Narra Jane:
Cuando el Lamborgini paró en la puerta de mi casa salí del coche dando un portazo. Había sido la peor noche de toda mi vida. No solo me habían vomitado y gritado,
sino que también el estúpido de Harry se había pasado conmigo. Tenía el objetivo de pasarme la noche probando su cama pero nooo, él solo me llevaba a casa como el
maldito caballero que era.
Busqué las llaves en el bolso con rabia, no me importaba en absoluto que él viese que estaba enfadada, pretendía hacerle sentir culpable por lo que me hacía. Metí la
llave en la cerradura y abrí la puerta pero una mano pasó cerca de mi rostro y chocó contra la puerta, cerrándola con fuerza. Sentí el olor tan embriagador de Harry
Van der Croeft detrás de mí. Levanté los ojos y los clavé en su perfecta mano, crispada contra mi puerta.
Aguardé en silencio unos segundos pero él no hablaba así que lo hice yo.
-Tengo que pasar.
Él no se movió.
-¿No crees que ya he tenido suficiente por hoy?-susurré.
Su respiración me agitaba el pelo de la nuca y su cercanía solo hacía que quisiese darme la vuelta y besarle.
-¿No crees que te estás portando como una niña consentida, Jane Williams?
Fruncí el ceño y volví a girar la llave lentamente.
-Me da igual lo que pienses Harry...déjalo.
-¿Dejar el qué?-susurró él.
Me aparté para mirarlo. Sus ojos verdes parecían hipnotizar.
-Nunca hemos tenido nada, Jane-sus palabras me sentaron como un puntapié en el estómago-. Así que no tengo que dejar nada.
Apreté los dientes y abrí la puerta con fuerza. Él apartó la mano y yo entré. Si antes creía que me había avergonzado ahora me había dejado por el subsuelo.
Subí las escaleras rápidamente y cerré la puerta del apartamento con un portazo. Al parecer estaba sola en casa, así que grité como una niña con rabia y estampé mi
móvil contra la pared cuando sonó.
Gruñí levemente e inspiré y espiré para calmarme. Cuando lo conseguí recogí mi móvil, que no había sufrido ningún daño sorprendentemente.
Me tumbé sobre la cama y comprobé quién me había llamado: mi padre. Pasé del tema y cerré los ojos. Me sentía extraña, como si se me hubiese olvidado algo...una
sensación desagradable. Fruncí el ceño, intentando concentrarme. Nada.
Llegué a la conclusión de que tenía que dimitir en Harry si no quería perder mi lugar en el instituto. Ya lo intentaría y lo conseguiría más tarde, pero debía pensar
cómo hacerlo, sin precipitarme.
Pasaron las horas y entre el sueño escuché a Jess y a Summer llegar y decirme buenas noches. No podía dormir. Di vueltas como cuatro horas seguidas.
Los dos días siguientes solo salí para hacer deporte junto a las chicas y nada más. El domingo me llamó de nuevo la secretaria de mi padre y me sorprendió que se
acordase de mi existencia aquel hombre. Me informó de que el lunes tenía una de las cenas esas impresionantes que daba para toda la alta sociedad de Nueva York y yo
debía asistir junto con Alex como los herederos de su gran fortuna y blablabla. Resumiendo: cuanto mejor encandilase a la gente con mi belleza mejor irían los negocios
de mi padre y más ropa tendría yo. Aunque no me apetecía nada.
Esa noche tampoco pude dormir nada. Es más, llegó un momento en el que mi mente empezó a divagar entre lo real y lo imaginario y unos flashbacks sacudieron mi cabeza
unos instantes. Yo estaba en el Lamborgini de Harry, y él había acelerado para asustar al novio de Evony y alguien se metió en medio.El idiota de Kenny se había lanzado
al capó del coche de Harry.Yo salté fuera del coche,Summer me decía algo pero yo solo podía ver al chico tirado en el suelo sin respirar y a Ebony mirarlo horrorizada.
Harry tenía la mandíbula apretada y Louis lo miraba con indiferencia. Después sentí la mano de Harry aferrarse a mi muñeca, tiraba de mí, lo miré a los ojos y...
Me desperté de pronto cuando Jess tocó mi puerta para que me levantase. Lo había soñado... ¿verdad? Nadie había muerto, ¿no? No. Imposible. Ojalá Jess no me hubiese
despertado justo en ese momento, quería saber qué pasaba después de mirar a Harry a los ojos.
Me vestí rápidamente pero siempre arreglada y perfecta y salí corriendo de la casa para alcanzar a Alex. Justo se iba montado en su moto con una chica rubia.
-Alex, llévame-le dije nada más llegar.
Él me miró, con el casco en la mano. Su acompañante alzó una ceja, molesta.
-Voy a llevar a Stacy.
Stacy me miró con satisfacción, sintiéndose ganadora. Yo les miré alternativamente, con los brazos cruzados.
-Lo siento, Jane-dijo ella.
Yo sonreí a medias. Lagarta. Miré a Alex seriamente. Él suspiró.
-Stacy, te llevo a casa después del insti, ¿vale?
Ella abrió la boca para decir algo y me miró, furiosa.
-Aparta de en medio Stace, estás en mi sitio-le dije subiéndome detrás de mi hermano-. Fuera, vamos o perderás tu sitio en el autobús.
Ella apretó los dientes y se fue, resoplando.
-¿Tienes que ser así con todos mis ligues?
-Con las perras esas sí. Arranca, por favor-le exigí.
Alex sacudió la cabeza y obedeció. Llegamos en menos de cinco minutos. Bajé de la moto negra y atravesé el aparcamiento. Cuando llegué a clase de historia el timbre sonó.
Me senté casi al final, delante de tres de los Van der Croeft. Justo entró Jess. Pasó extrañamente de Zayn, y Harry ni siquiera me miró.
