martes, 22 de enero de 2013

Damas y caballeros, tengo el honor de comunicarles que Jessica Marie Smith y yo, Nate Archibald, estamos prometidos a partir de ahora


Narra Jess:
Besé a Zayn sin parar, por fin estábamos solos, sin nadie que nos interrumpiera.... vale, estábamos en el instituto pero eso no importaba en absoluto, había cerrado la puerta del baño para asegurarme de que podíamos estar solos y terminar lo que habíamos empezado muchas veces. Le agarré del pelo y le besé sin parar, el me empujó dentro de uno de los servicios y me empotró contra la pared, los besos continuaron mientras nos quitábamos las camisetas y justo cuando le estaba desabrochando el pantalón la cerradura del baño sonó haciendo un ¡clac! indicando que alguien había abierto la puerta y como no, tuvimos que parar de nuevo. Me asomé por encima de la puerta para ver quien nos había interrumpido y no era otra que Cindy, como no, esa perra me tenía que jorobar siempre en todo. Me bajé de la puerta y continué metida en los servicios junto a Zayn hasta que la perra se fue. Me cercioré de que no había nadie en el baño y salimos de allí, uno después del otro para que no sospecharan nada. Yo volví con mi amiga y el con sus "hermanos", nos pasamos la mayoría de la clase de baile mirándonos con deseo y sonriendo, nunca había echo esto 
con otro tío pero como este me estaba costando merecía la pena hacer todas estas tonterías. 
Salí con Jane del gimnasio apresuradamente y cuando menos lo esperé la profesora de teatro nos abordó y nos echó una mini bronca por no ir a las últimas clases de su asignatura.
-Estas que si bruja que voy a ir a tus estúpidas clases- pensé.
Jane y yo la pusimos unas cuantas excusas y salimos de allí cagando leches << huy que vocabulario más obsceno estoy usando>> y fuimos a nuestra casa a descansar. Por la noche nos pusimos los vestidos para la fiesta de gala que hacía el padre de Jane, nos maquillaron las estilistas y fuimos al hotel en limusinas. Todo estaba decorado con objetos elegantes y caros, si no hubiera estado así seguramente me habría marchado de allí. Summer, Jane y yo cogimos unas cuantas copas de champan y nos adentramos más en la fiesta. De repente una voz conocida gritó mi nombre, no era otro que mi antiguo novio Nate Archibald.... cortamos cuando me expulsaron del instituto ese al que volé el techo del gimnasio. Comenzamos a hablar sobre lo que habíamos echo desde que cortamos y la verdad es que ahora estaba mejor que antes el chico. Era el único hombre que me comprendía, normal que me hubiera enamorado de él hace tiempo atrás pero ahora era solo un buen amigo el cual podría ser mi follamigo si me lo proponía... ¿No dicen que donde hubo fuego quedan cenizas? Pues eso quería provocar. Al poco, mis pensamientos lujuriosos sobre Nate se vieron 
empañados ya que me puse a pensar en todo lo que había echo con Zayn Van der Croeft últimamente. La fiesta comenzó tranquila, Summer se quedó hablando con unos magnates de los negocios, Jane cogía copas de champan como una loca y yo seguí hablando con Nate un rato más antes de cogerle una copa a los camareros y sentarme junto a Jane.
Esta estaba "hablando" con un chico que debía ser hijo de algún socio del padre de mi amiga, aunque mas bien estaba pasando de el y cuando me senté a su lado Jane puso cara de alivio. 
-Soy una alcohólica- dijo Jane partiéndose de risa.
-Amén- alcé mi copa al aire y brindamos.
El chico ese la preguntó que si follaban a lo que amiga le contestó que no, que era muy feo y que se perdiera, yo me partí de risa y el chico indignado se levantó y se fue a ligar con otras chicas de la fiesta. 
Al segundo una copa se materializó a nuestro lado y cuando echamos un vistazo vimos que no era otro que Harry Van der Croeft. Como acto reflejo busqué a la demás familia Van der Croeft, si Harry se encontraba aquí significaba que los otros estaban aquí si o si. 
No tardé mucho en encontrar a los demás, estaban un poco alejados de las demás personas de la fiesta y los únicos que parecían estar mas sociables eran Liam y Harry. A los pocos segundos Niall y Louis se nos unieron y empezaron a hablar con nosotros, tras un rato el padre de Jane la reclamó y yo me levante para irme a hablar con Zayn. Mientras hablábamos nosotros dos, Summer se llevó lejos a Niall, Gina ligaba con unos cuantos chicos y Lucy veía desde la distancia al igual que Jane como Harry "ligaba" con una chica. Mi amiga se dirigió hacia la pareja cogiendo antes una copa de las bandejas que estaban en las mesas. Cuando paso por mi lado se la quité y ella siguió su camino hasta ellos, Jane se dio la vuelta y se tropezó con mi pierna, teniendo como consecuencia que se estampara contra el suelo de bruces. La chica rubia que antes había estado ligando con Harry soltó una risotada muy fuerte y se mofó de ella. En ese momento me dieron ganas de cogerla de los pelos, estamparla contra el suelo y pegarle patadas a su "linda" cabeza de perra.
-Alguien debería llevársela de aquí- dije mirando fugazmente a Harry.
Harry miró de nuevo a mi amiga.
-Buena idea- dijo Zayn.
-Que alguien la lleve a la cama por favor- dijo Stacy, que así se llamaba la chica, malhumorada.
-Harry puede hacer los honores- dijo mi amiga mirándole pervertidamente.
Potter la cogió de las manos y tiró de ella, ellos echaron a andar y se metieron por una de las puertas que había en la sala. La fiesta volvió a la normalidad tras la marcha de los muchachos y yo continué hablando con Zayn. 
-Bueno Jessie... ¿Cuando vamos a continuar lo que hemos dejado tantas veces a medias?- me cogió un mechón de pelo y me lo colocó detrás de la oreja.
Me acerqué a su cuerpo, le di un pequeño abrazo y le susurré al oído.
-Espérame en los jardines, tengo que ocuparme de unos asuntos relacionados con la familia y no me puedo ausentar tan a la ligera.
-Ok, te espero fuera.
Pelo cresta me besó en la frente y se fue al patio lleno de rosas, suponía que mi familia no me iban a echar en falta en ese momento pero por si acaso le iba a pedir permiso a mi padre.
Si, nunca pedía permiso a nadie de lo que hacía, pero si quería mi casa del bosque tenía que hacerlo, aparte no me podía permitir que me expulsaran de nuevo del instituto, sería horrible para mi estatus social.
Mi padre se quedó encantado con mi "cambio" de comportamiento y me dejó salir fuera para divertirme. Mientras me iba fuera del hotel pude ver como mi madre le echaba la bronca a mi padre por dejarme salir de allí. 
Fui caminando despacio puesto que los tacones que llevaba no eran adecuados para estar caminando por unos jardines y escaleras. Tras varios minutos de travesía por medio del rosal llegué a una especie de kiosko que estaba iluminado con unas velas. Zayn se encontraba dentro de el con unas copas y una botella de vino blanco, el detalle en si estaba bien y era romántico, pero ese era el problema, yo no era romántica para nada, solo lo había sido con Nate y nuestra relación había sido un desastre. En cuanto me acerqué al moreno y este me vio, me tendió una de las copas y comenzamos a hablar.
