miércoles, 18 de julio de 2012

''¿y si la cosa esa seguía suelta?...''

Narra Jane:
Me miré una vez más al espejo de mano que estaba colgado en mi taquilla como si tuviese algún defecto bien escondido en mis suaves facciones. Qué absurdo. Sabía de sobra que era perfecta...solo me faltaba ser un poco modesta. Aunque con la modestia no llegaría a ningún sito según me decía mi madre.
Me pasé el cepillo por la suave melena marrón claro y me pregunté por qué el chico nuevo del pelo rizado había sido tan grosero conmigo. Pfft. Menudo idiota. Si se creía la última Coca-Cola del desierto iba claro porque desde luego no lo era. Vale, era guapo...endiabladamente guapo, con ojos increíblemente verdes y cuerpazo de esos geniales, más ese punto de chico malo que a todas las chicas les gustaba; pero eso daba igual, sus hermanos iban por el mismo camino. ¿De dónde había salido el moreno del pelo hacia arriba? ¿Y el de los ojos azules? ¿Y el rubiales tímido? ¿Y el del pelo medio rizado rubio oscuro? ¿Eran hermanos de sangre? Estaba claro que no.
El chico del pelo hacia arriba, el que se llamaba Zayn, ése había estado tirándole los tejos a Jess toda la mañana y al parecer al de los ojos azules...Louis, no le gustó. Me parecieron unos tíos muy raros a la vez que irresistibles. De esos con los que quieres perder los papeles y llevártelos el primer día a tu casa y enseñarle a fondo tu cama. Pero eran raros. Había algo raro en ellos. Eran diferentes...iban juntos siempre, se ponían muy nerviosos cuando había mucha gente alrededor y evitaban mirarte a los ojos. Rarunos totales.
Y solo llevaban un día y ya tenían a todas las memas de este instituto en la palma de la mano. Parecían ser más difíciles de conseguir que cualquier otro tipo de chicos que había conocido. Pues empezábamos bien el segundo trimestre, con un nuevo objetivo. Iba a conseguir a uno de ellos, o a dos, o a los que fueran costase lo que costase.
Sobre todo al de rizos, a Harry. De verdad me ponía nerviosa. Me hizo sentir insegura cuando lo vi parado como una estatua delante del baño observándome. Me dio miedo por un momento cuando me pidió que me marchase. ¿Acaso le había dicho algo malo al muy imbécil? ¿Y para qué me miraba la boca, el cuello y las piernas si pasaba luego de mi vida? Este chico era tonto. Pero estaba bueno. Estaría genial enamorarle y joderle pero bien después.
Pues ya estaba decidido. Conseguiría a Harry Van der Croeft antes que ninguna chica de todo el instituto.
Pensaba en esto cuando el timbre sonó. Saqué mi bolso blanco de Louis Vuitton y cerré bruscamente la taquilla .Jess se había metido en un lío y su padre había mandado a su chófer privado a buscarla al instituto para discutir con ella en su mansión flipante a las afueras de Nueva York. Estaba molesta porque teníamos pensado ir a llevar los dibujos que hice de los diseños de nuestros disfraces de Halloween nada más salir de clases e ir a cenar en nuestro restaurante favorito y ahora no podría ser.
Me crucé con Jace, un deportista del último curso con el que me había liado el día anterior, en el aparcamiento. No quería que se hiciera esperanzas de ningún tipo y le traté lo más seca posible. Él debió notarlo porque no insistió mucho más. Pero como supuse que me aburriría en casa haciendo los deberes de Química y no entendería una mierda decidí darle una oportunidad al chico para que me llevara a algún sitio interesante. Jace aceptó casi enseguida y subió a mi coche.
Lo primero que hicimos fue ir a Central Park puesto que él quería dar un paseo y acabé aburriéndome porque no hacía más que hablarme de fútbol americano y de las posiciones que cambiarían esa temporada. Él era el quarter back y yo había estado dos años siendo animadora por lo que sabía de qué hablaba pero ya había dejado aquello y no me apetecía escuchar más. Había estado currándome liarme con Jace desde principios de curso, osea un mes y medio porque tenía novia, y ahora que lo conseguía me parecía completamente monótono.
Le dije que quería irme a casa. Habíamos ido al parque en su coche tras dejar el mío en el garaje de mi apartamento. Jace accedió a llevarme.
Tenía pensado irme a la cama muy pronto después de ver Gossip Girl y darme un baño de espuma. Jace dirigió su Lamborgini por una pequeña carretera que había detrás de mi bloque pijo de apartamentos con piscina que se adentraba en un bosque de poca extensión. Casi nunca entraba allí. Solo Summer iba a hacer deporte a ese lugar los sábados y domingos por la mañana.