Yo hice lo mismo y esperé a que el profesor pasara lista. Me comencé a poner nerviosa. Esperé, esperé.
-Kenny Olsen -dijo. Contuve el aliento-. ¿Kenny?
Miró por encima de sus gafas y apuntó algo en su cuaderno. No estaba... ¿era eso una coincidencia? Tragué saliva y no pude hacer nada más que ponerme más nerviosa y mirar
a Harry de refilón. Él pareció notarlo porque me devolvió una mirada serena. A lo mejor me había puesto paranoica y Kenny solo estaba enfermo.
Cuando llegó la hora de la comida pasé de lo que me decía Jess sobre el vestido que llevaríamos esa noche. Era imposible que Kenny estuviese muerto...Summer lo vio y
estaba tan tranquila.
-Harry Van der Croeft te está mirando-dijo Roberta, que había decidido sentarse con nosotras.
-Raro que se haya apartado de esa forma de sus hermanos-comentó Summer.
-Es idiota-concluí yo, sin mirarle.
Jess me dio un codazo. Yo alcé la cabeza y le miré. Me estaba llamando.
-Vuelvo en seguida-susurré.
Mi amiga me guiñó un ojo. Avancé hacia él y me quedé de pie frente a su mesa, consciente de que muchos pares de ojos nos miraban en ese instante.
-Tengo que hablar contigo.
Le miré fijamente. Tuve la impresión de que cada día estaba más guapo.
Él debió notar cómo lo miraba porque sonrió levemente y agachó la cabeza.
Me coloqué el pelo detrás de la oreja.
-¿De qué te ríes?
-Tú-dijo-. Estás nerviosa.
-¿Por qué piensas eso?
-Porque te escondes el pelo de esa forma cuando lo estás.
¿Y él cómo sabía eso si ni siquiera me miraba?
-¿Vas a decirme de qué quieres hablar?
Se puso serio.
-¿Acaso eres bipolar?-le solté.
Harry rió entre dientes. Estaba claro que sí.
-¡No te rías! Es en serio.
Me indicó que me sentara. Le obedecí.
-Vale... ¿es eso lo que crees de verdad?-bajó la voz pues sus hermanos estaban en la misma mesa solo un poco más apartados.
Sentí los ojos de Gina clavados en mí.
-El viernes me humillas y hoy me hablas. Es bipolaridad.
Harry me volvió a mirar a los ojos.
-Vas de tipo duro, pero no lo eres.
Se inclinó hacia mí y sus ojos relampaguearon, peligrosamente.
-No me das miedo Harry Van der Croeft-me incliné hacia él también.
-Ah, ¿no?
-No.
Él se quedó observándome largamente para luego sonreír como antes.
-Jane Williams...te gusta el peligro, ¿verdad?
Negué con la cabeza. Me gustaba él, le quería encima de mí, susurrando mi nombre, y me estaba volviendo jodidamente loca por su culpa.
-Harry...
-¿Sí?
-¿Qué pasó el viernes después de que me sacaras de la fiesta?-la pregunta salió sola.
Desvió la mirada. Sus hermanos parecieron tensarse en sus asientos y el ambiente se estremeció. Había dado en el clavo, el viernes había pasado algo. Harry iba a
contestarme pero de pronto muchas cabezas se giraron hacia alguien que acababa de entrar en el comedor. Los ojos de Harry siguieron clavados en los míos. Todo el mundo
se calló y unos tacones sonaron a mis espaldas.
Una joven increíblemente guapa de unos dieciséis años pasó a mi lado y se colocó detrás de Harry. Parecía otra Van der Croeft...se parecía un poco a Louis.
-Harry, vamos-su voz era preciosa, pero no me daba buena espina. Los ojos de la chica se desviaron un segundo hacia donde estaban Jess, Alex, Roberta y Summer. Le dirigió
una mirada asesina a Summer.
Harry hizo caso omiso de ella y miró a Zayn, que tenía el ceño fruncido y lanzaba miradas a Jess. ¿Qué había pasado entre esos dos?
-Harry.
-Te he escuchado, Lucy-él no alzó la voz, ni siquiera parecía enfadado. Solo impasible.
-Nos vemos-susurré yo.
Harry sonrió a medias y se levantó para luego salir junto a la tal Lucy del comedor.
Me quedé allí sentada hasta que Jess y Summer me levantaron de la mesa. Roberta se había ido a estudiar como la buena empollona que era.
-En serio, me siento buena persona-oí que decía Jess mientras íbamos hacia la siguiente clase.
-Ya, nos ocupamos de los desfavorecidos-Summer le guiñó un ojo, refiriéndose a Roberta.
-Sí...la hemos apadrinado por cinco dólares la hora-dije yo-.Summer.
-Dime.
-Necesito tu inteligencia para algo.
-Dispara.
Les expliqué mi sueño y el extraño comportamiento de los Van der Croeft.
-Raro-declaró Summer-, pero tienes razón...después de duchar a Niall y pegarle a una chica tengo un vacío enorme.
-Y yo me dormí mientras besaba a Zayn...y yo simplemente no hago eso mientras intento tener sexo.
-Cierto-corroboró Summer-.Intentaré averiguar algo, se lo sacaré al rubio, a Potter, a Gina o usaré a Roberta.
Jess y yo asentimos. Summer se fue a su clase y la profe de teatro nos paró.
-¡Jane! ¡Jess!
Nos giramos hacia ella, con cara de "mieeeerda".
-Chicas, no habéis ido a los ensayos.
-Erhm...profe-comencé yo-, el día de la función tengo algo que hacer, negocios de la familia.
-Y yo no quiero actuar con Zayn Van der Croeft como Edward Cullen.
La profesora suspiró.
