domingo, 29 de julio de 2012

Will dejame en paz


Narra Jess:
No fui a casa a dormir, pasé toda la noche discutiendo con mi padre sobre el tema de la pelea. La guarra de Cindy había pretendido robarme todo, pero ya la enseñé que conmigo no se jugaba, si me tocaban las narices podía dejar mi pijería a un lado y sacar mi lado agresivo. Los gritos de mi padre me sacaron de mis pensamientos.
-Jess, ¿estás ahí o vuelves a estar pensando en las musarañas?
-Eeeeh, lo siento padre- quería que le llamáramos con respeto.
-Hija, después de todo lo que has echo no puedes quedar impune.
Le miré con ojos de odio y me levanté del sillón desafiante, yo era un espíritu libre y no iba a dejar que nada y mucho menos nadie me impidiera lograr mis objetivos.
-Me voy a casa padre, ya hemos hablado de todo.
-No seas tonta, ya es tarde, mejor quédate aquí.
-Se cuidarme sola padre- estaba apunto de abrir la puerta.
-¡Jessica Mary Smith! ni se te ocurra irte de esta casa a estas horas- mi padre echaba fuego por los ojos- ya se te acabó el hacer tonterías.
Le miré detenidamente, solté el pomo de la puerta y me di la vuelta para volver a sentarme de nuevo en el sillón de cuero. Cuando mi padre decía mi nombre completo es porque pasaba algo muy grave. Después de unos cuantos minutos en silencio y con una tensión tan sólida que si hubiera querido podría haberla cortado con un cuchillo, mi padre habló.
-Jessica, tienes que cambiar ya, no puedes seguir así.
-Papá, digo padre, esa chica me atacó, yo solo me defendí. Es la misma chica que siempre me ha intentado joder la vida desde que era una cría.
-¿Esa chica es Cindy Adams?- abrió mucho los ojos.
-Si, esa.
-No te preocupes más de ello- se levantó de su sillón, fue a la puerta, salió y antes de cerrar la puerta me dijo- duerme hoy aquí, mañana podrás volver a casa.
Me quedé en su despacho media hora más mirando como las llamas bailaban dentro de la chimenea.
No me dí cuenta de que me había quedado dormida hasta que volví a soñar con el bosque que había detrás de mi bloque de apartamentos, con las cinco sombras y esos ojos azules.
Me desperté dando un brinco y comprobé que estaba en mi antigua habitación. ¿No me había quedado dormida en el sillón? bueno, me habría llevado a la habitación alguno de los mayordomos, no le dí mucha importancia y fui al baño. Ya allí me peiné, me lavé y fui al comedor para desayunar, mis padres y mi hermano ya se encontraban allí cuando yo llegué.
-Buenos días querida- dijo mi madre antes de darle un pequeño sorbo al café.
Ella, ella era la causa de todos mis problemas, la que había echo que yo fuera rebelde, la que me había echado de esa casa y la que me causaba problemas con mi padre. No la soportaba.
-Hola hija, ¿dormiste bien?- dijo mi padre sonriendo cuando me vio.
-Si, padre.
Me senté en mi sitio habitual con elegancia y comencé a servirme el desayuno: croissants y café. Por una vez pasé el desayuno tranquilamente en esa casa, no había gritos ni cosas rotas por todos lados, al terminar de comer me coloqué bien la ropa, me despedí de mi familia y me dispuse a salir.
Al abrir la puerta los rayos del sol impactaron de lleno en mi, haciendo que mi pelo y mis ojos cambiaran de color, era un fenómeno paranormal que no sabía porque me ocurría, y me pasaba desde que era una cría. Cuando comencé a poder visualizar bien el panorama me encontré delante de casa un coche descapotable rojo me inundó la vista, habría sido perfecto si no estuviera dentro de el Will ¿Ese chico nunca me iba a dejar en paz?
Intenté esconderme entre los setos y las flores para que no me viera, si, me daría igual llenarme de tierra y manchar mi traje con tal de no verle, pero fue imposible.
-Jess, estas aquí- me cogió de la mano y me llevó a su coche.
-Will, ¿en serio que nunca me vas a dejar en paz?
-El día en el que uno de nosotros dos muera.
-¿Qué?- lo miré incrédula.
Si se pensaba que yo me casaría con el en un futuro lo llevaba claro, para empezar no me atraía lo más mínimo y era mi amigo de la infancia, conocía todas sus preocupaciones y sus miedos. Era como un hermano, pero no se pispaba de que para mí nunca podría ser algo más. Condujo hasta mi casa y me dejó en la puerta.
-Te espero aquí y te llevo al instituto.
-Paso.
Abrí la puerta del portal y pulsé el botón del ascensor, cuando se abrieron las puertas vi a Summer y a Alex salir de el.
Mi hermana se acercó a mi y me dijo que fuera a ver a Jane, la contesté bordemente y me metí en el elevador, pulsé el botón de nuestro piso y esperé hasta llegar a el. Recorrí el pequeño descansillo que separaba el ascensor de la puerta de mi apartamento e introduje las llaves en la cerradura, sonó un ¡clac! y entré. Todo estaba oscuro y no podía ver bien nada, si mi hermana acaba de bajar de aquí ¿porque estaban las persianas bajadas? bueno, lo que me preocupaba ahora más que nada fue intentar averiguar 
donde se encontraba mi amiga, asique encendí las luces, subí las persianas y abrí las ventanas para poder estar más agusto.
Subí las escaleras de cristal que conducían al piso de arriba donde se encontraban las habitaciones y los baños y toqué la puerta de la habitación de Jane.
Sonó un débil pasa proveniente de dentro y entré cuidadosamente.
-Jane, ¿que haces aún en pijama? y con esas pintas....
-Si hubieras vivido lo mismo que yo ayer me entenderías.
Me senté en el filo de la cama y esperé a que me lo contara, tras contarme el intento de violación por parte de Jace, el mini-ataque del perro suelto del bosque y las luces de la casa encendidas me incorporé y salí de la habitación sin dirigirla la palabra, bajé las escaleras a todo correr, me tropecé unas cuantas veces, normal, iba con zapatos de tacón de aguja, pero no me caí, haría todo lo posible para no destrozarme mis preciosas rodillas.
Desde el ventanal del salón pude ver la mansión gigante del bosque, se veían las cortinas corridas como si viviera alguien allí, pero no podía ser, esa casa estaba reservada para Jane y para mí, cogí el móvil y llamé a mi padre.
-Dime hija- su tono de voz era despreocupado.
-¿Como que te diga? la mansión del bosque esta siendo habitada ahora mismo y tu y el Sr. Williams la habíais reservado para nosotras.
-Si, pero por ahora no la necesitais.
-Da igual, esa casa era nuestra.
-Hija, déjate de tonterías y vete al instituto, llegarás tarde.
Y sin más dilación colgó, ¿como se atrevía? Me di la vuelta para ir a mi habitación y coger otro uniforme  cuando vi bajando las escaleras a Jane, la verdad es que estaba horrible, pero con una sesión intensiva de maquillaje de mi parte volvería a estar preciosa como siempre lo estaba.
-Jess, vete sin mí- su voz sonaba como si hubiera estado toda la noche llorando.
-Una mierda, tu vienes conmigo o sino no voy- la cogí de los hombros y la senté en una de las sillas del comedor.
La preparé el desayuno y mientras se lo comía fui a por su uniforme y el maquillaje que la vendría bien para hoy. Se metió a la ducha y cuando salió de ella la comencé a maquillar, como no quedó preciosa.
Seguramente no tendría ánimos para conducir hasta la cárcel con lo cual cogimos mi coche, al bajar al portal aún seguía allí el coche de Will, por lo tanto fuimos al garaje y cogí el coche de Jane en vez del mío, eso le despistaría, pensé. Conduje hasta el instituto y al bajar del coche vi como un grupo de niñas tontas iban detrás de los nuevos, cuando el del pelo cresta les dijo que tenía novia ellas dejaron de atosigarle tanto y se percató de que le estaba mirando, me sonrió, me guiñó un ojo y siguió andando junto con los demás chicos.

