo le miran Gina, Lucy y básicamente cualquier otra y verás que es diferente. -Lo haré.
Niall se sintió un poco más aliviado, pero no quiso confiarse, y tras un saludo de bros con su bro, acompañó a Lou al centro del jardín. Allí tendida sobre una hamaca estaba Jess, con un vendaje en su rubia cabeza y algo más somnolienta de lo normal, mientras que el corro de espectadores lo formaban: Alex, la rubia que había dado calabazas a Zayn, Gina, Lucy y el propio Zayn, que miraba sin importarle mucho a la que había compartido cama con él tantas veces. Mientras, a un lado estaba Louis y al otro Summer, que en ese momento le rozaba la cara de Jess con un dedo a la vez que sonreía, todavía con lágrimas a flor de piel. Su profesor estaba de pie, detrás de ella, con las manos en sus hombros. El corazón de Niall se volvió a encoger al ver el espectáculo. En ese momento los ojos de Summer, al igual que los de los demás, se elevaron para mirar al recién llegado y se encontraron con los de él. Nunca se los había visto más bonitos. ¿Las lágrimas se los volvían más verdes? Después de tantos días por fin le miraba a la cara, aunque tuviera que ser en esas circunstancias. Ella volvió a prestar atención a su hermana y Niall se dio cuenta de que todavía llevaba los dedos de Lucy en rojo por todo su cuello. ¿Qué fuerza había usado aquella muchacha tan bestia…? Seguidamente se fijó en la agresora. Con Gina a su lado, por lo visto, no se atrevía a actuar. Cuando las miró a los ojos y siguió la dirección de sus miradas, pudo ver lo que Louis decía. Tenía razón. Al igual que en la forma de hacerlo aquel tío a Summer. La adoraba, pero sabía comportarse correctamente y mantener las distancias apropiadas. ¿Por qué le había elegido a él? ¿Por qué jugó con Niall? Jess cortó sus pensamientos.
-Vamos, tonta, no llores más. Estoy bien, ¿no lo ves? -Ya lo sé, pero no me gusta verte así… Tengo miedo.
En ese momento “Mister Instituto” le apretó suavemente los hombros y Niall sintió que la bilis le subía por la garganta.
-No te preocupes, pequeña. -Gracias.- contestó Summer mientras subía la cabeza para mirarle, agradecida.
¿Por qué demonios hablaban en español? ¿Acaso se pensaban que eran más listos que los demás? Él también sabía y les entendía perfectamente. Apretó los puños. El cabreo volvía. Jess se había quedado mirando a la parejita y después se había fijado en Álex.
-Más vale que te pongas las pilas o estos dos se quedarán con los papeles principales. -Todavía queda tiempo. No cantes victoria. -Así se habla, Álex.-le animó su profesor.
Niall vio cómo este sonreía un poco y miraba hacia otro lado; se notaba que a él tampoco le terminaba de caer bien. También sintió que las cosas empezaban a tener sentido, pero entonces Summer cogió su móvil y miró atentamente a Louis, y esa especie de señal secreta le hizo hablar.
-Jess, la terrible experiencia de esta noche me ha hecho darme cuenta de lo que te aprecio, y también sé de tu situación de la boda concertada. Me preguntaba si te gustaría intentar casarte conmigo en su lugar…
Jess se giró para mirarle fijamente.
-¿Intentar? -No se realizaría la boda hasta el final. Sólo lo justo para hacer que tus padres se echen atrás en la otra.
Jess lo sopesó unos momentos y finalmente aceptó. Siempre seguía sus impulsos y no tenía nada que perder. La sorpresa del resto de los presentes dio paso a los aplausos, que Zayn siguió a desgana. Niall se dio cuenta de que Summer, sin embargo, no parecía muy sorprendida, aunque sí extremadamente contenta. ¿Por qué sería?
-¿Lo decís en serio? No apruebo los chantajes a los padres, pero este parece un caso justificado, y si mi alumna estrella está de acuerdo, creo que yo podría oficiarlo. -¡Por supuesto que sí!
Una sonrisa de oreja a oreja había aparecido en la cara de Summer mientras le miraba.
-¡Y yo tengo mi cámara a punto para inmortalizar los mejores momentos!-comentó excitada Roberta.
Y de repente todo encajó. Lo que acababa de pasar no podía ser casualidad. Que la impopular de Roberta estuviera ahí con la gente guapa, que Lou hubiera soltado la bomba después de esa señal y que alguien capaz de oficiarlo estuviera presente. Todo tenía que estar meticulosamente planeado. Por Summer. Eso era a lo que se había estado dedicando esos días en los que le había evitado. Por el rabillo del ojo, Niall comprobó que Gina había llegado a la misma conclusión. De repente, Summer se levantó y cogió su móvil.
-Muy bien entonces, chicos. Hagámoslo. Yo lo retransmitiré vía conferencia a mis padres. Vamos a prepararlo.
Todos ayudaron a mover las cosas de sitio mientras gritaban emocionados por la boda, Jess se levantó y Summer le colocó sobre la frente la máscara que había llevado hacía unas horas para taparle las vendas.
-Desearía que Jane estuviera aquí. -Lo sé, yo también… Vamos a ponerte guapa a ver si mientras viene. -Yo siempre estoy guapa. Soy guapa. -Lo sé. Eres mi hermana y eres preciosa, pero no estás totalmente a punto… Ahora sí.
Niall estuvo de acuerdo. Las tres muchachas eran espectaculares y entendió por qué estaban pasando estas cosas entre ellos, aunque fueran mortales. En ese momento apareció Liam a paso ligero, que al parecer había escuchado la conversación y los gritos mientras se acercaba.
-De hecho, Jane acaba de volver, pero no se encuentra demasiado bien y está arriba. Pero no os preocupéis, no hay peligro… ¿Qué demonios está pasando aquí? -¡Liam, me caso! ¡Y Niall será mi padrino!-soltó Louis feliz de la vida. -¡¿Qué?!-exclamaron los dos hermanos implicados a la vez. -Y Summer será mi madrina, aunque lamento mucho que Jane se lo tenga que perder.-agregó Jess dando un abrazo a su hermana, para después terminar en un susurro.-Sé que has sido tú. Te lo agradezco. -Sólo va a ser hasta que los padres de ella se comprometan a no casarla con el hijo del senador.-aclaró el muchacho amante de las zanahorias. -¿Y si no lo hacen?-preguntó Liam, siempre sensato.
En ese momento Summer observó al hermano caballeroso con mirada inteligente, como era ella en opinión de Niall. Lo suficientemente inteligente, de hecho, para montar todo eso ella sola y para manipular a las piezas que necesitaba. A él le había dejado de lado, pero al oficiante se había ocupado de tenerle bien atado. ¿Casualidad? ¿Acaso había intentado evitar que sufriera el tiempo posible? Sí, probablemente. Y al darse cuenta de ello su afecto por ella creció, porque lo había pasado mal esos días, pero haberla visto con ese hombre de continuo hubiera sido mucho peor. Había demostrado ser una chica interesante y que merecía la pena. Y todo ese dolor, rabia y sopesar acumulados durante varios días, se curaron como por arte de magia.

1 comentario:

  1. Hola chicas, me encanta vuestra novela, pero me gustaría daros un consejo. Se que a veces es difícil sacar tiempo para escribir, pero subís capitulo tan de vez en cuando que ya me cuesta acordarme de la historia a la hora de leer los últimos capítulos. Muchos besos. Adoro el blog.

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