-Pensaré qué hacer con vosotros y...Jane, si no puedes al menos participa más en clase para que te suba la media.
Asentimos como las dos niñas buenas que no éramos y nos fuimos pitando a clase.
Cuando acabó el día en aquel infierno con clase me preparé para ir al otro infierno lleno de nuevos ricos y gente adulta.
Jess y Summer estaban impresionantes con dos vestidos de Oscar de la Renta que les costaron un ojo de la cara, el de Jess era azul cielo y el de Summer beige.
Yo decidí ponerme uno blanco del mismo diseñador con la espalda completa al descubierto. La madre de Jess y Summer nos mandó a la maquilladora de Adele y Beyoncé
a casa así que estábamos realmente perfectas.
Salimos de casa con antelación y le arreglé la pajarita del esmoquin a Alex por el camino. Los chóferes nos esperaban en dos limusinas negras brillantes. Llegamos
rapidísimo a uno de los hoteles más impresionantes de Nueva York.
Muchos de nuestros compañeros estaban allí. Todos hablaban en un tono medio bajo, las mujeres llevaban vestidos increíbles y carísimos mientras cotilleaban sobre el
número de lingotes de oro obtenían de sus maridos, los hombres preferían sentarse y fumar buenos puros cubanos y los jóvenes como nosotras ligábamos o nos aburríamos.
Los camareros iban de un lado a otro ofreciendo canapés y champán caro. "Hogar, dulce hogar".
Jess se detuvo a hablar con un antiguo ligue, el hijo del mismísimo senador: Nate Archivald. Summer y yo nos unimos a ellos y me di cuenta de que me había liado con
demasiados.
La noche pasó tranquila, la fiesta de mi padre estaba saliendo genial y yo ni siquiera le había visto, estaba ocupado atendiendo al personal. Alex se mosqueó. Yo me
limitaba a saludar a todos monótonamente. "Hola, Jane Williams, sí...la hija de Thomas Williams, muy bien, gracias. Blablabla".
-A la mierda-dijo Alex.
Yo cogí otra copa de champán, ya me estaba mareando pero la charla que me estaba dando una de mis conquistas de la noche no me interesaba.
-Soy una alcohólica-le susurré a Jess cuando se sentó a mi lado.
-Amén-dijo chocando su copa conmigo.
-¿Follamos? -me dijo como quiera que se llamase el chico que me hablaba ahora. Tenía que ser el hijo de algún dueño de una empresa aliada con la de mi padre.
-No, tengo la regla...de no follar con feos.
Él se cabreó y se fue a ligar con otra. Bueh, me importaba una mierda.
Una copa con champán se materializó a mi lado. Alcé la cabeza y me encontré con los ojos verdes de Harry. Pero, ¿qué hacía él allí?
Me liberé de su mirada y vi que Niall estaba allí también, junto con Louis. Zayn y Liam estaban vestidos de esmoquin más apartados, con Gina y Lucy, provocando que la
gente les mirara con deseo e intriga. Eran los nuevos en la ciudad. Me había perdido.
Miré de nuevo a Harry. Era increíblemente guapo, irreal casi.
No tuve tiempo de hablarle porque Alex me llamó. Nuestro padre estaba delante de Liam Van der Croeft y hablaba con él como si ya se conocieran.
-Supongo que ya conoces a mis hijos, Alex y Jane Williams.
-Sí, señor-asintió él, con una sonrisa-.Voy al mismo curso que Jane.
De la poca atención que puse solo me enteré de que estaban allí porque el padre adoptivo de los chicos, al que no vi por ninguna parte pero había asistido, tenía un
negocio con mi padre que valía toda nuestra fortuna.
Aparté la vista de Liam y me di cuenta que la estúpida de Stacy estaba ligando con Harry en mis narices. ¿En serio no sabía quién era la reina aún? Perra, seré el Dj
en tu funeral.
-¿Me disculpan?-les dije alejándome de ellos.
Me uní al grupo de adolescentes ricos y traté de parecer indiferente. Zayn estaba explicándole algo a Jess y Summer y Niall...¿dónde estaban? A lo mejor Summer estaba
"investigando" como le dije. Jess me quitó mi millonésima copa de champán de la mano.
-Para ya sino quieres que te mate tu padre.
-No me importa.
Stacy se rio sonoramente y me miró de refilón. Gruñí levemente cuando Harry sonrió y me giré para marcharme con tanta mala suerte que me tropecé con la pierna de Jess.
"Adiós a mi reinado".
Se formó un círculo a mi alrededor y los chicos comenzaron a preguntarme si estaba bien y mierdas de esas.
-¿Intentas hacerte pasar por prostituta?-oí que decía Stacy, que estaba junto a Harry aún.
-¿Estás bien?-dijo Harry frunciendo el ceño.
-Está borracha, Harry.
Me reí de ella por ser tan estúpida. ¿De verdad creía que conseguiría a Harry?
-Alguien debería llevársela de aquí-sugirió Jess mirando a Harry fugazmente.
Él volvió a mirar hacia abajo, todos me miraron.
-Buena idea-dijo Zayn.
-Que alguien la lleve a la cama, por favor-Stacy estaba malhumorada.
-Harry puede hacer los honores-dije yo sonriéndole ilegalmente.
Harry cogió mis manos y tiró de mí hacia arriba.
-Vamos-me soltó una mano y volvió a tirar de mí.
Pasé del resto de la gente e intenté no tropezar con los tacones por la rapidez con la que me llevaba él. Harry me metió en una habitación y al poco rato me di
cuenta de que era la cocina. Estaba casi totalmente oscuro.
-¿No había un lugar menos...raro?-le dije cuando él me sentó en una mesa plateada.
Una de sus blancas sonrisas bastó para comprobar que se podía parar el tiempo.