miércoles, 18 de julio de 2012

''¿y si la cosa esa seguía suelta?...''

Narra Jane:
Me miré una vez más al espejo de mano que estaba colgado en mi taquilla como si tuviese algún defecto bien escondido en mis suaves facciones. Qué absurdo. Sabía de sobra que era perfecta...solo me faltaba ser un poco modesta. Aunque con la modestia no llegaría a ningún sito según me decía mi madre.
Me pasé el cepillo por la suave melena marrón claro y me pregunté por qué el chico nuevo del pelo rizado había sido tan grosero conmigo. Pfft. Menudo idiota. Si se creía la última Coca-Cola del desierto iba claro porque desde luego no lo era. Vale, era guapo...endiabladamente guapo, con ojos increíblemente verdes y cuerpazo de esos geniales, más ese punto de chico malo que a todas las chicas les gustaba; pero eso daba igual, sus hermanos iban por el mismo camino. ¿De dónde había salido el moreno del pelo hacia arriba? ¿Y el de los ojos azules? ¿Y el rubiales tímido? ¿Y el del pelo medio rizado rubio oscuro? ¿Eran hermanos de sangre? Estaba claro que no.
El chico del pelo hacia arriba, el que se llamaba Zayn, ése había estado tirándole los tejos a Jess toda la mañana y al parecer al de los ojos azules...Louis, no le gustó. Me parecieron unos tíos muy raros a la vez que irresistibles. De esos con los que quieres perder los papeles y llevártelos el primer día a tu casa y enseñarle a fondo tu cama. Pero eran raros. Había algo raro en ellos. Eran diferentes...iban juntos siempre, se ponían muy nerviosos cuando había mucha gente alrededor y evitaban mirarte a los ojos. Rarunos totales.
Y solo llevaban un día y ya tenían a todas las memas de este instituto en la palma de la mano. Parecían ser más difíciles de conseguir que cualquier otro tipo de chicos que había conocido. Pues empezábamos bien el segundo trimestre, con un nuevo objetivo. Iba a conseguir a uno de ellos, o a dos, o a los que fueran costase lo que costase.
Sobre todo al de rizos, a Harry. De verdad me ponía nerviosa. Me hizo sentir insegura cuando lo vi parado como una estatua delante del baño observándome. Me dio miedo por un momento cuando me pidió que me marchase. ¿Acaso le había dicho algo malo al muy imbécil? ¿Y para qué me miraba la boca, el cuello y las piernas si pasaba luego de mi vida? Este chico era tonto. Pero estaba bueno. Estaría genial enamorarle y joderle pero bien después.
Pues ya estaba decidido. Conseguiría a Harry Van der Croeft antes que ninguna chica de todo el instituto.
Pensaba en esto cuando el timbre sonó. Saqué mi bolso blanco de Louis Vuitton y cerré bruscamente la taquilla .Jess se había metido en un lío y su padre había mandado a su chófer privado a buscarla al instituto para discutir con ella en su mansión flipante a las afueras de Nueva York. Estaba molesta porque teníamos pensado ir a llevar los dibujos que hice de los diseños de nuestros disfraces de Halloween nada más salir de clases e ir a cenar en nuestro restaurante favorito y ahora no podría ser.
Me crucé con Jace, un deportista del último curso con el que me había liado el día anterior, en el aparcamiento. No quería que se hiciera esperanzas de ningún tipo y le traté lo más seca posible. Él debió notarlo porque no insistió mucho más. Pero como supuse que me aburriría en casa haciendo los deberes de Química y no entendería una mierda decidí darle una oportunidad al chico para que me llevara a algún sitio interesante. Jace aceptó casi enseguida y subió a mi coche.
Lo primero que hicimos fue ir a Central Park puesto que él quería dar un paseo y acabé aburriéndome porque no hacía más que hablarme de fútbol americano y de las posiciones que cambiarían esa temporada. Él era el quarter back y yo había estado dos años siendo animadora por lo que sabía de qué hablaba pero ya había dejado aquello y no me apetecía escuchar más. Había estado currándome liarme con Jace desde principios de curso, osea un mes y medio porque tenía novia, y ahora que lo conseguía me parecía completamente monótono.
Le dije que quería irme a casa. Habíamos ido al parque en su coche tras dejar el mío en el garaje de mi apartamento. Jace accedió a llevarme.
Tenía pensado irme a la cama muy pronto después de ver Gossip Girl y darme un baño de espuma. Jace dirigió su Lamborgini por una pequeña carretera que había detrás de mi bloque pijo de apartamentos con piscina que se adentraba en un bosque de poca extensión. Casi nunca entraba allí. Solo Summer iba a hacer deporte a ese lugar los sábados y domingos por la mañana.
-Mi casa está más alante, Jace.
Jace paró el coche a mitad de aquella carretera. Yo sabía que al final de ella había una casa enorme en la que no vivía nadie y que una inmobiliaria vendía por una cantidad flipante. El padre de Jess y el mío querían comprarla para nosotras pero les daba mal rollo pues el camino para llegar a ella era oscuro y extraño.
Jace se volvió hacia mí y apagó el coche.
-Hagámoslo aquí-me soltó de pronto.
Flipé un momento. <<Una mierda>>,pensé.
-No-dije alzando una ceja.
-¿Por qué? Ayer no te negaste.
-Porque ahora no quiero, no me apetece.
Jace me miró de forma rara.
-Vamos, nena, no seas así-me dijo acercándose a mí.
Lo aparté de un manotazo.
-¡Apártate!
-No me has dado ni un puto beso.
-No me da la jodida gana-cogí mi bolso, dispuesta a andar hasta mi casa.
Jace me detuvo cogiendo mi brazo con fuerza. Hacía un día me parecía irresistible, ahora solo sentía desdén hacia él.
-Vamos, Jane, sé que quieres.
-¿No me has oído?-le solté-.Que me olvides. ¿Sabes lo que es "si te he visto no me acuerdo"? Pues aplícate el cuento.
Sabía que me estaba pasando pero no lo pensé hasta que él no me volvió a coger con fuerza por los hombros cuando traté de salir del coche. Entonces supe que estaba en peligro, que había subestimado el carácter tranquilo de aquel chico y que había sido una puta en toda regla.
-Déjame salir del coche o chillaré-susurré bajando la cabeza.
-Ahora te jodes-su voz estaba cargada de odio-.No vas a olvidar esto Jane Williams, en tu vida.