-Mi casa está más alante, Jace.
Jace paró el coche a mitad de aquella carretera. Yo sabía que al final de ella había una casa enorme en la que no vivía nadie y que una inmobiliaria vendía por una cantidad flipante. El padre de Jess y el mío querían comprarla para nosotras pero les daba mal rollo pues el camino para llegar a ella era oscuro y extraño.
Jace se volvió hacia mí y apagó el coche.
-Hagámoslo aquí-me soltó de pronto.
Flipé un momento. <<Una mierda>>,pensé.
-No-dije alzando una ceja.
-¿Por qué? Ayer no te negaste.
-Porque ahora no quiero, no me apetece.
Jace me miró de forma rara.
-Vamos, nena, no seas así-me dijo acercándose a mí.
Lo aparté de un manotazo.
-¡Apártate!
-No me has dado ni un puto beso.
-No me da la jodida gana-cogí mi bolso, dispuesta a andar hasta mi casa.
Jace me detuvo cogiendo mi brazo con fuerza. Hacía un día me parecía irresistible, ahora solo sentía desdén hacia él.
-Vamos, Jane, sé que quieres.
-¿No me has oído?-le solté-.Que me olvides. ¿Sabes lo que es "si te he visto no me acuerdo"? Pues aplícate el cuento.
Sabía que me estaba pasando pero no lo pensé hasta que él no me volvió a coger con fuerza por los hombros cuando traté de salir del coche. Entonces supe que estaba en peligro, que había subestimado el carácter tranquilo de aquel chico y que había sido una puta en toda regla.
-Déjame salir del coche o chillaré-susurré bajando la cabeza.
-Ahora te jodes-su voz estaba cargada de odio-.No vas a olvidar esto Jane Williams, en tu vida.
Yo respiraba entrecortadamente. Esperé. Solo podía hacer eso. Sus manos recorrieron mi cuerpo tratando de quitarme la ropa. Sentí asco de él. ¿De verdad me estaba pasando aquello? Cuando trató de quitarme la falda pensé que me quedaría traumatizada toda la vida a raíz de aquello.
-Jace-logré articular-, por favor...déjame irme.
-Lo dejo con mi novia por ti, ¿y ahora piensas que te vas a ir como si nada?-su voz sonaba amortiguada puesto que estaba paseando su boca por mi vientre.
-No, no-quise ponerme a llorar, pero me aguanté-.Pero así no vas a conseguir nada conmigo.
Él levantó la cabeza al oír esto. No lo pensé dos veces. Mi mente reaccionó y le pegué lo más fuerte que pude con el puño en la cara. Jace no se lo esperaba. Debí de romperle la nariz porque había mucha sangre en mis nudillos. Abrí la puerta precipitadamente mientras él se llevaba las manos a la nariz y aullaba de dolor.
-¡Será puta!-lo oí gritar.
Corrí hacia el bosque, fuera de la carretera, para que él no pudiera verme con los faros. Me escondí entre los árboles. Estaba muy oscuro y traté de no caerme. Pero me caí igualmente, arrepintiéndome de los zapatos de tacón que usaba para ir al instituto.
Entonces sucedió algo.
Se me puso la piel de gallina y el vello de la nuca se me erizó como si una corriente de aire helado hubiera pasado detrás de mí. No sabía que era aquello.
Por el rabillo del ojo percibí una sombra oscura, ágil e incluso me pareció elegante. Sentí miedo.
Me levanté a toda prisa y eché a correr hacia donde se supone que estaban los apartamentos. Detrás de mí la figura se movía también, oía sus pasos sorteando los árboles y comprendí, con toda certeza, que me alcanzaría.
Seguí avanzado y dejé caer mi bolso a propósito. Mi perseguidor se detuvo unos dos segundos para sortearlo. Dos segundos que traté de aprovechar. Corrí hasta que mis piernas comenzaron a arder y no sentir cómo las lágrimas se congelaban en mis mejillas a causa del frío.
Llegué a un claro y tropecé. El pelo me impedía ver bien. Quien me perseguía se quedó en silencio. Miré hacia atrás, muerta de miedo. Nada. Oí algo desplazarse a mi derecha. Me giré hacia allí. Luego hacia mi izquierda. Miré a mi alrededor. Entonces me di cuenta de que lo que me perseguía se movía demasiado rápido para ser humano. No podía ser humano.