-No deberías comportarte así, Jane-susurró.
-¿Desde cuándo eres mi padre?
Harry rio.
-¿Qué haces aquí?-le pregunté.
-Lo mismo que tú.
Veía sus ojos brillar en la oscuridad. Me bajé de la mesa y me tambaleé un poco. Harry me sujetó con fuerza.
-Quieta. No te muevas.
Se inclinó y acercó sus labios a los míos. Yo me aparté hacia atrás. No sé cómo hice aquello.
-Realmente eres bipolar.
Harry puso su mano en mi cintura y me acercó a él.
-No te entiendo, Jane.
-¿Por qué?
-Me quieres tener pero cuando me tienes te apartas.
No era eso en realidad.
-Yo tampoco te entiendo a ti.
-¿Por qué?
-Me evitas pero quieres besarme.
Harry sonrió a medias.
-No sabes lo que quieres-me dijo.
-Quiero agujetas de esas de haber sudado cuerpo a cuerpo toda la noche.
Él me pegó a su cuerpo y me besó de forma apresurada. Resbalé mis labios por su mentón y bajé a su cuello.
Harry volvió a mi boca y mordió suavemente mi labio superior y luego se alejó para mordisquear mi mandíbula.
Sus manos se posaron en mi nuca y acariciaron mi pelo. Sentí como sus manos resbalaban hacia abajo y comenzaban a bajar por mi espalda, mientras nuestras bocas no
paraban de besarse. Solo me alejé se él para respirar. Harry se acercó más, intentando lograr más espacio entre mis piernas.
Me cogió en brazos y me subí sobre su abdomen. Mis piernas se cerraron a su alrededor. Gruñó levemente al sentir como desesperada intentaba quitarle la camisa
de encima.
Gemí cuando me apoyó contra la pared y hundió sus labios en mi garganta. Mordisqueó la piel de mi cuello, hasta llegar a mi oreja.
No podía esperar a que me hiciera suya.
Harry se movió levemente contra mí, haciendo que me sobresaltara y lo apretara con fuerza. Me apoyé contra la pared, me alejé un poco de él y me deshice sin ningún
problema de su camisa.
Sus labios se curvaron levemente, para formar una misteriosa sonrisa. Volvió a mi boca y mezcló mi lengua con la suya y mordiendo con cuidado mi labio. Sus manos
sostenían con firmeza mi trasero, para que no me cayese. Me apretó más contra la pared y me besó profundamente. Subió más mi vestido y acarició mis piernas. Metió sus
manos entre nosotros y acabó de desabrochar los botones que yo ya había empezado. Cuando mis piernas se abrieron a su alrededor, se hundió en mí. Gemí exaltada y me
aferré con fuerza a su espalda.
Harry se quedó quieto. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y su rostro estaba escondido en mi cuello. Subió sus manos por mis piernas, alzando un poco más mi vestido.
Comenzó a moverse despacio.
-Jane-mi nombre salió ronco de su garganta. Mis ojos se cerraron. Comenzó a moverse un poco más. Quería sentirlo más.
- Harry...-su nombre salió agitado de mis labios.
Gemí un poco más fuerte que antes y mis manos apretaron sus hombros.
Me mordí los labios y cerré los ojos. Su boca busco la mía. Harry se estremeció dentro de mí. Mis manos subieron por su espalda hasta su rostro. Acaricié su mejilla.
Pese al esfuerzo que hacía no sudaba nada. Sus labios quedaron quietos sobre mi mentón.
Entonces se movió más rápido, haciendo que los gemidos salieran repetidas veces de mi boca. El aire apenas me alcanzaba para respirar. Gruñó profundamente cuando me abracé más a él.
Un gemido estremecedor abarcó cada rincón de la cocina, y llenó de un agudo placer cada parte de mí. Harry se quedó quieto esperando a que mi respiración se calmara y
a que mi cuerpo se relajara. Llevó sus labios a los míos y los rozó suavemente.
-No pares ahora -dije con la voz cortada.
Sonrió levemente.
-No he acabado aún-susurró.
Se alejó de la pared conmigo y me dejó sobre el suelo. Se acostó sobre mí, y sentí cada centímetro de su fina y suave piel contra la mía. Un suspiro salió de sus labios
y su cuerpo se amoldó al mío.
Besó mis labios levemente, y con cuidado bajó su boca hasta mi mentón. Mis manos se posaron en sus hombros y lo apreté con fuerza, mientras sus dedos me acariciaban.
Se separó de mi boca y me miró fijo a los ojos. Esos ojos profundos, peligrosos. Parecía querer decirme algo.
- ¿Qué pasa, Harry? -pregunté.
Seguí besando su mentón y cuello. Subió su mano por mi cintura, acariciándola delicadamente. Tragué saliva.
-Te deseo de una forma incalculable...
Bajó su rostro hacia mí y capturó mis labios. Pero esta vez su beso no fue apasionado... Fue un beso suave.
Incapaz de esperar un poco más abrió más mis piernas volvió a hundirse en mí. Arqueé la espalda arrastrándole más profundo en mi interior y gemí llenándome de más
placer. Gimiendo su nombre me estiré y lo arrastré encima de mi cuerpo.
Acarició con mi nariz su cuello y su cara, besándome el rostro a la vez.
Cerré los ojos, inspiré su perfume y dejé que me inundara.
-Juro que acabo de perder el control.
Solté una leve risa que se transformó en un intenso gemido y mis uñas marcaron su piel. Mi nombre salió su boca, como liberándose.
Harry acarició mi frente y enterró su rostro en mi cuello.
Noté cómo apretaba las manos y se crispaban contra el suelo a la vez que apretaba los dientes.
-Harry-lo llamé entrecortadamente-. ¿Estás bien?
-Sí-le costaba respirar-.Estoy muy bien...