Yo respiraba entrecortadamente. Esperé. Solo podía hacer eso. Sus manos recorrieron mi cuerpo tratando de quitarme la ropa. Sentí asco de él. ¿De verdad me estaba pasando aquello? Cuando trató de quitarme la falda pensé que me quedaría traumatizada toda la vida a raíz de aquello.
-Jace-logré articular-, por favor...déjame irme.
-Lo dejo con mi novia por ti, ¿y ahora piensas que te vas a ir como si nada?-su voz sonaba amortiguada puesto que estaba paseando su boca por mi vientre.
-No, no-quise ponerme a llorar, pero me aguanté-.Pero así no vas a conseguir nada conmigo.
Él levantó la cabeza al oír esto. No lo pensé dos veces. Mi mente reaccionó y le pegué lo más fuerte que pude con el puño en la cara. Jace no se lo esperaba. Debí de romperle la nariz porque había mucha sangre en mis nudillos. Abrí la puerta precipitadamente mientras él se llevaba las manos a la nariz y aullaba de dolor.
-¡Será puta!-lo oí gritar.
Corrí hacia el bosque, fuera de la carretera, para que él no pudiera verme con los faros. Me escondí entre los árboles. Estaba muy oscuro y traté de no caerme. Pero me caí igualmente, arrepintiéndome de los zapatos de tacón que usaba para ir al instituto.
Entonces sucedió algo.
Se me puso la piel de gallina y el vello de la nuca se me erizó como si una corriente de aire helado hubiera pasado detrás de mí. No sabía que era aquello.
Por el rabillo del ojo percibí una sombra oscura, ágil e incluso me pareció elegante. Sentí miedo.
Me levanté a toda prisa y eché a correr hacia donde se supone que estaban los apartamentos. Detrás de mí la figura se movía también, oía sus pasos sorteando los árboles y comprendí, con toda certeza, que me alcanzaría.
Seguí avanzado y dejé caer mi bolso a propósito. Mi perseguidor se detuvo unos dos segundos para sortearlo. Dos segundos que traté de aprovechar. Corrí hasta que mis piernas comenzaron a arder y no sentir cómo las lágrimas se congelaban en mis mejillas a causa del frío.
Llegué a un claro y tropecé. El pelo me impedía ver bien. Quien me perseguía se quedó en silencio. Miré hacia atrás, muerta de miedo. Nada. Oí algo desplazarse a mi derecha. Me giré hacia allí. Luego hacia mi izquierda. Miré a mi alrededor. Entonces me di cuenta de que lo que me perseguía se movía demasiado rápido para ser humano. No podía ser humano.
Me quedé sin aliento.
Lo fuera que fuese avanzó de entre las sombras. Solo llegué a ver unos ojos rojos brillando en la oscuridad. Nunca antes había llegado a ver el rostro de la muerte, porque tuve la seguridad de que moriría. Aquello respiraba como un animal.
Solo duró un instante. Mi instinto tomó las riendas y me hizo dar la vuelta, a cualquier sitio, lejos del asesino. Mi mente tenía grabada la mirada sobrenatural del animal y supe que no la olvidaría nunca si vivía.
Corrí hacia donde se veía la luz, dispuesta a volver a la carretera. Me perseguía, lo sabía, pero ahora no lo oía .Jadeé, desesperada y trepé por un montón de tierra para subir al asfalto. No me importaba si volvía a encontrar a Jace allí. Cualquier cosa menos lo que se escondía en las entrañas del bosque. Llegué a la carretera a gatas para que no me viera aunque dudaba que fuese a surtir efecto.
Un sonido gutural se oyó unos metros más lejos en el bosque. Me levanté y miré una vez hacia detrás. Tal vez lo imaginé pero la casa del bosque tenía las luces encendidas.
No le di importancia y seguí corriendo, esta vez sin volver la vista atrás. Divisé, con alivio, las verjas de la entrada al bosque. Corrí, no podía con mi alma, pero corrí.
El animal saltó a la carretera detrás de mí pero no me giré y seguí. Pensé que abalanzaría sobre mí en menos de nada pero lo escuché emitir sonidos de angustia. Parecía un perro aullando de dolor.
Alcancé la verja y salí fuera. Pero no respiré aliviada hasta que no me encontré en la entrada del edificio. Toqué el telefonillo como veinte veces seguidas, con el corazón a mil, la ropa hecha una mierda y el pelo alborotado. Dios, qué situación tan desastrosa. Si Jess me hubiese visto me habría matado por ir como una pordiosera. Pero pasé del tema.
Tenía miedo que la cosa esa saliera del bosque.
-¡Jane! ¡Dios Santo, Jane!
Me giré. Alex, mi hermano mayor, apareció detrás de mí.
-¿Qué ha pasado?-me sacudió por los hombros-. ¿Quién te ha hecho esto?¿Quién ha sido?
Comencé a llorar y lo abracé con fuerza. Él se sorprendió. Yo nunca, nunca lloraba y abrazaba a nadie. Yo solo me quería a mí misma.
-Alex-dije entre sollozos-, tengo miedo, joder.
-Shhh, tranquila-me acarició el pelo-.Ya estás a salvo.
Me cogió en brazos y me llevó a casa. Todavía no había procesado lo que me había pasado.
Alex me dejó sobre el sofá de piel del salón.
-Ahora explícame qué ha pasado-me dijo, sentándose a mis pies.
No hablé. ¿Qué demonios era aquello? ¿De verdad había pasado? Tal vez solo era un lobo suelto, o un perro sin bozal que se le había escapado a su dueño. Sí. No podía ser otra cosa. Pero, ¿por qué me miraba como si supiese lo que haría?¿Por qué parecía...inteligente?
Me levanté del sofá ignorando el dolor que cubría mis piernas y la pregunta de Alex. Me acerqué a la ventana y miré a lo lejos. La casa.
Las luces estaban encendidas. No había imaginado nada. Todo era real como que la piel de cebra ya no se llevaba esta temporada. Dios, qué pija era a veces.
Me concentré. ¿Y si era la mascota de los nuevos inquilinos? Mañana iría a llevarles algún regalo de bienvenida por ser mis vecinos. Así investigaría algo. Pero, ¿y si la cosa esa seguía suelta? ¿Y si vagaba por Nueva York y mataba a alguien?
-Estoy cansada, Alex-susurré-.Me voy a la cama.
Me dirigí a mi habitación. Alex me detuvo.
-Jane, llegas a casa como nunca antes, ¿y crees que voy a dejarte hacer eso?¿Qué pasó?
-Alex-mi voz se endureció. Mis lágrimas se secaron y volví a ser yo lo único importante en mi vida-, déjame en paz. Métete en tus asuntos, ¿va?
Alex suspiró, exasperado. Alzó los brazos, desentendiéndose y se giró para marcharse. Sabía que estaba preocupado. Era normal.
-Gracias igualmente-dije entre dientes.
-No las des, soy tu hermano, ¿recuerdas?
No dije nada. Cerré la puerta de mi habitación con fuerza decidida a olvidar todo lo que había pasado.