Me quedé sin aliento.
Lo fuera que fuese avanzó de entre las sombras. Solo llegué a ver unos ojos rojos brillando en la oscuridad. Nunca antes había llegado a ver el rostro de la muerte, porque tuve la seguridad de que moriría. Aquello respiraba como un animal.
Solo duró un instante. Mi instinto tomó las riendas y me hizo dar la vuelta, a cualquier sitio, lejos del asesino. Mi mente tenía grabada la mirada sobrenatural del animal y supe que no la olvidaría nunca si vivía.
Corrí hacia donde se veía la luz, dispuesta a volver a la carretera. Me perseguía, lo sabía, pero ahora no lo oía .Jadeé, desesperada y trepé por un montón de tierra para subir al asfalto. No me importaba si volvía a encontrar a Jace allí. Cualquier cosa menos lo que se escondía en las entrañas del bosque. Llegué a la carretera a gatas para que no me viera aunque dudaba que fuese a surtir efecto.
Un sonido gutural se oyó unos metros más lejos en el bosque. Me levanté y miré una vez hacia detrás. Tal vez lo imaginé pero la casa del bosque tenía las luces encendidas.
No le di importancia y seguí corriendo, esta vez sin volver la vista atrás. Divisé, con alivio, las verjas de la entrada al bosque. Corrí, no podía con mi alma, pero corrí.
El animal saltó a la carretera detrás de mí pero no me giré y seguí. Pensé que abalanzaría sobre mí en menos de nada pero lo escuché emitir sonidos de angustia. Parecía un perro aullando de dolor.
Alcancé la verja y salí fuera. Pero no respiré aliviada hasta que no me encontré en la entrada del edificio. Toqué el telefonillo como veinte veces seguidas, con el corazón a mil, la ropa hecha una mierda y el pelo alborotado. Dios, qué situación tan desastrosa. Si Jess me hubiese visto me habría matado por ir como una pordiosera. Pero pasé del tema.
Tenía miedo que la cosa esa saliera del bosque.
-¡Jane! ¡Dios Santo, Jane!
Me giré. Alex, mi hermano mayor, apareció detrás de mí.
-¿Qué ha pasado?-me sacudió por los hombros-. ¿Quién te ha hecho esto?¿Quién ha sido?
Comencé a llorar y lo abracé con fuerza. Él se sorprendió. Yo nunca, nunca lloraba y abrazaba a nadie. Yo solo me quería a mí misma.
-Alex-dije entre sollozos-, tengo miedo, joder.
-Shhh, tranquila-me acarició el pelo-.Ya estás a salvo.
Me cogió en brazos y me llevó a casa. Todavía no había procesado lo que me había pasado.
Alex me dejó sobre el sofá de piel del salón.
-Ahora explícame qué ha pasado-me dijo, sentándose a mis pies.
No hablé. ¿Qué demonios era aquello? ¿De verdad había pasado? Tal vez solo era un lobo suelto, o un perro sin bozal que se le había escapado a su dueño. Sí. No podía ser otra cosa. Pero, ¿por qué me miraba como si supiese lo que haría?¿Por qué parecía...inteligente?
Me levanté del sofá ignorando el dolor que cubría mis piernas y la pregunta de Alex. Me acerqué a la ventana y miré a lo lejos. La casa.
Las luces estaban encendidas. No había imaginado nada. Todo era real como que la piel de cebra ya no se llevaba esta temporada. Dios, qué pija era a veces.
Me concentré. ¿Y si era la mascota de los nuevos inquilinos? Mañana iría a llevarles algún regalo de bienvenida por ser mis vecinos. Así investigaría algo. Pero, ¿y si la cosa esa seguía suelta? ¿Y si vagaba por Nueva York y mataba a alguien?
-Estoy cansada, Alex-susurré-.Me voy a la cama.
Me dirigí a mi habitación. Alex me detuvo.
-Jane, llegas a casa como nunca antes, ¿y crees que voy a dejarte hacer eso?¿Qué pasó?
-Alex-mi voz se endureció. Mis lágrimas se secaron y volví a ser yo lo único importante en mi vida-, déjame en paz. Métete en tus asuntos, ¿va?
Alex suspiró, exasperado. Alzó los brazos, desentendiéndose y se giró para marcharse. Sabía que estaba preocupado. Era normal.
-Gracias igualmente-dije entre dientes.
-No las des, soy tu hermano, ¿recuerdas?
No dije nada. Cerré la puerta de mi habitación con fuerza decidida a olvidar todo lo que había pasado.

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