Cuando el Lamborgini paró en la puerta de mi casa salí del coche dando un portazo. Había sido la peor noche de toda mi vida. No solo me habían vomitado y gritado,
sino que también el estúpido de Harry se había pasado conmigo. Tenía el objetivo de pasarme la noche probando su cama pero nooo, él solo me llevaba a casa como el
maldito caballero que era.
Busqué las llaves en el bolso con rabia, no me importaba en absoluto que él viese que estaba enfadada, pretendía hacerle sentir culpable por lo que me hacía. Metí la
llave en la cerradura y abrí la puerta pero una mano pasó cerca de mi rostro y chocó contra la puerta, cerrándola con fuerza. Sentí el olor tan embriagador de Harry
Van der Croeft detrás de mí. Levanté los ojos y los clavé en su perfecta mano, crispada contra mi puerta.
Aguardé en silencio unos segundos pero él no hablaba así que lo hice yo.
-Tengo que pasar.
Él no se movió.
-¿No crees que ya he tenido suficiente por hoy?-susurré.
Su respiración me agitaba el pelo de la nuca y su cercanía solo hacía que quisiese darme la vuelta y besarle.
-¿No crees que te estás portando como una niña consentida, Jane Williams?
Fruncí el ceño y volví a girar la llave lentamente.
-Me da igual lo que pienses Harry...déjalo.
-¿Dejar el qué?-susurró él.
Me aparté para mirarlo. Sus ojos verdes parecían hipnotizar.
-Nunca hemos tenido nada, Jane-sus palabras me sentaron como un puntapié en el estómago-. Así que no tengo que dejar nada.
Apreté los dientes y abrí la puerta con fuerza. Él apartó la mano y yo entré. Si antes creía que me había avergonzado ahora me había dejado por el subsuelo.
Subí las escaleras rápidamente y cerré la puerta del apartamento con un portazo. Al parecer estaba sola en casa, así que grité como una niña con rabia y estampé mi
móvil contra la pared cuando sonó.
Gruñí levemente e inspiré y espiré para calmarme. Cuando lo conseguí recogí mi móvil, que no había sufrido ningún daño sorprendentemente.
Me tumbé sobre la cama y comprobé quién me había llamado: mi padre. Pasé del tema y cerré los ojos. Me sentía extraña, como si se me hubiese olvidado algo...una
sensación desagradable. Fruncí el ceño, intentando concentrarme. Nada.
Llegué a la conclusión de que tenía que dimitir en Harry si no quería perder mi lugar en el instituto. Ya lo intentaría y lo conseguiría más tarde, pero debía pensar
cómo hacerlo, sin precipitarme.
Pasaron las horas y entre el sueño escuché a Jess y a Summer llegar y decirme buenas noches. No podía dormir. Di vueltas como cuatro horas seguidas.
Los dos días siguientes solo salí para hacer deporte junto a las chicas y nada más. El domingo me llamó de nuevo la secretaria de mi padre y me sorprendió que se
acordase de mi existencia aquel hombre. Me informó de que el lunes tenía una de las cenas esas impresionantes que daba para toda la alta sociedad de Nueva York y yo
debía asistir junto con Alex como los herederos de su gran fortuna y blablabla. Resumiendo: cuanto mejor encandilase a la gente con mi belleza mejor irían los negocios
de mi padre y más ropa tendría yo. Aunque no me apetecía nada.
Esa noche tampoco pude dormir nada. Es más, llegó un momento en el que mi mente empezó a divagar entre lo real y lo imaginario y unos flashbacks sacudieron mi cabeza
unos instantes. Yo estaba en el Lamborgini de Harry, y él había acelerado para asustar al novio de Evony y alguien se metió en medio.El idiota de Kenny se había lanzado
al capó del coche de Harry.Yo salté fuera del coche,Summer me decía algo pero yo solo podía ver al chico tirado en el suelo sin respirar y a Ebony mirarlo horrorizada.
Harry tenía la mandíbula apretada y Louis lo miraba con indiferencia. Después sentí la mano de Harry aferrarse a mi muñeca, tiraba de mí, lo miré a los ojos y...
Me desperté de pronto cuando Jess tocó mi puerta para que me levantase. Lo había soñado... ¿verdad? Nadie había muerto, ¿no? No. Imposible. Ojalá Jess no me hubiese
despertado justo en ese momento, quería saber qué pasaba después de mirar a Harry a los ojos.
Me vestí rápidamente pero siempre arreglada y perfecta y salí corriendo de la casa para alcanzar a Alex. Justo se iba montado en su moto con una chica rubia.
-Alex, llévame-le dije nada más llegar.
Él me miró, con el casco en la mano. Su acompañante alzó una ceja, molesta.
-Voy a llevar a Stacy.
Stacy me miró con satisfacción, sintiéndose ganadora. Yo les miré alternativamente, con los brazos cruzados.
-Lo siento, Jane-dijo ella.
Yo sonreí a medias. Lagarta. Miré a Alex seriamente. Él suspiró.
-Stacy, te llevo a casa después del insti, ¿vale?
Ella abrió la boca para decir algo y me miró, furiosa.
-Aparta de en medio Stace, estás en mi sitio-le dije subiéndome detrás de mi hermano-. Fuera, vamos o perderás tu sitio en el autobús.
Ella apretó los dientes y se fue, resoplando.
-¿Tienes que ser así con todos mis ligues?
-Con las perras esas sí. Arranca, por favor-le exigí.
Alex sacudió la cabeza y obedeció. Llegamos en menos de cinco minutos. Bajé de la moto negra y atravesé el aparcamiento. Cuando llegué a clase de historia el timbre sonó.
Me senté casi al final, delante de tres de los Van der Croeft. Justo entró Jess. Pasó extrañamente de Zayn, y Harry ni siquiera me miró.