viernes, 13 de julio de 2012

¿Como el Conde Drácula?


Narrador 0:
Zayn entró en la clase de Química seguido de Niall y Liam, y se sentó junto a ellos en la penúltima fila del aula. Sentía como las chicas que tenían un halo de grandeza les miraban de vez en cuando a la vez que tocaba el timbre indicando que era la hora de la comida. Esperaron a que Louis y Harry salieran de su clase de Biología y se dirigieron a la Cafetería para comer, cogieron lo primero que encontraron y se sentaron en una de las mesas mas alejadas que había allí. 
Observó todas las mesas y en la mesa del centro estaban sentadas las dos chicas sexys de las anteriores clases junto con otra chica preciosa y dos chicos, uno de ellos con pelo rizado y el otro muy alto. No pudo evitar mirar a la chica rubia, ella le atraía mucho y no podía evitar mirarla sin parar, se dio cuenta de que la chica morena hablaba con la rubia y que esta le miraba, con lo cual este se mordió el labio y la sonrió haciendo que ella se sonrojara un poco. Liam le distrajo cuando le preguntó sobre Perrie, su prometida.
-Zayn, ¿cuando va a venir Perrie?
-No lo sé y no me preocupo por ello.
-Pero es tu prometida, tendrias que preocuparte algo más, ¿no crees?
-Ese es mi problema, ocupate de tus asuntos.
Quedó un poco borde diciendole eso a su amigo, pero por una parte tenía el razón, ¿que más daba Perrie? el no sentía nada por ella y todos sus amigos lo sabían, les habían emparejado desde que habían sido pequeños sin su consentimiento y por obligación asique el pasaba un poco del tema y de ella.
Cuando dejó a un lado sus pensamientos y volvió en si ya había sonado la campana que indicaba que debían volver a las aulas para las últimas clases y los chicos se estaban dirigiendo al gimnasio. Les alcanzó al poco y fueron a los vestuarios a cambiarse, al salir se dio cuenta de que les había vuelto a tocar con las chicas que se creían superiores, todos los chicos las miraban embobados y las chicas las miraban con envidia. ¿Porque querían ser como ellas? solo eran dos chicas iguales que las demás, aunque mucho más guapas y con mayor atractivo. La verdad es que estaban muy buenas, y sobretodo con esos pantalones cortos aún más. El profesor los separó en dos grupos, el de las mujeres y el de los hombres, las chicas harían un baile para las regionales y los chicos harían piruetas para su baile. El baile que harían ellas era muy movido y con movimientos de cadera, a más de uno de los chicos les produjo un sangrado de narices y Lou y el no podían parar de mirarlas. La rubia indicaba a las chicas que se les daba mejor que a las demás como perfeccionar su baile y la morena enseñaba los pasos desde el principio a las que se les daba peor. Los chicos
hicieron unas cuantas piruetas para tener al profesor contento y ya está, no tenían que hacer mucho más, se estaban divirtiendo cuando todo indicó el final de las clases y se fueron a la ducha, al salir fueron al césped del campus, no les apetecía ir a la clase de Literatura y se encontraron allí con las dos chicas. Parecían que se seguían mutuamente, pero ninguno lo hacía aposta, cuando el sol las dio de lleno a ellas dos estaban mas guapas de lo normal, les cambiaba el color del pelo y los ojos, no era normal, parecía
que tenían algo en especial esas dos chicas. A la morena el pelo se le quedo castaño claro y los ojos se le quedaron color azul y a la rubia el pelo se le volvió platino y los ojos naranjas. Era un fenómeno paranormal, a la gente no se le cambia tanto el color del pelo con el sol a menos que lo llevaran teñido, y el pelo y los ojos de esas chicas eran verdaderos. Louis, que se había quedado prendado de la chica rubia no pudo evitar acercarse a ella para hablar.
-Hola, soy Louis.
-Hola, yo soy Jessie- esbozó una sonrisa en la que se vieron sus dientes perfectos blancos.
-Yo soy Jane- la morena no le hacía mucho caso, mas bien miraba a Harry fijamente.
Solo se acercaron a saludarlas Louis, Niall y Zayn, Harry pasaba del tema, estaba absorto en sus pensamientos y Liam no quería involucrarse con ellas.
-Chicos, ¿de donde sois? vuestro apellido no es de aquí, ¿verdad?-dijo Jessie.
-No, es de Rumania- dijo Zayn acercandose a ella provocando que esta se sonrojara y que Louis se pusiera celoso.
-Como el conde Drácula- contestó derepente Jane.
Los chicos la miraron con los ojos muy abiertos, como si hubiera descubierto algo de ellos, pero como ellas seguían normales se pudieron tranquilizar un poco, a partir de ahora tendrían los ojos bien abiertos.
Derepente Jessie se levantó y miró hacia una de las ventanas con cara seria, Zayn giró la cabeza para poder observar que miraba la chica, pero no había nada, la volvió a mirar y esta adoptó una postura a la defensiva. Niall intentaba establecer una conversación con las chicas al igual que Louis, pero Jane estaba pendiente de su móvil y Jessie no podía evitar mirar a todos lados.
Zayn no paraba de mirar a la ventana vacía que había mirado la chica hacía un momento y Harry y Liam hablaban de sus cosas, la campana volvió a sonar y los cinco chicos se levantaron del césped para ir a la última clase, pero las chicas no se movieron ni un centímetro.
-¿No vais a ir a clase?- preguntó Louis a las chicas.
-En un rato vamos- contestó la rubia.
Liam y Harry ya estaban entrando al instituto cuando por la misma puerta salió disparado el chico alto que estaba sentado con las chicas en la cafetería dando un pequeño empujón a Harry.
-¿Quieres mirar por donde vas?- rugió Harry.
-Lo siento, no me fijé por donde iba.
-La próxima vez mira mejor chabal.
-Harry, dejalo, entremos- Liam le cogió de un hombro y se lo llevó hacia dentro.
El alto se dirigió hacia donde estaban todos y agarró a Jessie por el brazo.
-Jess, tienes que ir a clase, ha ocurrido algo- la voz del chico sonaba preocupada.
-Joer Will, no me dejas nunca tranquila- apartó su brazo.
Asique el chico se llama Will, pensó Zayn.
Las chicas se levantaron y siguieron a Will dentro del instituto, Zayn, Louis y Niall se quedaron un poco mas por allí y cuando entraron al instituto vieron que había un barullo de gente alrededor de unas personas que parecían que se estaban peleando. 
-Eres una puta- gritó una.
-¿Te has mirado en el espejo niñata?- la voz que escucharon parecía la de Jessie.
Tras un buen rato unos profesores llegaron haciendo que el corro que las rodeaba se abriera dejando ver que eran Jessie y una chica pelirroja de pelo rizado y ojos verdes. Se notaba que quería ser tan popular como la anterior y para hacerlo necesitaba causar un gran escándalo provocando así que la gente la mirara y la tuvieran respeto por meterse con la más popular del instituto. Le habría salido bien si no fuera porque tenía el labio partido, un ojo morado, el pelo desordenado y la cara arañada y Jessie estaba perfecta, como si nada hubiera pasado.
Los profesores las llevaron a Dirección y mientras ellas estaba allí Louis le preguntó a Jane que había pasado.
-Esa chica ha tenido envidia de Jess desde que eran niñas, siempre ha intentado joderla, pero nunca lo ha conseguido.
-¿Y como es que esa chica ha acabado tan mal y Jess no?
-Jess sabe defenderse, cuando era una cría la enseñaron defensa personal y como atacar a un agresor.
-Vamos, que si alguien la intenta matar lo más seguro es que ella salga ilesa.
-Depende de como la ataquen.
Varios alumnos que pasaban por allí se los quedaron mirando y comenzaron a cuchichear, haciendo que Zayn se pusiera nervioso.

jueves, 12 de julio de 2012

''Highway to hell.''