-Bueno Jess, por fin estamos solos- colocó una de sus manos en mi espalda y me atrajo más hasta el.
-Si, pero ¿no sería mejor hacerlo en algún lugar más cómodo que esto?
Comencé a provocarlo mordiéndole la oreja y susurrándole cosas obscenas, eso le pone mucho a los chicos y no iba a ser este menos. El mientras me acariciaba la espalda con las yemas de los dedos y me bajaba lentamente la cremallera del vestido. Con mi cremallera totalmente bajada y su masculinidad subida solo quedaba hacer una cosa... ¡SEXO! Zayn me ayudó a deshacerme del vestido y lo mandó por los aires, yo, mientras le besaba y le mordía los labios le quité la chaqueta del traje y la lancé lejos de nosotros. Yo estaba ya en ropa interior, pero el moreno aún estaba completamente vestido, con sus pantalones y camisa. Nos deshicimos de todo aquello rápidamente y pusimos su camisa debajo mía para hacerlo todo más cómodo. 
Primeramente nos besamos lenta y dulcemente durante un pequeño rato para dar paso a unos besos rápidos e insinuantes, mientras nos besábamos nos mordíamos el uno al otro los labios que eso hace que uno tenga mas ganas de practicar lo que vosotros ya sabéis  Luego ya comenzó todo lo bueno, yo me subí encima suya y le comí el cuello, el mientras me agarró de la espalda me atrajo hasta el y me hizo lo mismo. El calentamiento estaba terminando y ya era la hora de comenzar a jugar en serio.
Nos cambiamos las posiciones y el quedó encima y yo debajo, Zayn se echó hacia atrás y me abrió las piernas para poder metermela mejor y cuando lo hizo yo deje escapar un pequeño gemido de mi garganta. Nuestro ritmo aceleró y nuestras respiraciones se agitaron, mientras nosotros nos movíamos al compás de la música de la fiesta, los pétalos de los rosales de alrededor se arrancaron de sus respectivos lugares y llegaron hasta donde estábamos nosotros como por arte de magia. Este estaba siendo el mejor polvo de mi vida, el cuerpo de Zayn se amoldaba al mío y el me tocaba en todos los puntos débiles que tenía en el cuerpo, haciendo que aún más gritara del placer.
El tiempo transcurrió rápidamente, ¿Cuanto había pasado? ¿una, dos horas? que más daba, solo me importaba estar así más tiempo, este chico me estaba dando el placer más maravilloso que había tenido hasta ahora... estábamos apunto de llegar al clímax tanto el uno como el otro cuando una voz sonó por todos los jardines. 
Alcé mi vista para comprobar de quién se trataba cuando vi asomarse el sol por el horizonte, estaba amaneciendo y yo me había pasado la noche tirandome a este hombre. 
-Jess, ¿Estás ahí?
Era la voz de Summer la que me llamaba.
-Jess si estás tienes que venir ya conmigo, papá y mamá están furiosos contigo ya que les dejaste toda la noche tirados.
Los pasos de Summer se escucharon aproximándose hacia donde nos encontrábamos y cuando ya la noté muy cerca la hablé.
-Summ estoy aquí, no te acerques ni un centímetro más, por favor.
-Ok Jess, me da igual a quien te estés tirando pero por favor, vístete rápido y acompañame, mamá y papá están que trinan.
-Siii pero si no te callas no podre moverme.
Summer se calló y yo empujé a Zayn de encima mía y empecé a buscar mi vestido, busqué por todos los rincones del kiosko, pero no había ni rastro de el. Podía notar como Summer se desesperaba y como Zayn miraba mi culo.
-Me gusta tu culo preciosa.
Se levantó, vino hacia mi y me dio pequeños besos por el cuello, yo estaba nerviosa porque necesitaba mi vestido y al otro no se le ocurría otra cosa que besarme.
-Zayn, deja, necesito mi vestido.
-¿Te refieres a este?
Zayn cogió mi vestido que estaba sujeto a uno de los hierros del techo y me lo tendió, pero cuando fui a cogerlo echó la mano hacia atrás.
-Ah, ah, tienes que darme algo a cambio...
-Que te parece... 
Me acerqué a el y le bese suavemente en los labios, en realidad tenía algo mejor preparado para el y lo mejor de todo es que no se
lo esperaría. Subí mi pierna derecha un poco y le pegué un rodillazo en los huevos.
-Uuuuh, eso tiene que doler- pensé mientras el se retorcía del dolor en el suelo.
Me arreglé como pude y me reuní con Summer no muy lejos de allí.
-¿Por que papá y mamá están enfadados conmigo entonces?
-Supuestamente porque los dejaste tirados ayer en una reunión o algo así. 
-Pero si le pedí permiso a papá.
Mi padre me había dado permiso para irme, ¿porque ahora me montaban un pollo? Seguramente todo el revuelo lo había causado mi "querida" madre.
Recorrimos todo el jardín lleno de rosales y fuimos hacia el restaurante del hotel, todos los invitados de la fiesta se habían quedado a dormir aquí y la familia Van der Croeft no era para menos. Summer giró la cabeza en sentido contrario de donde estaba esa familia sentada y la chica nueva la miró con cara asesina, los demás me miraron con cara de pregunta y por lo que pude observar Harry no estaba allí con ellos, miré a la mesa de los Williams y Jane tampoco se encontraba con ellos. 
¿Jane había estado toda la noche con Potter? Bueno, por lo que parecía mi amiga y yo nos habíamos acostado con los Cullens que nos atraían en el mismo día y a la vez.
Nuestros padres estaban sentados con el senador y con Nate y cuando llegamos a la altura de la mesa mi madre se levantó, se acercó a mi y me pegó un bofetón.
-¿Como te atreves a dejarnos en ridículo de esta forma?
Me miraba como si hubiera echo algún delito y parecía que sus ojos iban a salirse de sus cuencas en cualquier momento. Yo me llevé la mano a mi mejilla roja y la froté. Todos los presentes se callaron y nos miraron, no era justo y no entendía por que mi madre había echo esto. 
-No hice nada, madre.
Mi madre volvió a alzar la mano para pegarme otro bofetón pero una mano le sujetó la muñeca.
-Ya basta querida, tu hija no sabía nada de tus planes.
-¿Planes?¿Que planes?
Mis ojos iban de mi padre a mi madre todo el rato, ninguno de los dos me quería decir nada hasta que Nate habló.
-Jessica, tus padres no te han dicho nada de tus planes de futuro así que te lo diré yo.
Nate se puso en pie, se aclaró la garganta y comenzó a hablar en alto para todos los presentes.
-Damas y caballeros, tengo el honor de comunicarles que Jessica Marie Smith y yo, Nate Archibald, estamos prometidos a partir de ahora.
Cuando el anuncio terminó, todos los presentes comenzaron a aplaudir y a felicitarnos, yo estaba sockeada y lo que necesitaba en ese momento era.huir de ahí e 
irme lejos. No quería saber la reacción que tendría Jane o Zayn, pero cuando me di la vuelta pude ver la cara de incredulidad de Zayn.