Yo hice lo mismo y esperé a que el profesor pasara lista. Me comencé a poner nerviosa. Esperé, esperé.
-Kenny Olsen -dijo. Contuve el aliento-. ¿Kenny?
Miró por encima de sus gafas y apuntó algo en su cuaderno. No estaba... ¿era eso una coincidencia? Tragué saliva y no pude hacer nada más que ponerme más nerviosa y mirar
a Harry de refilón. Él pareció notarlo porque me devolvió una mirada serena. A lo mejor me había puesto paranoica y Kenny solo estaba enfermo.
Cuando llegó la hora de la comida pasé de lo que me decía Jess sobre el vestido que llevaríamos esa noche. Era imposible que Kenny estuviese muerto...Summer lo vio y
estaba tan tranquila.
-Harry Van der Croeft te está mirando-dijo Roberta, que había decidido sentarse con nosotras.
-Raro que se haya apartado de esa forma de sus hermanos-comentó Summer.
-Es idiota-concluí yo, sin mirarle.
Jess me dio un codazo. Yo alcé la cabeza y le miré. Me estaba llamando.
-Vuelvo en seguida-susurré.
Mi amiga me guiñó un ojo. Avancé hacia él y me quedé de pie frente a su mesa, consciente de que muchos pares de ojos nos miraban en ese instante.
-Tengo que hablar contigo.
Le miré fijamente. Tuve la impresión de que cada día estaba más guapo.
Él debió notar cómo lo miraba porque sonrió levemente y agachó la cabeza.
Me coloqué el pelo detrás de la oreja.
-¿De qué te ríes?
-Tú-dijo-. Estás nerviosa.
-¿Por qué piensas eso?
-Porque te escondes el pelo de esa forma cuando lo estás.
¿Y él cómo sabía eso si ni siquiera me miraba?
-¿Vas a decirme de qué quieres hablar?
Se puso serio.
-¿Acaso eres bipolar?-le solté.
Harry rió entre dientes. Estaba claro que sí.
-¡No te rías! Es en serio.
Me indicó que me sentara. Le obedecí.
-Vale... ¿es eso lo que crees de verdad?-bajó la voz pues sus hermanos estaban en la misma mesa solo un poco más apartados.
Sentí los ojos de Gina clavados en mí.
-El viernes me humillas y hoy me hablas. Es bipolaridad.
Harry me volvió a mirar a los ojos.
-Vas de tipo duro, pero no lo eres.
Se inclinó hacia mí y sus ojos relampaguearon, peligrosamente.
-No me das miedo Harry Van der Croeft-me incliné hacia él también.
-Ah, ¿no?
-No.
Él se quedó observándome largamente para luego sonreír como antes.
-Jane Williams...te gusta el peligro, ¿verdad?
Negué con la cabeza. Me gustaba él, le quería encima de mí, susurrando mi nombre, y me estaba volviendo jodidamente loca por su culpa.
-Harry...
-¿Sí?
-¿Qué pasó el viernes después de que me sacaras de la fiesta?-la pregunta salió sola.
Desvió la mirada. Sus hermanos parecieron tensarse en sus asientos y el ambiente se estremeció. Había dado en el clavo, el viernes había pasado algo. Harry iba a
contestarme pero de pronto muchas cabezas se giraron hacia alguien que acababa de entrar en el comedor. Los ojos de Harry siguieron clavados en los míos. Todo el mundo
se calló y unos tacones sonaron a mis espaldas.
Una joven increíblemente guapa de unos dieciséis años pasó a mi lado y se colocó detrás de Harry. Parecía otra Van der Croeft...se parecía un poco a Louis.
-Harry, vamos-su voz era preciosa, pero no me daba buena espina. Los ojos de la chica se desviaron un segundo hacia donde estaban Jess, Alex, Roberta y Summer. Le dirigió
una mirada asesina a Summer.
Harry hizo caso omiso de ella y miró a Zayn, que tenía el ceño fruncido y lanzaba miradas a Jess. ¿Qué había pasado entre esos dos?
-Harry.
-Te he escuchado, Lucy-él no alzó la voz, ni siquiera parecía enfadado. Solo impasible.
-Nos vemos-susurré yo.
Harry sonrió a medias y se levantó para luego salir junto a la tal Lucy del comedor.
Me quedé allí sentada hasta que Jess y Summer me levantaron de la mesa. Roberta se había ido a estudiar como la buena empollona que era.
-En serio, me siento buena persona-oí que decía Jess mientras íbamos hacia la siguiente clase.
-Ya, nos ocupamos de los desfavorecidos-Summer le guiñó un ojo, refiriéndose a Roberta.
-Sí...la hemos apadrinado por cinco dólares la hora-dije yo-.Summer.
-Dime.
-Necesito tu inteligencia para algo.
-Dispara.
Les expliqué mi sueño y el extraño comportamiento de los Van der Croeft.
-Raro-declaró Summer-, pero tienes razón...después de duchar a Niall y pegarle a una chica tengo un vacío enorme.
-Y yo me dormí mientras besaba a Zayn...y yo simplemente no hago eso mientras intento tener sexo.
-Cierto-corroboró Summer-.Intentaré averiguar algo, se lo sacaré al rubio, a Potter, a Gina o usaré a Roberta.
Jess y yo asentimos. Summer se fue a su clase y la profe de teatro nos paró.
-¡Jane! ¡Jess!
Nos giramos hacia ella, con cara de "mieeeerda".
-Chicas, no habéis ido a los ensayos.
-Erhm...profe-comencé yo-, el día de la función tengo algo que hacer, negocios de la familia.
-Y yo no quiero actuar con Zayn Van der Croeft como Edward Cullen.
La profesora suspiró.