Narrador 0:
<<Una nueva vida>>. Eso le habían dicho que sería. Pero no estaba realmente seguro de poder adaptarse bien, no ahora. No después de todo lo que había pasado.
Gina estaba segura de que aquel cambio era lo mejor para todos y de que él estaría bien y seguro junto a su nueva familia. Pero, ¿acaso era aquello una familia para él? No. Y probablemente nunca lo sería. Sabía exactamente cómo eran cada uno de los miembros que la componían y ninguno de ellos había logrado suscitar confianza en él: Zayn era simplemente el tipo que se creía superior a todos (inaguantable), Louis era demasiado encantador para poder ser real, Liam era algo así como el "padre" de todos (le caía bien ese chico, lo dejaba a su aire), Niall era demasiado reservado y Gina...ella era simplemente...No sabía cómo describirla. Toda perfección.
Suspiró y siguió avanzando tras el director del instituto mostrando unos buenos modales. El uniforme de aquel instituto de alto standing de Nueva York no le entusiasmaba demasiado. Al contrario, aquel lugar lleno de niñas mimadas que se creían importantes y se quedaban en "cortas de mente" le producían ganas de vomitar.
El director se paró delante de una puerta blanca con el número 14 estampado en dorado encima del marco y chocó los nudillos contra ella. Una voz estridente proveniente del interior indicó autorización para pasar. El director entró seguido rápidamente por Zayn.
Suspiró y pensó en dejar que Louis entrase antes que él para poder escaquearse y poder situarse en la última fila para no llamar mucho la atención, pero el director ya estaba diciendo su nombre y solo pudo sonreír débilmente.
-...Harry Van der Croeft y Louis Van der Croeft.
Pudo sentir cómo al menos veinte pares de ojos se volvían a observarlo cuando avanzó tras Zayn hacia los últimos sitos libres que había al final de la clase, detrás de dos chicas que si no hubiese sido por el halo de grandeza que irradiaban habría llegado a interesarse por ellas. La alta rubia de ojos marrón miel y mejillas rosas pálidas se había quedado mirando a Louis como si lo conociese de algo. Solo le bastó una mirada de refilón para saber que su compañera, una morena de pelo ondulado y labios rojos, alzó la mirada hacia él cuando pasó a su lado. Cuando sus miradas se encontraron accidentalmente algo pareció estremecer el ambiente. Ella parecía indiferente y él pudo darse cuenta de que sus labios eran rojos de por sí, no era simple pintalabios. Adoptó una actitud indiferente también y se sentó tras ella, con Zayn en medio y Louis al otro lado, detrás de la rubia.
-Harry-lo llamó Louis-, ¿cuál es la siguiente clase?
Harry se encogió de hombros. Louis suspiró y miró a Zayn. Este estaba sonriéndole seductoramente a la chica rubia de delante. Ella le devolvió la sonrisa coquetamente y su mirada se cruzó con la de Louis. Él le sonrió cortésmente y ella pareció flipar con sus ojos. Harry sonrió a medias. Louis siempre hacía lo mismo. Aquel gesto con los ojos podía hacer que una chica hiperventilara en menos de nada.
Pero la guapa rubia se limitó a sonreírle y se volvió hacia delante. Parecía tensa en su sitio. No paró de juguetear con su móvil toda la clase.
Su compañera le susurró algo y se echó el pelo hacia detrás. A Harry le llegó la fragancia de la vainilla mezclada con el coco. Su pelo olía como el de ella...
-Harold, espabila-lo apresuró Zayn dándole un manotazo en el antebrazo-.No sé cómo mierdas te quedas en trance por una chica que murió hace mil años.
Louis mató a Zayn con la mirada. Harry no se dignó en mirarle. Solo se levantó bruscamente de la silla y salió de la clase a una velocidad demasiado rápida para ser humana.
¿Tenía que decirlo de esa forma? ¿Es que aquel chico no aprendería nunca a tener buenos modales? Harry avanzó por el pasillo a paso ligero cuando tuvo seguridad en que ninguno de los otros dos chicos lo seguían.
La gente susurraba a su paso y los murmullos aumentaban cada vez que él alzaba la vista. Se percató de que no sabía cuál era la siguiente clase y de que lo mejor sería ir a secretaría a mirar en el tabón su horario de clases.