We're not making love tonight.


Narra Jane:
Cuando el Lamborgini paró en la puerta de mi casa salí del coche dando un portazo. Había sido la peor noche de toda mi vida. No solo me habían vomitado y gritado,
sino que también el estúpido de Harry se había pasado conmigo. Tenía el objetivo de pasarme la noche probando su cama pero nooo, él solo me llevaba a casa como el
maldito caballero que era.
Busqué las llaves en el bolso con rabia, no me importaba en absoluto que él viese que estaba enfadada, pretendía hacerle sentir culpable por lo que me hacía. Metí la
llave en la cerradura y abrí la puerta pero una mano pasó cerca de mi rostro y chocó contra la puerta, cerrándola con fuerza. Sentí el olor tan embriagador de Harry
Van der Croeft detrás de mí. Levanté los ojos y los clavé en su perfecta mano, crispada contra mi puerta.
Aguardé en silencio unos segundos pero él no hablaba así que lo hice yo.
-Tengo que pasar.
Él no se movió.
-¿No crees que ya he tenido suficiente por hoy?-susurré.
Su respiración me agitaba el pelo de la nuca y su cercanía solo hacía que quisiese darme la vuelta y besarle.
-¿No crees que te estás portando como una niña consentida, Jane Williams?
Fruncí el ceño y volví a girar la llave lentamente.
-Me da igual lo que pienses Harry...déjalo.
-¿Dejar el qué?-susurró él.
Me aparté para mirarlo. Sus ojos verdes parecían hipnotizar.
-Nunca hemos tenido nada, Jane-sus palabras me sentaron como un puntapié en el estómago-. Así que no tengo que dejar nada.
Apreté los dientes y abrí la puerta con fuerza. Él apartó la mano y yo entré. Si antes creía que me había avergonzado ahora me había dejado por el subsuelo.
Subí las escaleras rápidamente y cerré la puerta del apartamento con un portazo. Al parecer estaba sola en casa, así que grité como una niña con rabia y estampé mi
móvil contra la pared cuando sonó.
Gruñí levemente e inspiré y espiré para calmarme. Cuando lo conseguí recogí mi móvil, que no había sufrido ningún daño sorprendentemente.
Me tumbé sobre la cama y comprobé quién me había llamado: mi padre. Pasé del tema y cerré los ojos. Me sentía extraña, como si se me hubiese olvidado algo...una
sensación desagradable. Fruncí el ceño, intentando concentrarme. Nada.
Llegué a la conclusión de que tenía que dimitir en Harry si no quería perder mi lugar en el instituto. Ya lo intentaría y lo conseguiría más tarde, pero debía pensar
cómo hacerlo, sin precipitarme.
Pasaron las horas y entre el sueño escuché a Jess y a Summer llegar y decirme buenas noches. No podía dormir. Di vueltas como cuatro horas seguidas.
Los dos días siguientes solo salí para hacer deporte junto a las chicas y nada más. El domingo me llamó de nuevo la secretaria de mi padre y me sorprendió que se
acordase de mi existencia aquel hombre. Me informó de que el lunes tenía una de las cenas esas impresionantes que daba para toda la alta sociedad de Nueva York y yo
debía asistir junto con Alex como los herederos de su gran fortuna y blablabla. Resumiendo: cuanto mejor encandilase a la gente con mi belleza mejor irían los negocios
de mi padre y más ropa tendría yo. Aunque no me apetecía nada.
Esa noche tampoco pude dormir nada. Es más, llegó un momento en el que mi mente empezó a divagar entre lo real y lo imaginario y unos flashbacks sacudieron mi cabeza
unos instantes. Yo estaba en el Lamborgini de Harry, y él había acelerado para asustar al novio de Evony y alguien se metió en medio.El idiota de Kenny se había lanzado
al capó del coche de Harry.Yo salté fuera del coche,Summer me decía algo pero yo solo podía ver al chico tirado en el suelo sin respirar y a Ebony mirarlo horrorizada.
Harry tenía la mandíbula apretada y Louis lo miraba con indiferencia. Después sentí la mano de Harry aferrarse a mi muñeca, tiraba de mí, lo miré a los ojos y...
Me desperté de pronto cuando Jess tocó mi puerta para que me levantase. Lo había soñado... ¿verdad? Nadie había muerto, ¿no? No. Imposible. Ojalá Jess no me hubiese
despertado justo en ese momento, quería saber qué pasaba después de mirar a Harry a los ojos.
Me vestí rápidamente pero siempre arreglada y perfecta y salí corriendo de la casa para alcanzar a Alex. Justo se iba montado en su moto con una chica rubia.
-Alex, llévame-le dije nada más llegar.
Él me miró, con el casco en la mano. Su acompañante alzó una ceja, molesta.
-Voy a llevar a Stacy.
Stacy me miró con satisfacción, sintiéndose ganadora. Yo les miré alternativamente, con los brazos cruzados.
-Lo siento, Jane-dijo ella.
Yo sonreí a medias. Lagarta. Miré a Alex seriamente. Él suspiró.
-Stacy, te llevo a casa después del insti, ¿vale?
Ella abrió la boca para decir algo y me miró, furiosa.
-Aparta de en medio Stace, estás en mi sitio-le dije subiéndome detrás de mi hermano-. Fuera, vamos o perderás tu sitio en el autobús.
Ella apretó los dientes y se fue, resoplando.
-¿Tienes que ser así con todos mis ligues?
-Con las perras esas sí. Arranca, por favor-le exigí.
Alex sacudió la cabeza y obedeció. Llegamos en menos de cinco minutos. Bajé de la moto negra y atravesé el aparcamiento. Cuando llegué a clase de historia el timbre sonó.
Me senté casi al final, delante de tres de los Van der Croeft. Justo entró Jess. Pasó extrañamente de Zayn, y Harry ni siquiera me miró.
Yo hice lo mismo y esperé a que el profesor pasara lista. Me comencé a poner nerviosa. Esperé, esperé.
-Kenny Olsen -dijo. Contuve el aliento-. ¿Kenny?
Miró por encima de sus gafas y apuntó algo en su cuaderno. No estaba... ¿era eso una coincidencia? Tragué saliva y no pude hacer nada más que ponerme más nerviosa y mirar
a Harry de refilón. Él pareció notarlo porque me devolvió una mirada serena. A lo mejor me había puesto paranoica y Kenny solo estaba enfermo.
Cuando llegó la hora de la comida pasé de lo que me decía Jess sobre el vestido que llevaríamos esa noche. Era imposible que Kenny estuviese muerto...Summer lo vio y
estaba tan tranquila.
-Harry Van der Croeft te está mirando-dijo Roberta, que había decidido sentarse con nosotras.
-Raro que se haya apartado de esa forma de sus hermanos-comentó Summer.
-Es idiota-concluí yo, sin mirarle.
Jess me dio un codazo. Yo alcé la cabeza y le miré. Me estaba llamando.
-Vuelvo en seguida-susurré.
Mi amiga me guiñó un ojo. Avancé hacia él y me quedé de pie frente a su mesa, consciente de que muchos pares de ojos nos miraban en ese instante.
-Tengo que hablar contigo.
Le miré fijamente. Tuve la impresión de que cada día estaba más guapo.
Él debió notar cómo lo miraba porque sonrió levemente y agachó la cabeza.
Me coloqué el pelo detrás de la oreja.
-¿De qué te ríes?
-Tú-dijo-. Estás nerviosa.
-¿Por qué piensas eso?
-Porque te escondes el pelo de esa forma cuando lo estás.
¿Y él cómo sabía eso si ni siquiera me miraba?
-¿Vas a decirme de qué quieres hablar?
Se puso serio.
-¿Acaso eres bipolar?-le solté.
Harry rió entre dientes. Estaba claro que sí.
-¡No te rías! Es en serio.
Me indicó que me sentara. Le obedecí.
-Vale... ¿es eso lo que crees de verdad?-bajó la voz pues sus hermanos estaban en la misma mesa solo un poco más apartados.
Sentí los ojos de Gina clavados en mí.
-El viernes me humillas y hoy me hablas. Es bipolaridad.
Harry me volvió a mirar a los ojos.
-Vas de tipo duro, pero no lo eres.
Se inclinó hacia mí y sus ojos relampaguearon, peligrosamente.
-No me das miedo Harry Van der Croeft-me incliné hacia él también.
-Ah, ¿no?
-No.
Él se quedó observándome largamente para luego sonreír como antes.
-Jane Williams...te gusta el peligro, ¿verdad?
Negué con la cabeza. Me gustaba él, le quería encima de mí, susurrando mi nombre, y me estaba volviendo jodidamente loca por su culpa.
-Harry...
-¿Sí?
-¿Qué pasó el viernes después de que me sacaras de la fiesta?-la pregunta salió sola.
Desvió la mirada. Sus hermanos parecieron tensarse en sus asientos y el ambiente se estremeció. Había dado en el clavo, el viernes había pasado algo. Harry iba a
contestarme pero de pronto muchas cabezas se giraron hacia alguien que acababa de entrar en el comedor. Los ojos de Harry siguieron clavados en los míos. Todo el mundo
se calló y unos tacones sonaron a mis espaldas.
Una joven increíblemente guapa de unos dieciséis años pasó a mi lado y se colocó detrás de Harry. Parecía otra Van der Croeft...se parecía un poco a Louis.
-Harry, vamos-su voz era preciosa, pero no me daba buena espina. Los ojos de la chica se desviaron un segundo hacia donde estaban Jess, Alex, Roberta y Summer. Le dirigió
una mirada asesina a Summer.
Harry hizo caso omiso de ella y miró a Zayn, que tenía el ceño fruncido y lanzaba miradas a Jess. ¿Qué había pasado entre esos dos?
-Harry.
-Te he escuchado, Lucy-él no alzó la voz, ni siquiera parecía enfadado. Solo impasible.
-Nos vemos-susurré yo.
Harry sonrió a medias y se levantó para luego salir junto a la tal Lucy del comedor.
Me quedé allí sentada hasta que Jess y Summer me levantaron de la mesa. Roberta se había ido a estudiar como la buena empollona que era.
-En serio, me siento buena persona-oí que decía Jess mientras íbamos hacia la siguiente clase.
-Ya, nos ocupamos de los desfavorecidos-Summer le guiñó un ojo, refiriéndose a Roberta.
-Sí...la hemos apadrinado por cinco dólares la hora-dije yo-.Summer.
-Dime.
-Necesito tu inteligencia para algo.
-Dispara.
Les expliqué mi sueño y el extraño comportamiento de los Van der Croeft.
-Raro-declaró Summer-, pero tienes razón...después de duchar a Niall y pegarle a una chica tengo un vacío enorme.
-Y yo me dormí mientras besaba a Zayn...y yo simplemente no hago eso mientras intento tener sexo.
-Cierto-corroboró Summer-.Intentaré averiguar algo, se lo sacaré al rubio, a Potter, a Gina o usaré a Roberta.
Jess y yo asentimos. Summer se fue a su clase y la profe de teatro nos paró.
-¡Jane! ¡Jess!
Nos giramos hacia ella, con cara de "mieeeerda".
-Chicas, no habéis ido a los ensayos.
-Erhm...profe-comencé yo-, el día de la función tengo algo que hacer, negocios de la familia.
-Y yo no quiero actuar con Zayn Van der Croeft como Edward Cullen.
La profesora suspiró.
-Pensaré qué hacer con vosotros y...Jane, si no puedes al menos participa más en clase para que te suba la media.