-Pensaré qué hacer con vosotros y...Jane, si no puedes al menos participa más en clase para que te suba la media.
Asentimos como las dos niñas buenas que no éramos y nos fuimos pitando a clase.
Cuando acabó el día en aquel infierno con clase me preparé para ir al otro infierno lleno de nuevos ricos y gente adulta.
Jess y Summer estaban impresionantes con dos vestidos de Oscar de la Renta que les costaron un ojo de la cara, el de Jess era azul cielo y el de Summer beige.
Yo decidí ponerme uno blanco del mismo diseñador con la espalda completa al descubierto. La madre de Jess y Summer nos mandó a la maquilladora de Adele y Beyoncé
a casa así que estábamos realmente perfectas.
Salimos de casa con antelación y le arreglé la pajarita del esmoquin a Alex por el camino. Los chóferes nos esperaban en dos limusinas negras brillantes. Llegamos
rapidísimo a uno de los hoteles más impresionantes de Nueva York.
Muchos de nuestros compañeros estaban allí. Todos hablaban en un tono medio bajo, las mujeres llevaban vestidos increíbles y carísimos mientras cotilleaban sobre el
número de lingotes de oro obtenían de sus maridos, los hombres preferían sentarse y fumar buenos puros cubanos y los jóvenes como nosotras ligábamos o nos aburríamos.
Los camareros iban de un lado a otro ofreciendo canapés y champán caro. "Hogar, dulce hogar".
Jess se detuvo a hablar con un antiguo ligue, el hijo del mismísimo senador: Nate Archivald. Summer y yo nos unimos a ellos y me di cuenta de que me había liado con
demasiados.
La noche pasó tranquila, la fiesta de mi padre estaba saliendo genial y yo ni siquiera le había visto, estaba ocupado atendiendo al personal. Alex se mosqueó. Yo me
limitaba a saludar a todos monótonamente. "Hola, Jane Williams, sí...la hija de Thomas Williams, muy bien, gracias. Blablabla".
-A la mierda-dijo Alex.
Yo cogí otra copa de champán, ya me estaba mareando pero la charla que me estaba dando una de mis conquistas de la noche no me interesaba.
-Soy una alcohólica-le susurré a Jess cuando se sentó a mi lado.
-Amén-dijo chocando su copa conmigo.
-¿Follamos? -me dijo como quiera que se llamase el chico que me hablaba ahora. Tenía que ser el hijo de algún dueño de una empresa aliada con la de mi padre.
-No, tengo la regla...de no follar con feos.
Él se cabreó y se fue a ligar con otra. Bueh, me importaba una mierda.
Una copa con champán se materializó a mi lado. Alcé la cabeza y me encontré con los ojos verdes de Harry. Pero, ¿qué hacía él allí?
Me liberé de su mirada y vi que Niall estaba allí también, junto con Louis. Zayn y Liam estaban vestidos de esmoquin más apartados, con Gina y Lucy, provocando que la
gente les mirara con deseo e intriga. Eran los nuevos en la ciudad. Me había perdido.
Miré de nuevo a Harry. Era increíblemente guapo, irreal casi.
No tuve tiempo de hablarle porque Alex me llamó. Nuestro padre estaba delante de Liam Van der Croeft y hablaba con él como si ya se conocieran.
-Supongo que ya conoces a mis hijos, Alex y Jane Williams.
-Sí, señor-asintió él, con una sonrisa-.Voy al mismo curso que Jane.
De la poca atención que puse solo me enteré de que estaban allí porque el padre adoptivo de los chicos, al que no vi por ninguna parte pero había asistido, tenía un
negocio con mi padre que valía toda nuestra fortuna.
Aparté la vista de Liam y me di cuenta que la estúpida de Stacy estaba ligando con Harry en mis narices. ¿En serio no sabía quién era la reina aún? Perra, seré el Dj
en tu funeral.
-¿Me disculpan?-les dije alejándome de ellos.
Me uní al grupo de adolescentes ricos y traté de parecer indiferente. Zayn estaba explicándole algo a Jess y Summer y Niall...¿dónde estaban? A lo mejor Summer estaba
"investigando" como le dije. Jess me quitó mi millonésima copa de champán de la mano.
-Para ya sino quieres que te mate tu padre.
-No me importa.
Stacy se rio sonoramente y me miró de refilón. Gruñí levemente cuando Harry sonrió y me giré para marcharme con tanta mala suerte que me tropecé con la pierna de Jess.
"Adiós a mi reinado".
Se formó un círculo a mi alrededor y los chicos comenzaron a preguntarme si estaba bien y mierdas de esas.
-¿Intentas hacerte pasar por prostituta?-oí que decía Stacy, que estaba junto a Harry aún.
-¿Estás bien?-dijo Harry frunciendo el ceño.
-Está borracha, Harry.
Me reí de ella por ser tan estúpida. ¿De verdad creía que conseguiría a Harry?
-Alguien debería llevársela de aquí-sugirió Jess mirando a Harry fugazmente.
Él volvió a mirar hacia abajo, todos me miraron.
-Buena idea-dijo Zayn.
-Que alguien la lleve a la cama, por favor-Stacy estaba malhumorada.
-Harry puede hacer los honores-dije yo sonriéndole ilegalmente.
Harry cogió mis manos y tiró de mí hacia arriba.
-Vamos-me soltó una mano y volvió a tirar de mí.
Pasé del resto de la gente e intenté no tropezar con los tacones por la rapidez con la que me llevaba él. Harry me metió en una habitación y al poco rato me di
cuenta de que era la cocina. Estaba casi totalmente oscuro.
-¿No había un lugar menos...raro?-le dije cuando él me sentó en una mesa plateada.
Una de sus blancas sonrisas bastó para comprobar que se podía parar el tiempo.
-No deberías comportarte así, Jane-susurró.