No le costó nada encontrarla. Al llegar allí, las chicas que esperaban tras él le ofrecieran sus horarios. Harry trató de ser amable pero tanta atención femenina lo ponía de mal humor. Chicas ricas por todas partes. Con cruzar una sola palabra con ellas sabía que carecían de cerebro completamente y su vida se basaba en noches de desfase en los clubs privados más famosos de Nueva York, yates, joyas de Tiffani's, zapatos Jimmy Choo's y padres indiferentes. No entendía cómo Zayn aguantaba aquello. Tal vez tanta atención recibida le hacía creerse más importante de lo que ya era.
Se sintió al borde de un ataque rodeado de tanta joven en uniforme beige y burdeos. ¿Dónde estaba Liam cuándo se le necesitaba?
Harry sacudió sus rizos. Lo hacía cuando estaba nervioso. Pero eso solo ayudó a que ellas fuesen más persistentes. Suspiró y echó un vistazo rápido a su horario: Lengua, en la 4. Es decir, bastante cerca de donde se encontraba.
El timbre volvió a sonar y las jóvenes tuvieron que marcharse a su clase. Harry iba con tres de ellas a Lengua, para la envidia de las demás, pero se escabulló al baño de los chicos alegando que no se encontraba demasiado bien. Ellas pusieron mala cara y tras sonreírle con descaro se marcharon.
Era peor que el infierno. Harry se apoyó contra la fría pared del baño, vacío, y deseó volver atrás. Volver a todo aquello a lo que pertenecía antes de toda aquella vida surrealista. Se preguntó, por millonésima vez, qué habría pasado si nunca hubiera conocido a aquella extraña famila. Seguiría siendo un chico normal. Sí. Seguiría siendo feliz.
Salió del baño apresuradamente cuando ya no quedaba nadie en el pasillo.
La reconoció por el olor. Era la joven morena de la clase de Historia. Salió del baño de las chicas colocándose la corta falda. Era una de las demás, igual a las otras. Tal vez destacaba entre todas como la rubia pero seguía siendo como todas. Creída, rica, especialmente guapa y con malicia intencionada en todo lo que hacía.
Cuando ella se percató de que él también salía del baño lo miró con una mezcla de curiosidad y algo más.
-¿Te has perdido, Harry?-dijo antes de que él se diera la vuelta.
Se acordaba de su nombre y solo lo había oído una vez. Él, en cambio, no sabía el suyo. Y no tenía intención alguna en saberlo.
La miró un segundo más. Se parecía a ella, no mucho, pero se parecía. Su voz de niña le hacía aún más recordarla. Sintió una fuerte punzada en el estómago que le hizo encorvarse débilmente hacia delante. Tenía hambre.
No había comido en tres días y ya notaba los efectos. Liam le había prevenido pero él no le había hecho mucho caso. Y ahora tenía demasiada hambre. Y tenía Lengua. Habría demasiada gente. Y él era nuevo. Saltarse la clase sería una buena decisión pero no quería llamar la atención al faltar el primer día.
-¿Estás bien?
Se había olvidado de la chica de los labios rojos, que ahora estaba junto a él y lo miraba con una pizca de preocupación. Miró su esbelto y descubierto cuello, adornado por una fina cadena de oro cuyo colgante tenía la forma de una flor de loto. Concentró su mirada en el colgante para evitar mirar más su cuello.
-Si te vas lo estaré-dijo él con cierta brusquedad.
Ella se apartó de él como si su contacto quemara. Harry no la volvió a mirar y se dio la vuelta dispuesto a reunirse con Zayn para entrar juntos en la clase de Química.

jueves, 5 de julio de 2012

Pesadillas y nuevos compañeros


Narra Jessica:
*PESADILLA*


Era de noche y no podía parar de correr por el bosque, estaba en peligro y no tenía la más mínima intención de dejar que me matara. Paré un momento para poder respirar antes de volver a ponerme a correr, pero algo me detuvo, era la respiración del depredador, estaba cerca mío, pero como estaba todo tan oscuro no pude distinguir nada.
Una rama crujió detrás de mí, ahí estaba mi asesino, me giré para verle la cara, pero solo vi como una sombra gigante se abalanzaba contra mi agresor y como acto seguido veía las sombras de cinco personas.