Asentimos como las dos niñas buenas que no éramos y nos fuimos pitando a clase.
Cuando acabó el día en aquel infierno con clase me preparé para ir al otro infierno lleno de nuevos ricos y gente adulta.
Jess y Summer estaban impresionantes con dos vestidos de Oscar de la Renta que les costaron un ojo de la cara, el de Jess era azul cielo y el de Summer beige.
Yo decidí ponerme uno blanco del mismo diseñador con la espalda completa al descubierto. La madre de Jess y Summer nos mandó a la maquilladora de Adele y Beyoncé
a casa así que estábamos realmente perfectas.
Salimos de casa con antelación y le arreglé la pajarita del esmoquin a Alex por el camino. Los chóferes nos esperaban en dos limusinas negras brillantes. Llegamos
rapidísimo a uno de los hoteles más impresionantes de Nueva York.
Muchos de nuestros compañeros estaban allí. Todos hablaban en un tono medio bajo, las mujeres llevaban vestidos increíbles y carísimos mientras cotilleaban sobre el
número de lingotes de oro obtenían de sus maridos, los hombres preferían sentarse y fumar buenos puros cubanos y los jóvenes como nosotras ligábamos o nos aburríamos.
Los camareros iban de un lado a otro ofreciendo canapés y champán caro. "Hogar, dulce hogar".
Jess se detuvo a hablar con un antiguo ligue, el hijo del mismísimo senador: Nate Archivald. Summer y yo nos unimos a ellos y me di cuenta de que me había liado con
demasiados.
La noche pasó tranquila, la fiesta de mi padre estaba saliendo genial y yo ni siquiera le había visto, estaba ocupado atendiendo al personal. Alex se mosqueó. Yo me
limitaba a saludar a todos monótonamente. "Hola, Jane Williams, sí...la hija de Thomas Williams, muy bien, gracias. Blablabla".
-A la mierda-dijo Alex.
Yo cogí otra copa de champán, ya me estaba mareando pero la charla que me estaba dando una de mis conquistas de la noche no me interesaba.
-Soy una alcohólica-le susurré a Jess cuando se sentó a mi lado.
-Amén-dijo chocando su copa conmigo.
-¿Follamos? -me dijo como quiera que se llamase el chico que me hablaba ahora. Tenía que ser el hijo de algún dueño de una empresa aliada con la de mi padre.
-No, tengo la regla...de no follar con feos.
Él se cabreó y se fue a ligar con otra. Bueh, me importaba una mierda.
Una copa con champán se materializó a mi lado. Alcé la cabeza y me encontré con los ojos verdes de Harry. Pero, ¿qué hacía él allí?
Me liberé de su mirada y vi que Niall estaba allí también, junto con Louis. Zayn y Liam estaban vestidos de esmoquin más apartados, con Gina y Lucy, provocando que la
gente les mirara con deseo e intriga. Eran los nuevos en la ciudad. Me había perdido.
Miré de nuevo a Harry. Era increíblemente guapo, irreal casi.
No tuve tiempo de hablarle porque Alex me llamó. Nuestro padre estaba delante de Liam Van der Croeft y hablaba con él como si ya se conocieran.
-Supongo que ya conoces a mis hijos, Alex y Jane Williams.
-Sí, señor-asintió él, con una sonrisa-.Voy al mismo curso que Jane.
De la poca atención que puse solo me enteré de que estaban allí porque el padre adoptivo de los chicos, al que no vi por ninguna parte pero había asistido, tenía un
negocio con mi padre que valía toda nuestra fortuna.
Aparté la vista de Liam y me di cuenta que la estúpida de Stacy estaba ligando con Harry en mis narices. ¿En serio no sabía quién era la reina aún? Perra, seré el Dj
en tu funeral.
-¿Me disculpan?-les dije alejándome de ellos.
Me uní al grupo de adolescentes ricos y traté de parecer indiferente. Zayn estaba explicándole algo a Jess y Summer y Niall...¿dónde estaban? A lo mejor Summer estaba
"investigando" como le dije. Jess me quitó mi millonésima copa de champán de la mano.
-Para ya sino quieres que te mate tu padre.
-No me importa.
Stacy se rio sonoramente y me miró de refilón. Gruñí levemente cuando Harry sonrió y me giré para marcharme con tanta mala suerte que me tropecé con la pierna de Jess.
"Adiós a mi reinado".
Se formó un círculo a mi alrededor y los chicos comenzaron a preguntarme si estaba bien y mierdas de esas.
-¿Intentas hacerte pasar por prostituta?-oí que decía Stacy, que estaba junto a Harry aún.
-¿Estás bien?-dijo Harry frunciendo el ceño.
-Está borracha, Harry.
Me reí de ella por ser tan estúpida. ¿De verdad creía que conseguiría a Harry?
-Alguien debería llevársela de aquí-sugirió Jess mirando a Harry fugazmente.
Él volvió a mirar hacia abajo, todos me miraron.
-Buena idea-dijo Zayn.
-Que alguien la lleve a la cama, por favor-Stacy estaba malhumorada.
-Harry puede hacer los honores-dije yo sonriéndole ilegalmente.
Harry cogió mis manos y tiró de mí hacia arriba.
-Vamos-me soltó una mano y volvió a tirar de mí.
Pasé del resto de la gente e intenté no tropezar con los tacones por la rapidez con la que me llevaba él. Harry me metió en una habitación y al poco rato me di
cuenta de que era la cocina. Estaba casi totalmente oscuro.
-¿No había un lugar menos...raro?-le dije cuando él me sentó en una mesa plateada.
Una de sus blancas sonrisas bastó para comprobar que se podía parar el tiempo.
-No deberías comportarte así, Jane-susurró.
-¿Desde cuándo eres mi padre?
Harry rio.
-¿Qué haces aquí?-le pregunté.
-Lo mismo que tú.
Veía sus ojos brillar en la oscuridad. Me bajé de la mesa y me tambaleé un poco. Harry me sujetó con fuerza.
-Quieta. No te muevas.
Se inclinó y acercó sus labios a los míos. Yo me aparté hacia atrás. No sé cómo hice aquello.
-Realmente eres bipolar.
Harry puso su mano en mi cintura y me acercó a él.
-No te entiendo, Jane.
-¿Por qué?
-Me quieres tener pero cuando me tienes te apartas.
No era eso en realidad.
-Yo tampoco te entiendo a ti.
-¿Por qué?
-Me evitas pero quieres besarme.
Harry sonrió a medias.
-No sabes lo que quieres-me dijo.
-Quiero agujetas de esas de haber sudado cuerpo a cuerpo toda la noche.
Él me pegó a su cuerpo y me besó de forma apresurada. Resbalé mis labios por su mentón y bajé a su cuello.
Harry volvió a mi boca y mordió suavemente mi labio superior y luego se alejó para mordisquear mi mandíbula.
Sus manos se posaron en mi nuca y acariciaron mi pelo. Sentí como sus manos resbalaban hacia abajo y comenzaban a bajar por mi espalda, mientras nuestras bocas no
paraban de besarse. Solo me alejé se él para respirar. Harry se acercó más, intentando lograr más espacio entre mis piernas.
Me cogió en brazos y me subí sobre su abdomen. Mis piernas se cerraron a su alrededor. Gruñó levemente al sentir como desesperada intentaba quitarle la camisa
de encima.
Gemí cuando me apoyó contra la pared y hundió sus labios en mi garganta. Mordisqueó la piel de mi cuello, hasta llegar a mi oreja.
No podía esperar a que me hiciera suya.
Harry se movió levemente contra mí, haciendo que me sobresaltara y lo apretara con fuerza. Me apoyé contra la pared, me alejé un poco de él y me deshice sin ningún
problema de su camisa.
Sus labios se curvaron levemente, para formar una misteriosa sonrisa. Volvió a mi boca y mezcló mi lengua con la suya y mordiendo con cuidado mi labio. Sus manos
sostenían con firmeza mi trasero, para que no me cayese. Me apretó más contra la pared y me besó profundamente. Subió más mi vestido y acarició mis piernas. Metió sus
manos entre nosotros y acabó de desabrochar los botones que yo ya había empezado. Cuando mis piernas se abrieron a su alrededor, se hundió en mí. Gemí exaltada y me
aferré con fuerza a su espalda.
Harry se quedó quieto. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y su rostro estaba escondido en mi cuello. Subió sus manos por mis piernas, alzando un poco más mi vestido.
Comenzó a moverse despacio.
-Jane-mi nombre salió ronco de su garganta. Mis ojos se cerraron. Comenzó a moverse un poco más. Quería sentirlo más.
- Harry...-su nombre salió agitado de mis labios.
Gemí un poco más fuerte que antes y mis manos apretaron sus hombros.
Me mordí los labios y cerré los ojos. Su boca busco la mía. Harry se estremeció dentro de mí. Mis manos subieron por su espalda hasta su rostro. Acaricié su mejilla.
Pese al esfuerzo que hacía no sudaba nada. Sus labios quedaron quietos sobre mi mentón.
Entonces se movió más rápido, haciendo que los gemidos salieran repetidas veces de mi boca. El aire apenas me alcanzaba para respirar. Gruñó profundamente cuando me abracé más a él.
Un gemido estremecedor abarcó cada rincón de la cocina, y llenó de un agudo placer cada parte de mí. Harry se quedó quieto esperando a que mi respiración se calmara y
a que mi cuerpo se relajara. Llevó sus labios a los míos y los rozó suavemente.
-No pares ahora -dije con la voz cortada.
Sonrió levemente.
-No he acabado aún-susurró.
Se alejó de la pared conmigo y me dejó sobre el suelo. Se acostó sobre mí, y sentí cada centímetro de su fina y suave piel contra la mía. Un suspiro salió de sus labios
y su cuerpo se amoldó al mío.
Besó mis labios levemente, y con cuidado bajó su boca hasta mi mentón. Mis manos se posaron en sus hombros y lo apreté con fuerza, mientras sus dedos me acariciaban.
Se separó de mi boca y me miró fijo a los ojos. Esos ojos profundos, peligrosos. Parecía querer decirme algo.
- ¿Qué pasa, Harry? -pregunté.
Seguí besando su mentón y cuello. Subió su mano por mi cintura, acariciándola delicadamente. Tragué saliva.
-Te deseo de una forma incalculable...
Bajó su rostro hacia mí y capturó mis labios. Pero esta vez su beso no fue apasionado... Fue un beso suave.
Incapaz de esperar un poco más abrió más mis piernas volvió a hundirse en mí. Arqueé la espalda arrastrándole más profundo en mi interior y gemí llenándome de más
placer. Gimiendo su nombre me estiré y lo arrastré encima de mi cuerpo.
Acarició con mi nariz su cuello y su cara, besándome el rostro a la vez.
Cerré los ojos, inspiré su perfume y dejé que me inundara.
-Juro que acabo de perder el control.
Solté una leve risa que se transformó en un intenso gemido y mis uñas marcaron su piel. Mi nombre salió su boca, como liberándose.
Harry acarició mi frente y enterró su rostro en mi cuello.
Noté cómo apretaba las manos y se crispaban contra el suelo a la vez que apretaba los dientes.
-Harry-lo llamé entrecortadamente-. ¿Estás bien?
-Sí-le costaba respirar-.Estoy muy bien...