-¿Desde cuándo eres mi padre?
Harry rio.
-¿Qué haces aquí?-le pregunté.
-Lo mismo que tú.
Veía sus ojos brillar en la oscuridad. Me bajé de la mesa y me tambaleé un poco. Harry me sujetó con fuerza.
-Quieta. No te muevas.
Se inclinó y acercó sus labios a los míos. Yo me aparté hacia atrás. No sé cómo hice aquello.
-Realmente eres bipolar.
Harry puso su mano en mi cintura y me acercó a él.
-No te entiendo, Jane.
-¿Por qué?
-Me quieres tener pero cuando me tienes te apartas.
No era eso en realidad.
-Yo tampoco te entiendo a ti.
-¿Por qué?
-Me evitas pero quieres besarme.
Harry sonrió a medias.
-No sabes lo que quieres-me dijo.
-Quiero agujetas de esas de haber sudado cuerpo a cuerpo toda la noche.
Él me pegó a su cuerpo y me besó de forma apresurada. Resbalé mis labios por su mentón y bajé a su cuello.
Harry volvió a mi boca y mordió suavemente mi labio superior y luego se alejó para mordisquear mi mandíbula.
Sus manos se posaron en mi nuca y acariciaron mi pelo. Sentí como sus manos resbalaban hacia abajo y comenzaban a bajar por mi espalda, mientras nuestras bocas no
paraban de besarse. Solo me alejé se él para respirar. Harry se acercó más, intentando lograr más espacio entre mis piernas.
Me cogió en brazos y me subí sobre su abdomen. Mis piernas se cerraron a su alrededor. Gruñó levemente al sentir como desesperada intentaba quitarle la camisa
de encima.
Gemí cuando me apoyó contra la pared y hundió sus labios en mi garganta. Mordisqueó la piel de mi cuello, hasta llegar a mi oreja.
No podía esperar a que me hiciera suya.
Harry se movió levemente contra mí, haciendo que me sobresaltara y lo apretara con fuerza. Me apoyé contra la pared, me alejé un poco de él y me deshice sin ningún
problema de su camisa.
Sus labios se curvaron levemente, para formar una misteriosa sonrisa. Volvió a mi boca y mezcló mi lengua con la suya y mordiendo con cuidado mi labio. Sus manos
sostenían con firmeza mi trasero, para que no me cayese. Me apretó más contra la pared y me besó profundamente. Subió más mi vestido y acarició mis piernas. Metió sus
manos entre nosotros y acabó de desabrochar los botones que yo ya había empezado. Cuando mis piernas se abrieron a su alrededor, se hundió en mí. Gemí exaltada y me
aferré con fuerza a su espalda.
Harry se quedó quieto. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y su rostro estaba escondido en mi cuello. Subió sus manos por mis piernas, alzando un poco más mi vestido.
Comenzó a moverse despacio.
-Jane-mi nombre salió ronco de su garganta. Mis ojos se cerraron. Comenzó a moverse un poco más. Quería sentirlo más.
- Harry...-su nombre salió agitado de mis labios.
Gemí un poco más fuerte que antes y mis manos apretaron sus hombros.
Me mordí los labios y cerré los ojos. Su boca busco la mía. Harry se estremeció dentro de mí. Mis manos subieron por su espalda hasta su rostro. Acaricié su mejilla.
Pese al esfuerzo que hacía no sudaba nada. Sus labios quedaron quietos sobre mi mentón.
Entonces se movió más rápido, haciendo que los gemidos salieran repetidas veces de mi boca. El aire apenas me alcanzaba para respirar. Gruñó profundamente cuando me abracé más a él.
Un gemido estremecedor abarcó cada rincón de la cocina, y llenó de un agudo placer cada parte de mí. Harry se quedó quieto esperando a que mi respiración se calmara y
a que mi cuerpo se relajara. Llevó sus labios a los míos y los rozó suavemente.
-No pares ahora -dije con la voz cortada.
Sonrió levemente.
-No he acabado aún-susurró.
Se alejó de la pared conmigo y me dejó sobre el suelo. Se acostó sobre mí, y sentí cada centímetro de su fina y suave piel contra la mía. Un suspiro salió de sus labios
y su cuerpo se amoldó al mío.
Besó mis labios levemente, y con cuidado bajó su boca hasta mi mentón. Mis manos se posaron en sus hombros y lo apreté con fuerza, mientras sus dedos me acariciaban.
Se separó de mi boca y me miró fijo a los ojos. Esos ojos profundos, peligrosos. Parecía querer decirme algo.
- ¿Qué pasa, Harry? -pregunté.
Seguí besando su mentón y cuello. Subió su mano por mi cintura, acariciándola delicadamente. Tragué saliva.
-Te deseo de una forma incalculable...
Bajó su rostro hacia mí y capturó mis labios. Pero esta vez su beso no fue apasionado... Fue un beso suave.
Incapaz de esperar un poco más abrió más mis piernas volvió a hundirse en mí. Arqueé la espalda arrastrándole más profundo en mi interior y gemí llenándome de más
placer. Gimiendo su nombre me estiré y lo arrastré encima de mi cuerpo.
Acarició con mi nariz su cuello y su cara, besándome el rostro a la vez.
Cerré los ojos, inspiré su perfume y dejé que me inundara.
-Juro que acabo de perder el control.
Solté una leve risa que se transformó en un intenso gemido y mis uñas marcaron su piel. Mi nombre salió su boca, como liberándose.
Harry acarició mi frente y enterró su rostro en mi cuello.
Noté cómo apretaba las manos y se crispaban contra el suelo a la vez que apretaba los dientes.
-Harry-lo llamé entrecortadamente-. ¿Estás bien?
-Sí-le costaba respirar-.Estoy muy bien...

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