*FIN DE LA PESADILLA*


Sonó el despertador, era hora de ir al instituto, ese que nos habían inculcado nuestros padres a la fuerza por nuestro comportamiento indecente en el otro colegio. Me levanté y fui a ducharme, mientras me duchaba seguía pensando en el sueño que acababa de tener, había parecido tan real.... pero eso no era posible, un sueño es un sueño, no se hacen 
nunca realidad, o por lo menos yo no creía en eso. Comencé a colocarme las medias rosas para seguidamente vestirme con el uniforme color burdeos que nos hacían vestir en ese horrible instituto, mi amiga Jane y yo lo amoldamos a nosotras acortando la falda y usando unos zapatos con plataforma negros, para nosotras lo importante era destacar entre los demás y haciendo eso lo conseguíamos. 
Al dirigirme a la cocina choqué contra mi hermana Summer, blanca de piel, color oscuro de pelo y ojos azules, los chicos que no iban detrás de mi amiga Jane y de mí iban detrás de mi hermana, aunque ella aparte de ser preciosa es súper estudiosa.
-Jessie, vas a llegar tarde a clase, ¿quieres darte prisa?
-Summer, ya lo sé, pero esta belleza deslumbrante no se consigue en poco tiempo, tienes que cuidarte bien-dije mientras
me sacudía el pelo hacia un lado.
-Como vuelvas a llegar tarde a papá y a mamá no les va a hacer ninguna gracia.
-Me da igual lo que digan ellos, después de lo que hice siguen mimándome, asique ningún problema.
Summer puso los ojos en blanco, cogió su carpeta y se dispuso a salir del apartamento cuando llamaron a la puerta. Mi hermana abrió y se encontró con Alex, el hermano de Jane, que vivía en el mismo bloque de apartamentos pero en distinto piso.
Ellos dos estuvieron saliendo hace un tiempo atrás, pero como casi nunca estaban juntos decidieron cortar, la verdad es que mi hermana lo pasó un poco mal, pero con mi ayuda y la de Jane lo superó rápidamente y ahora eran súper amigos.
-Summer, ¿estás lista?
-Si, nos podemos ir cuando quieras. (yo nací lista, pero por desgracia tu no)
Empezó a cerrar la puerta, pero antes de hacerlo dijo:
-Jess, cierra bien la puerta antes de salir.
-Vaaaaleee.
Cerró la puerta y ya pude desayunar tranquila, mi vaso de leche desnatada, galletas integrales, yoghurt y un vaso de zumo de naranja. Terminé de desayunar y volví al baño para lavarme mis preciosos dientes blancos, allí me encontré con Jane, a la cual no había visto desde la tarde del día anterior.
-Jess, ¿me dejas tu diadema dorada?
-Claro, cógela, sabes que no me importa dejartela.
-Gracias.
-No hay de que. ¿ahora me puedes contar que hiciste ayer con cierto chico?
-Ya lo sabes, lo mismo que haces tú con los demás.
Comencé a reir cuando dijo eso, Jane y yo eramos..como decirlo, las populares del instituto. Nos habíamos liado con medio instituto y el otro medio que faltaba era porque aún no nos habíamos fijado en ellos, pero pronto caerían ante nosotras.
Comprobamos que estabamos fabulosas y salimos de casa, cogimos cada una nuestros coches (Jane un mini con la bandera de Inglaterra en el techo, y yo un todo-terreno) y llegamos al instituto. Entramos en clase 5 segundos antes de que sonara la campana y nos sentamos en nuestros sitios, la penúltima fila, los profesores no nos decían nunca nada y nosotras no hacíamos nada,lo que se dice nada, nos sentábamos en nuestros pupitres y pasábamos las horas muertas con nuestros móviles o acicalándonos.
No me acordé de mi sueño hasta que atendí en clase durante un momento, estabamos dando personajes famosos de Rumanía y como no, no podía faltar ahí el conde Drácula. Me pispé de que mi sueño era parecido e intenté explicárselo a Jane.
-Tía, se me olvidó contartelo antes, pero he tenido una pesadilla muy real.
-Que estas diciendo chalada....- ella no paraba de escribir con su móvil.
-Hazme caso joer, estaba en un bosque y alguien me quería atacar, pero una cosa gigante me salvó y luego se cambió la escena y aparecieron cinco personas que se movían hacia mi preocupadas.
Jane me miró con cara de Poker Face y de que no se había enterado de nada.
-Jess, ¿me lo puedes volver a repetir por favor? esque me parece todo tan surrealista.
-Vale, pero esta vez entérate.
Volví a explicarle mi sueño a mi amiga junto con una cosa, la última imagen que tenía en la mente era la de unos preciosos ojos azules.
Al terminar de contárselo el director entró en la clase con una noticia, había nuevos alumnos en ella. Estos entraron cuando los 
fue nombrando uno a uno.
-Chicos, estos son Zayn van der Croeft.
Un chico moreno, con muchos tatuajes y pelo engominado hacia arriba entró en clase, no estaba mal.
-Harry van der Croeft.
Este era castaño con rizos monisimos, ojos verdes y sonrisa deslumbrante.
-Y por último Louis van der Croeft.
Cuando entró este chico no pude evitar no mirarle, sus ojos eran como los de mi sueño, azules claros como el agua del mar.
Jane y yo los miramos embobados, la verdad es que los muy perros estaban para echarles mil millones de miles de polvos a cada uno, la suerte que tuvimos fue que se tuvieron que sentar detrás nuestro porque ya no había mas asientos libres. 
La clase volvió a lo que era antes de que llegaran los chicos y Jane y yo seguimos con lo que estábamos haciendo.
No me sentía cómoda pues sentía un par de ojos mirándome fijamente y le mande un Whats App a mi amiga contándoselo.
-Tía, no se tú, pero ¿no te sientes observada?