CANDY SHOP


Narrador 0:
Zayn estaba besando a otras chicas que no eran Jessica, por eso se notaba extraño, no eran esos labios que le fascinaban, no era la misma fragancia, ni la misma respiración. Esas chicas le abrumaban y cuando se alejó de ellas notó su presencia, estaban llegando a la casa. Velozmente se dirigió a la puerta para abrirla caballerosamente a Jessica y sus amigas.
-Buenas noches señoritas, pasen, las estábamos esperando ansiosamente- eché un rápido vistazo a las acompañantes de Jess para seguidamente mirarla a ella- Jessica estás preciosa, te queda muy bien ese vestido- miré su vestido de arriba a abajo con cara pervertida.
Zayn acompañó a la chica al salón y se pararon en la mesa de la comida y bebida. Jessica le estaba poniendo nervioso, no paraba de mirar todo con detenimiento sobretodo la pintura del techo en la que salían los hermanos Van der Croeft junto con su padre. 
-¿Te gusta? el otro hombre que sale con nosotros es nuestro padre- dijo Zayn mientras le daba un vaso lleno de ponche.
-Lo había supuesto, ¿donde esta ahora mismo?¿porque no está con vosotros?
-Está de negocios, necesita mantenernos y quedándose aquí no consigue demasiado dinero- le dio un sorbo a su vaso.
-Oh, vaya.
Jessica miraba por todo el salón, como si intentara divisar a sus amigas.
-Zayn, ¿sabes donde anda Jane?
-Supongo que está con Harry arriba.
Zayn cogió una de sus manos y comenzó a danzar lentamente, moviéndose ágilmente, más que los otros invitados a la fiesta. Le dio una vuelta y otra y otra, así hasta que consiguió que Jessica se pusiera a bailar junto a el, la música era más siniestra con cada segundo que pasaba, pero no importaba, en ese momento solo estaban ellos dos.
-¿Quieres que nosotros también vayamos arriba?
Zayn se mordió el labio mientras jugueteaba con un mechón del pelo de Jessica. Le recorrió con la yema del dedo toda la nuca haciendo que el vello de esa parte de su cuerpo se erizara. Los invitados comenzaron a quitarse poco a poco la ropa, uno de los presentes de allí se acercó a la rubia, le lamió el cuello para seguidamente besarla de manera intensa. Zayn sintió celos del chico, estaba disfrutando de la boca de la chica que le pertenecía, apartó a ese chico de un empujón, la agarró y la llevó escaleras arriba, mientras lo hacía Jessica le comió el cuello a besos y le lamía. 
-Jess no hagas eso- Zayn estaba respirando entrecortadamente
-¿Porque? si te gusta mucho.
Abrió la puerta de la habitación con la mano que le quedaba libre y la tumbó en la cama.
-Estas actuando extraño.
-Noo quee vaa, estoy actuando como la gente actúa en una orgía, vuestros invitados hacen lo mismo que he echo yo.
-Ellos no son tu Jess, contrólate.
-¿Celoso?- sonrió mientras jugaba con el mechón de pelo que había jugado antes Zayn.
-No, pero tu estás aquí por mí.
-Vale, yo he venido aquí por ti para hacer una cosa.
La rubia se aproximó a pelo cresta y tocó su paquete, estaba duro, le había puesto palote el verla morreándose con otro tío y el comerle el cuello.
Hacía gracia que le pusiera con solo eso. Desabrochó su pantalón y bajó la bragueta. Mientras lo hacía Zayn le bajó la cremallera del vestido.
Jess le quitó con fuerza la americana y le alzó la camiseta que llevaba debajo, los abdominales que mostraba la estaban poniendo mas cachonda, perraca si podía decirse. Con suavidad Zayn la tumbó en la cama y se morrearon como si no hubiera un mañana, a la vez que el masajeaba los pechos de la chica, le desabrochó el sujetador y lo tiró lejos, comenzó a besarla por la parte del pecho y Jess no paró de gemir con su provocación. El ambiente se estaba caldeando mucho abajo y arriba se estaba caldeando más, como si estuvieran en un infierno. 
La canción Candy Shop, una canción muy sugerente para el sexo sonaba en el piso inferior, era una indirecta muy directa.
-Zayn joder, venga.
-¿No tienes aguante eh?
-Ayer me dejaste con el calentón, asique venga.
Con sus piernas le dio la vuelta al chico y se quedó encima suyo, ahora ella tenía el control y podía hacer lo que quisiera, salvo que el chico le diera la vuelta.
Zayn pareció leerla la mente e hizo que se dieran la vuelta y mientras la volvía a comer a besos los deseos irrefrenables que sentía por morderla afloraron mucho más, tanto que no pudo resistirse y la mordió. Jessica se desmayó y su sangre brotó de su cuello como un manantial, pocos segundos más tardes la sangre llegó hasta la sabana de seda manchándola de un color rojo intenso. El moreno bebió su sangre y al poco hizo que ella bebiera la suya para que las marcas de colmillos de su cuello desaparecieran por completo.
Los minutos pasaban y se escuchaban gritos procedentes del patio, Zayn no se preocupaba por eso, le preocupaba que Jessica la cual había bebido de su sangre no despertaba cuando lo tendría que haber echo nada más beberla. Pelo cresta se desesperó y fue a pedir ayuda a alguno de sus "hermanos". En la habitación de Harry se encontró con Lucy y le extrañó, puesto que esperaba que Hazza estuviese con Jane en ella.
-Eh Zayn, ¿has visto a Harry?- dijo Lucy mientras se miraba las uñas.
-No, le estoy buscando, necesito su ayuda.
-Oooh, el hermanito mayor necesita ayuda de su hermanito pequeño, que tierno- dijo Lucy irónicamente mientras sonreía.
-Cállate bruja- murmuró por lo bajo el moreno.
-¿Qué me has llamado?
Antes de que Zayn se pudiera dar la vuelta estaba tirado en el suelo, Lucy tenía tanta mala leche como fuerza y velocidad, era infinitamente más poderosa que el y sabía aprovechar bien sus habilidades. La chica aplastaba a Zayn con su tacón en el suelo, y se lo hincaba con fuerza, el chico gruñía por el dolor, pero ella pasaba, disfrutaba con ello.
-Déjame irme.
-Pobre Zayn, que está tirado en el suelo y no me puede ganar.
Lucy se agachó, le agarró de la camisa y le alzó.
-La próxima vez no te dejare con vida chaval, da gracias que te dejo ir.
Zayn se soltó y volvió a su habitación, donde Jessica aún estaba desmayada. Se sentó en su cama observándola  esperando que hubiera un rayo de esperanza, si sepodía llamar así, para que la chica volviera a abrir los ojos. Un nuevo grito se escuchó, pero esta vez no vino procedente del patio, sino de la habitación de Harry, seguidamente unos pasos sonaban por todo el pasillo, se dirigían hacia el piso de abajo con rapidez, como que intentaba escapar de algo o de alguien.
Poco tiempo paso desde que se escuchó la última pisada hasta la llegada de Lucy a la habitación de Zayn, tenía un ojo morado y la nariz chorreando sangre, parecía que alguien la había dado un puñetazo, al moreno le hizo gracia, pero delante de Lucy no lo podía mostrar o moría.
-Zayn, ¿has visto a una muchacha morena de pelo y ojos azules?- Lucy estaba furiosa.
-Por la descripción diría que es...
-La hermana de esta chica. Mmm, me gustaría matar a esta para joder a la otra, dámela Zayn.
-Ni hablar, la familia Van der Croeft ha echo un trato con el padre de estas dos chicas, no podemos hacerlas nada.
-¡Já! Pues yo creo que la has dejado al borde de la muerte por lo que se ve, tendrías que tener más cuidado, chato- sonreía despiadadamente.
-Se te va a escapar tu presa Lucy, yo que tu corría- Zayn cada vez estaba más serio.
-Cierto es, voy a por ella.
Lucy echó a correr, su velocidad era increíble  era la criatura más rápida que había visto. Zayn la siguió, no podía dejar que Lucy matara a Summer, le había prometido al padre de esta que la iba a proteger con su vida, pero Lucy le sobrepasaba en todo, era mas fuerte que los 5 chicos y Gina juntos. Llegó a alcanzarla ya en la puerta de la casa, mientras la sujetaba veía como Summer, con todas sus fuerzas, avanzaba corriendo por el camino de tierra. Lucy se deshizo de su agarre y corrió hasta la otra chica, cuando la fue a alcanzar esta no vio que Summer cogía a la reina cotilla y la empujaba contra ella. Las dos calleron al suelo Summer corrió hacia donde estaba Jane, la cogió de los hombros y se la llevó. Zayn volvió a todo correr a la casa, tenía que comprobar si Jessica había despertado ya y si los invitados se habían dado cuenta de la muerte del chico ese, mientras pasaba por la puerta principal pasó Gina por su lado, parecía que iba a borrarle la memoria a Roberta, no quería que desvelara nada sobre lo que eran ellos y Gina era la maestra de ello. Subió por las escaleras poco a poco, le daba miedo entrar en su cuarto y ver si la chica estaba muerta, encima de su cama, en la cual casi la hacía suya ganando así la apuesta. La apuesta... por ello había pasado todo esto, maldita hora en la que lo hizo, pensó.
Al pasar por la puerta de uno de los innumerables baños que contenía la casa pudo escuchar los gritos de uno de sus "hermanos", concretamente los de Niall.
-Tío, ¿qué ha pasado?- preguntó Zayn cuando le abrió la puerta.
-Summer me encerró, y no se por que.
-Será porque miraste a Lucy delante de ella- soltó entre risas.
-Ostras, pues si lo hice, pero no se porque la molesta, es una chica muy rara.
-No es rara, esque si estás con una tía que te mola y viceversa no puedes mirar a otra cacho retra.
-Sabes que Lucy está de toma pan y moja.
-Niall, yo ya te he dicho lo que opino, preguntales a los demás si quieres, pero yo opino que lo que te hizo Summer estuvo bien.
-Fua, voy a ver que me dice Liam, hasta luego.
-Hasta luego.
Zayn entró en su habitación y cerró con cuidado, fue hacia Jess y la dio un pequeño beso justo en la comisura de los labios, Jessica abrió más la boca y metió su lengua dentro de la boca del chico, ella ya estaba desnuda lo que facilitó más las cosas, Zayn recordaba lo que había pasado antes, cuando intentó hacerla suya por lo que tuvo que parar.
-Zayn, no pares.
-¿Porque te hiciste la muerta?
-Desperté hace cinco minutos aproximadamente...
-Podrías haberte levantado o algo, ¿no?
-Podría... pero quería ver tu reacción- sacó la lengua y le guiñó un ojo.
Zayn se estaba enfadando con cada contestación de la chica, y ella a cada rato o le besaba o le hacía caricias.
-Jess, creo... creo que deberías irte.
-¿Por?- Jess se apartó de pelo cresta.
-Tu hermana y tu amiga se han ido, no pintas nada aquí.
Jessica se levantó de la cama, se puso frente a Zayn y le pegó un buen bofetón, de esos que suenan y la marca se queda mucho tiempo.
-Que te peten Zayn, eres un estúpido.
La rubia se vistió y se fue de la habitación, Malik se quedó en ella, mirando por la ventana, vio como la chica se subía a su coche y desaparecía por el camino de tierra dirigiéndose fuera de la mansión y del bosque. 
Un poco antes del amanecer Zayn fue convocado por Liam para una reunión familiar, ya en el salón, donde la familia Van der Croeft estaba reunida la reunión dio comienzo.
-Buenos días familia- saludó seca y bordemente Liam. 
-¿Buenos? de buenos no tienen nada Liam- contestó de mala manera Gina.
-Lo se Gina, bueno, comencemos la reunión familiar, he convocado la reunión para aclarar todo lo que ocurrió ayer.
Todos los Van der Croeft se miraron, había empezado siendo una fiesta espectacular, pero luego fue decayendo hasta llegar al punto de convertirse en una fiesta con asesinato incluido. Liam les echó a todos un sermón explicando que todos debían colaborar, que su misión era proteger a las hermanas Smith y los 
hermanos Williams, también les recordó que gracias a los padres de ellos estaban vivos y tenían una casa.
En cuanto dio por terminada la reunión Lucy resopló, se levantó y fue escaleras arriba, Gina la siguió y Zayn fue detrás de ellas. Al poco de poner el pie en el comienzo de las escaleras pudo ver como Gina cogía a Lucy y la empujaba contra la pared.
-¿Eres tonta? ¿Como se te ocurre hacer semejante tontería?
Lucy se deshizo de su agarre, como si Gina no la sujetara con fuerza y habló.
-La tonta aquí eres tú si piensas que vas a poder conmigo, la chica Smith me las pagará, la gente que se mete conmigo al final acaba muerta, y me da igual la familia, yo solo me preocupo por mi misma.
-Si haces que toda la familia sea descubierta te juro que me haré más fuerte para matarte, tenlo por seguro- Gina estaba muy enfadada.
-Antes te mataré yo, querida- Lucy sonrió y se fue a su habitación.
Gina se fue a la suya y Zayn subió las escaleras para irse a su habitación y pensar en todo lo que había pasado ese día. Pasó el fin de semana pensando en lo que había pasado y lo que había "vivido" con Jessica en su casa, habitación, cama.... Se sentía mal, la había tratado como el culo y era normal que la chica se hubiera enfadado con el. Creyó que lo más conveniente era esperar hasta el lunes y en el instituto hablarla y pedirla perdón.
Se estaba colocando la corbata cuando entraron Louis y Niall a su habitación muy sonrientes. Zayn les miró durante un microsegundo y siguió a lo suyo.
-Uuuuh que guapo Malik, ¿vas a saltarte las clases e irte a una cita?- dijo Louis picaramente.
-Sabes que no.
-Lo quieres arreglar con la rubita ¿verdad?
-Claro, por eso tengo que estar decente- se subió el cuello de la camisa y se la colocó en su sitio.
-Malik, lamento decírtelo, pero creo que te estás empezando a enamorar de la rubia..- Niall se acercó y le palmeó el hombro.
Zayn miró primero a Niall y seguidamente a Louis, que adoptó una cara de enfado.
-¿Enamorarme yo? Nunca. Sabes que es por la apuesta.
-¿Seguro? el Zayn de antes nunca se vestiría bien ni se arreglaría tanto.
Zayn pasó de ellos y fue hasta el coche, toda la familia llegó y fueron al instituto. Las primeras horas pasaron lentamente, la hora de la comida había llegado y Jessica no estaba, ni su amiga, ni su hermana, solo estaban Will y el hermano de Jane. Zayn ya desesperado fue hasta la mesa de los chicos y preguntó.
-Chicos, ¿Sabéis si han venido JessicaJane y Summer al instituto?
-No, creo que vienen a la última, como es baile vendrán.
Zayn miró a Will y vio que este se las daba de listo, le daban ganas de pegarle, pero no podía, era amigo de Jessica y no quería más malos rollos con ella.
Las siguientes clases también pasaron lentas, parecía que la última hora no iba a llegar nunca y cuando el timbre sonó corrió hasta el gimnasio, ya allí suspiró aliviado. Jane y Jessica estaban ya allí con el uniforme de gimnasia. Jessica le miró durante un segundo en el cual cambió de expresión sonriente a asco en menos
de lo que canta un gallo. Zayn se dirigió a donde estaban ellas y cuando faltaba un metro hasta llegar a donde ellas Jane se fue dejándolos solos.
-Jess ¿puedo hablar contigo?
-No si me vas a soltar otra bordería- su voz mostraba asco y repugnancia.
-Claro que no lo voy a hacer- la cogió una mano.
De pronto la canción Candy Shop resonó por todo el gimnasio. Jessica aprovechó la canción para bailar sensualmente junto con Jane, las demás chicas se animaron a bailar, pensando que podían hacerlo como ellas y cuando el lugar se llenó de gente bailando, la rubia fue hacia los baños.
Zayn la siguió y entró en el baño de las mujeres, al hacerlo no vio a Jessica y pensó que le estaba gastando una broma porque nada más entrar la puerta del baño se cerró con llave. El chico se dio la vuelta y vio a Jess junto a la puerta. Esta se acercó a el, le agarró del cuello y le plantó un beso.