-La verdad es que sí, y los únicos que nos pueden mirar son los nuevos.
-Démonos la vuelta y hagámos lo mismo que hacen ellos.
-Jess no....
Demasiado tarde, ya me había dado la vuelta para mirárles. Mis ojos chocaron con los ojos del morenito que cuando se fijó que le estaba observando atentamente me sonrió con una sonrisa perfecta y me saludó educadamente, seguidamente miré al chico de rizos que hizo lo mismo, pero el que más me causó impresión fue el otro, el de ojos azules.
Cuando me miró sentí algo que nunca había sentido, mis orejas empezaron a ponerse coloradas y calientes, ese chico me había producido sentimientos cuando era yo la que los producía ante los demás. Me di la vuelta para sentarme bien en mi sitio cuando
recibí un Whats App de mi hermana.
-Me ha salido un trabajo, asique vete a casa sin mi.
No le hice ni caso y seguí jugueteando con mi móvil, la clase se me hizo interminable y cuando sonó la campana sentí una liberación muy grande. Jane y yo ibamos andando hacia nuestras taquillas provocando que todo el mundo nos mirara con ojos de envidia y deseo, al llegar a ellas Will me abordó. El es mi amigo de la infancia con quien tuve mi primer beso y con quien perdí mi virginidad, nunca desarrollé sentimientos amorosos hacia el, solo lo hice por curiosidad y entretenimiento, nada más, es el típico chico que enamoraría a todas las chicas del planeta, rubio con ojos verdes, todo un bombón, lo malo es que le faltaba musculatura.
-Jess, ¿que tal la primera hora? ¿llegaste tarde?- me dio un beso en la mejilla.
-No, y aparta anda, la gente va a pensar que estamos juntos- le di un pequeño empujón.
-Bueno...luego nos vemos- se fue con la cabeza agachada.
Jane vio como se fue el chico y me echó la bronca mientras íbamos hacia la siguiente clase.
-Tía, ¿no crees que te has pasado con el pobre chico?
-Para nada, el siempre ha sabido que entre el y yo nunca va a haber nada y sigue, ya se lo advertí, no es mi problema.
-Hallá tu, pero yo solo te aviso de una cosa, al final te enamorarás de el.
-Jaaaaa, menuda gracia me haces Jane, sabes que eso nunca ocurrirá.
-Siempre ocurre, y tu no vas a ser menos.
Me enervó diciendome eso, pero era mi mejor amiga y normalmente tenía razón en todas las cosas que decía como cuando en el otro instituto hicimos que el Gimnasio saltara por los aires y dijo que nos iban a pillar aunque no hubiéramos dejado huellas, y efectivamente nos pillaron, por eso tuvimos que venir a esta cárcel llamado instituto.
Llegamos a la siguiente clase 15 minutos tarde, eso era ya habitual en nosotras, por eso cuando llegamos el profesor de Química no nos dijo nada. La verdad es que estaba muy bien ese hombre; guapo, buenorro, con pasta y super enrollado con los alumnos.
La suerte es que no estaba casado y podría tirármelo cuando quisiera, aparte, alguna vez me había tirado los tejos de una manera brutal y yo por respeto al profesor no di muestras de nada. Nos sentamos en la última fila de todas, por fin podríamos ser nosotras las que observáramos a los chicos, pero no estaban.
-Jane, ¿y los nuevos?- miré todos los rincones de la sala.
-No lo se, yo he venido contigo y no los he visto.
-Joer, ahora que los podíamos observar tranquilamente....
De pronto la puerta se abrió dejando ver al chico moreno y a otros dos que no había visto antes. Uno de ellos era rubio y con ojos azules penetrantes y el otro era castaño claro con una musculatura de vértigo. La clase la pasé mandándole indirectas al profesor, nadie se dio cuenta de mi plan por intentar tirármelo, por suerte.... En la hora de la comida nos sentamos en la mesa central, donde habitualmente nos sentábamos y donde la gente nos podía mirar agusto, Summer y Alex se sentaron con nosotras, como siempre, al igual que Will, que no dejaba de decirme que mirara lo que había echo durante la clase de Literatura. 
-Summer, no entendí esto de Economía, ¿me lo puedes explicar?
-Claro, es super fácil.
-Jess, mira esto.
-Eeeh, Jess, los chicos estan mirando hacia aquí.
No pude evitar mirarles cuando Jane me dijo eso, y era cierto, los chicos miraban hacia donde estabamos nosotras sentadas pero el único que hizo algo más fue Zayn, que sonrió y se mordió el labio inferior. 
-Me lo tengo que tirar- pensé.
Comimos tranquilamente y despúes de 10 minutos que sonara la campana fuimos a las últimas clases, Gimnasia, Literatura y Español. De esas clases la única que me gustaba era la de Español, porque en Gimnasia sudábamos y en Literatura dábamos a gente muerta que no me interesaba para nada y aparte yo tenía raíces españolas y Jane dominicanas.
Tal fue mi sorpresa que la clase de Gimnasia nos tocaba con los cinco chicos nuevos y por si fuera poco nos tocaba bailar una canción movida en la cual movíamos mucho las caderas que hacía que a los chicos se les cayera la baba. Jane y yo eramos expertas en bailar este tipo de bailes, con lo cual eso lo teníamos dominado, necesitábamos que las demás chicas se aprendieran el baile para poder ir a los campeonatos regionales. Algunas no lo bailaban del todo mal, pero otras necesitaban mucho refuerzo.
Jane se ofreció a enseñarlas gustosamente, pero ami me irritaba, prefería perfeccionarlo con las otras, que por lo menos no me cansarían tanto y más o menos lo tenían todo cogido. Los nuevos casi no nos prestaron atención salvo Zayn y Louis, que no paraban de mirar hacia donde estábamos nosotras.