lunes, 21 de enero de 2013

Kill Niall volumen 2



Narra Summer: 

Aquel día tan raro sólo pudo ir a peor. Tras dar plantón a Niall en la biblioteca, me encontré con mis compañeras de piso en las taquillas y, tras ponerlas al corriente, terminamos preparándonos para la fiesta. Al principio, Jane y yo nos opusimos firmemente, pero tras discutir el trío de sabias, pensamos que sería una oportunidad única para zanjar diversos asuntos… sexuales. Además, decidimos llevarnos a Roberta con la doble intención de que recopilara información y de usarla para lanzarla contra los chicos si la cosa se ponía fea y teníamos que salir por patas de allí. Era una chica de doble bolsa y de doble uso. 

Roberta podría pasar por una empollona, pero realmente era más tonta que las piedras, y tan maruja que había llegado a pagar por que le contaran cotilleos en más de una ocasión. A mí personalmente no me caía demasiado bien. Por un lado, dejaba mal a la gente estudiosa como yo porque los había que no sabían diferenciar a una persona inteligente de una friki extraña. Y por otro, odiaba que se metieran en mi vida, y ese era el mayor vicio de esa chica. Para rematarlo, era más fea que un troll chupando un limón y El Trío Fantástico pasamos las de Caín para poder dejarla medio decente para la fiesta. La chica se presentó en nuestra casa con lo que ella había asegurado era “su mejor trapito”, un vestido corto de hamburguesa hecho de lana. Tras un momento de incredulidad, Jess se fue corriendo a potar a la papelera, Jane optó por ponerse sus gafas de sol y yo sólo pude dibujar una mueca en mi cara después de que la risa y las ganas de llorar se mezclaran intensamente en mi cerebro.



Roberta, lista para ser "comida"... o envuelta en papel y ser tirada a la basura


-No… -sentencié, ya que no podíamos dejarla allí sin decir nada mucho más tiempo o podría sospechar-, tienes una pinta tan buena que los chicos querrían comerte y no nos dejarías ninguno para nosotras.

Roberta “la feta” se sonrojó un poco y sonrió. La situación estaba salvada, pero Jess parecía que iba a morir de deshidratación porque una nueva cascada de líquido repicó contra la papelera de la habitación al imaginarse, supongo, la idea de “comerse” o “tirarse” a la cotilla feílla. Jane fue mucho más sutil y sólo curvó la comisura de sus labios en una medio sonrisa, como aguantándose las ganas de reír y retando a Roberta a que se le ocurriera quitarle a su rizos. Lo bueno es que sus gafas de sol a la última moda tapaban bien sus ojos (y la mitad de su cara) y quedaba hasta simpática.


-Nosotras te dejaremos uno mucho menos… apetecible, pero con el que estarás muy guapa y elegante. ¿Confías en nuestro gusto por la moda?


Esa era una pregunta trampa para no dejarla otra alternativa que someterse a nuestra manipulación otra vez. Todo el mundo sabía que en cuestiones fashion éramos las líderes indiscutibles del instituto.

Finalmente, tras una ardua sesión de maquillaje y pasarela de modelitos, decidimos ir a por nuestros hombres y a por el pobre infeliz al que pudiéramos empaquetar a Roberta. No había muchas esperanzas, pero siempre podríamos proponerle jugar con nosotras al escondite y no buscarla nunca.


Al llegar nos recibió muy cortésmente el más moreno de la familia de buenorros, ese al que llamaban Zayn y que a mi hermana le ponía muchísimo, aunque yo estaba acostumbrada a las bajas pasiones de Jess y sabía que lo de ellos no duraría mucho. La rubia cambiaba de ligue como de zapatos, y eso era muy a menudo. Nos invitó a entrar como todo un caballero y lo que nos encontramos en el salón fue exactamente lo que me esperaba. Sillones, cuadros, muebles… todo carísimo y decorado con un gusto antiguo exquisito. 

Realmente son unos Cullen.-pensé. 


El toque de modernidad lo daba un aparato de música de última generación que seguro que poco le faltaba para poder hacer tostadas. De él salía una música misteriosa, a veces suave, otras intensa, que parecía querer embrujar. Pegaba con todo aquello, pero no me terminaba de convencer. Fruncí el ceño. Y ya no pude apartar más la vista de lo importante, hasta entonces por vergüenza aprendida más que otra cosa, ya que era obvio qué más había allí teniendo en cuenta para lo que íbamos. En los sofás, contra las paredes, en el suelo… unos cuantos jóvenes, compañeros nuestros de instituto, se mezclaban desnudos con algunos Cullen y entre sí en una especie de ballet carnal. Dúos, tríos, cuartetos, había de todo. Noté que se movían algo más lento que lo normal en estos casos, pero parecían disfrutar. ¿Quizás así se siente más? Decidí probarlo la siguiente vez que echara un polvo… que no sabía si sería en ese día. 

Vi cómo Roberta recorría rápidamente su mirada por todos ellos, recopilando sin duda información que pudiera usar luego. Decidí ignorarla; yo había hecho lo mismo buscando al chico al que había dejado cachondo perdido hacía unas horas. Ni rastro de él. Me sentí doblemente aliviada, pero una de las maneras no la supe interpretar. Repentinamente estaba confundida. Me puse un poco tensa. 

Entonces se acercó Potter, mirando de manera prolongada a Jane y uniéndose al grupo. Había aparecido por el salón como buscando a alguien, pero ahora parecía fastidiado. ¿Es que no era ella con quien quería pasar el resto de la noche? No lo entendía, pero no tuve más tiempo para pensar en eso porque en un abrir y cerrar de ojos apareció Niall a su lado con una sonrisa. 

-¡Soy un ninja!-exclamó contento.


Me sorprendí. ¡¿Cómo lo había hecho?! Hacía un momento no estaba por ahí… Tuve sentimientos contradictorios y apreté un poco la mandíbula, pero decidí adoptar una actitud seria-indiferente. El rubito de ojos de cielo bromeaba con un Harry que no estaba de humor. Potter le echó una nueva mirada mezcla de fastidio y tristeza a mi amiga y Zayn arrastró lejos a una Jess que se resistía poco a esas peticiones. Entonces Niall se acercó a hablarme y Jane, tras echar una mirada aburrida al salón, salió por una puerta, seguida al poco por Harry. En un momento nos habíamos quedado solos, ya que de Roberta no había ni rastro por alguna extraña razón. Tampoco me importaba demasiado. Niall se puso un poco serio.


-Veo que al final has venido. Estoy contento, pero…
-Lo sé. Cambié de idea al darme cuenta de que venir aquí podría serme útil.
-¿Útil para qué?


Me le quedé mirando fijamente. A esos ojos azules que eran los más bonitos que había visto nunca… En ese momento se oyó una voz que cruzó toda la sala.


-¡Suuuuuuummmmmeeeeeeeerrr!


Era Gina, que se acercaba a paso veloz con sus andares elásticos desde la otra punta del salón mientras agitaba una mano saludándome feliz. Cuando llegó a mí me cogió uno de los brazos y lo abrazó.


-¡Qué contenta estoy de que estés aquí! ¡Vamos a pasarlo genial, amiga!


Estaba efusiva, aunque no especialmente borracha, y se había autodenominado amiga. Well…


-Yo también me alegro de verte, Gina.-sonreí, y era más cierto de lo que podría esperar. Quizás mi situación con el chico que tenía en frente y que la miraba con fastidio tenía algo que ver.
-Oye, te veo sin copa. ¿Es que el organizador aquí presente ha olvidado darte la bienvenida como es debido, siendo la invitada especial? ¡No me lo puedo creer, Nialler! ¡¿Cómo vas a conquistar a una dama como ella si no te ocupas de sus necesidades ni cuando te corresponde en primer grado?!

Ella se giró mientras le reñía y él se puso un poco colorado.


-¡Cl-claro! ¡Ahora mismo vuelvo!-dijo con apuro y se fue.
-Ahí donde le tienes, es una mezcla de chico tímido y sexópata.
-Wha-whaaat?!


Me quedé muda y di gracias de no haber estado bebiendo nada todavía. Ella se rió un poco.


-Sí, bueno, ya ves cómo es normalmente, pero luego también monta estos tinglados. Y le encantan. Está viciado al sexo. Pero no te preocupes, que normalmente es formal. A mí también me gusta de vez en cuando sentir el calor humano, ya me entiendes. ¿A ti no?
-Sí, claro.-era más selectiva en cuanto a hombres que mis compañeras de piso, pero también disfrutaba de un buen revolcón el resto de las ocasiones.
-¡Entonces no hay problema!-ella sonrió-Como amigos o algo más os llevaréis muy bien.


Su conversación era agradable y ella no parecía saber nada del “momento biblioteca”. Bien, bien. En ese momento regresó Niall con un par de sofisticados martinis, Gina cogió uno de ellos por sorpresa y se despidió mientras se iba alejando poco a poco.


-Me temo que me tengo que ir ya, pero espero veros en otro momento de la noche, ¿vale? ¡Besitos, chicos!


Ojos claros se quedó con cara de fastidio mientras me entregaba la otra copa y yo de divertida sorpresa. 


-Esa chica es un caso.-sonreí riéndome mientras la veía alejarse con andares gatunos.
-¿Tú crees? ¿Qué te ha dicho cuando yo no estaba? ¿Ha seguido criticándome mucho?
-No realmente. Me ha dicho cómo eres.
-¿Y cómo soy según ella?
-Tímido y sexópata.-la tercera palabra le pilló por sorpresa. Por lo visto no esperaba que ella desvelara un secreto así. Decidí arreglarlo.-Pero ella lo ve como algo casi natural y me ha preguntado si a mí también me gustan esas cosas.
-¿Y tú que has dicho?-disimuló un poco su interés por la respuesta.


En ese momento pasó por nuestro lado una chica que desconocía, pero que sin duda tenía que ser una de ellos. Se notaba que era diferente, como el resto de los Van der Croeft. Ella parecía que buscara a alguien y Niall no apartó la mirada de ella hasta que esta salió del salón. Sentí una punzada extraña y mi primera reacción fue salir de allí sin volver la vista atrás, pero entonces recordé lo que había hecho hacía apenas unas horas. Había sido una calientabraguetas para darle una lección, y por lo visto no había servido para hacerle ver que conmigo no se jugaba. Necesitaba otra el chaval. Y más dura.


Adopté una expresión neutral y en ese momento el giró su cabeza hacia mí, consciente en su cara de lo mucho que la había cagado. Seguí hablando con el mismo tono que antes.


-Me preguntabas por mi respuesta a Gina. Sobre si me gusta el sexo o no.


Entonces me le quedé mirando, comencé a andar hacia atrás y me di la vuelta para echar a andar escaleras arriba. Él pareció desconcertado y me siguió. Cuando estaba a punto de subir el primer peldaño él me agarró de un brazo para que me diera la vuelta, tal y como yo quería. Entonces me giré rápido y le besé. Igual que había hecho en la biblioteca, respondió inmediatamente a él y en seguida lo hizo más fiero. Yo puse mis brazos detrás de su cuello y eché a andar hacia atrás, esta vez sin intenciones de separarme de él, para ir subiendo las escaleras. Él me estrechó entre sus brazos y avanzó también. Para cuando llegamos arriba, ambos necesitábamos con urgencia un sitio donde hacerlo. Dejé de besarlo el tiempo necesario para decir “Baños…”, pero para él debió de ser demasiado porque vino a buscar mis labios con impaciencia. Se movió para ir conduciendo él a partir de ese momento, ya que era su casa y sabía dónde estaba cada cosa. Por suerte, no tuvimos que pasar por delante de muchos chavales borrachos para dar con un baño libre en un corredor con un montón de dormitorios. Al entrar, me aparté un poco de él para empezar a bajarme la cremallera de mi vestido.


-Ya…-dije casi sin aliento.


Él captó mis prisas, se metió en la ducha y empezó a desnudarse. Para entonces yo había recuperado la respiración y todo ocurrió muy rápido. Me acerqué al enamorado de Nando’s y abrí el grifo. Una cascada de agua helada comenzó a caer sobre él, algo que le pilló totalmente por sorpresa. Entonces me volví y salí deprisa del baño, cerré la puerta y giré la llave que tenían en todos los cuartos para cerrarlos cuando no se usaban. Finalmente me la guardé en el escote. Volvía a hacer jaque mate.


A continuación me puse a andar por el pasillo, que ahora estaba ya totalmente desierto. Nadie le oiría. Me di cuenta de que había ascendido de rango: había pasado de calientamachos a puteadora. Quería mi premio, y no iba a tardar en encontrarlo. La canción que silbaba cierta enfermera de Kill Bill se me vino a la mente, pero debía permanecer en silencio.


Cuando me acercaba a las escaleras que daban al salón vi que una de las habitaciones tenía la puerta abierta. La muchacha Cullen que había llamado la atención del encerrado estaba sentada en la cama, mirando al suelo, como esperando a alguien. Entonces supe lo que tenía que hacer, que era exactamente lo que quería hacer. Hoy había aprendido a actuar así, sin pensar, y en mi propio beneficio y placer. Jess y Jane lo hacían y les iba bien. 

Llegué a la habitación, crucé la puerta y me planté delante de la joven. Ella levantó la vista para ver quién era y en ese momento la pegué un puñetazo en la cara. La chica gritó de dolor y se cayó al suelo. Yo me hice un poco de daño, pero sin duda quedé mejor que ella, y me marché de allí igual que había entrado, bajando las escaleras con paso ligero y con intenciones de salir de aquella mansión a la de ya. No sabía del todo por qué lo había hecho, pero me sentí bien. A lo lejos escuché la voz de aquel al que llamaban Louis.

-¡Kevin, a quien quiero de verdad es a ti! ¡Mira mi zanahoria!


No me quise imaginar qué era su zanahoria, aunque lo cierto es que lo había hecho. Salí por la otra puerta hacia la entrada y vi que la principal estaba abierta. Se escuchaban unos cuantos gritos. Al acercarme para salir por ella vi cómo un coche de lujo atropellaba a un chico que hasta momentos antes había estado hablando, y por ende ligando, con nuestra amiga la del vestido de hamburguesa. Por lo visto el conductor, Hazza, había matado al único muchacho, qué digo, ser vivo, que había querido a Roberta alguna vez. Dejando salir la adrenalina y haciendo nuevamente lo que me daba la gana en ese momento, grité “¡Noooo! ¡Han matado a Kenny!”. Entonces la troll, más fea todavía ahora que estaba llorando y además se le emborronaba todo el maquillaje, reparó en mi presencia y corrió hacia mí para que la consolara. 

Mientras, escuché gritos detrás y vi cómo la chica a la que creía haber dejado claro que me caía mal venía por el vestíbulo hacia donde me encontraba, pese a que Zayn intentaba controlarla. Perfecto, la friki doble bolsa iba a cumplir además su función de doble uso. Según llegaba deprisa a mi lado le puse una mano sobre cada hombro y la lancé con ímpetu hacia donde estaba la que llevaba la cara ensangrentada y una rabieta del quince. Como esta había estado a punto de alcanzarme, ambas chocaron con fuerza y se cayeron al suelo como si fueran bolos, ocasión que aproveché para terminar de salir de la infernal mansión y dirigirme hacia donde estaba Jane, que había salido horrorizada del coche de Potter y se encontraba al lado del cadáver.

-Bueno, piensa que habiendo salido con La Reina Cotilla hubiera acabado peor.-la consolé poniéndole una mano sobre su hombro.