jueves, 5 de julio de 2012

Pesadillas y nuevos compañeros


Narra Jessica:
*PESADILLA*


Era de noche y no podía parar de correr por el bosque, estaba en peligro y no tenía la más mínima intención de dejar que me matara. Paré un momento para poder respirar antes de volver a ponerme a correr, pero algo me detuvo, era la respiración del depredador, estaba cerca mío, pero como estaba todo tan oscuro no pude distinguir nada.
Una rama crujió detrás de mí, ahí estaba mi asesino, me giré para verle la cara, pero solo vi como una sombra gigante se abalanzaba contra mi agresor y como acto seguido veía las sombras de cinco personas.


*FIN DE LA PESADILLA*


Sonó el despertador, era hora de ir al instituto, ese que nos habían inculcado nuestros padres a la fuerza por nuestro comportamiento indecente en el otro colegio. Me levanté y fui a ducharme, mientras me duchaba seguía pensando en el sueño que acababa de tener, había parecido tan real.... pero eso no era posible, un sueño es un sueño, no se hacen 
nunca realidad, o por lo menos yo no creía en eso. Comencé a colocarme las medias rosas para seguidamente vestirme con el uniforme color burdeos que nos hacían vestir en ese horrible instituto, mi amiga Jane y yo lo amoldamos a nosotras acortando la falda y usando unos zapatos con plataforma negros, para nosotras lo importante era destacar entre los demás y haciendo eso lo conseguíamos. 
Al dirigirme a la cocina choqué contra mi hermana Summer, blanca de piel, color oscuro de pelo y ojos azules, los chicos que no iban detrás de mi amiga Jane y de mí iban detrás de mi hermana, aunque ella aparte de ser preciosa es súper estudiosa.
-Jessie, vas a llegar tarde a clase, ¿quieres darte prisa?
-Summer, ya lo sé, pero esta belleza deslumbrante no se consigue en poco tiempo, tienes que cuidarte bien-dije mientras
me sacudía el pelo hacia un lado.
-Como vuelvas a llegar tarde a papá y a mamá no les va a hacer ninguna gracia.
-Me da igual lo que digan ellos, después de lo que hice siguen mimándome, asique ningún problema.
Summer puso los ojos en blanco, cogió su carpeta y se dispuso a salir del apartamento cuando llamaron a la puerta. Mi hermana abrió y se encontró con Alex, el hermano de Jane, que vivía en el mismo bloque de apartamentos pero en distinto piso.
Ellos dos estuvieron saliendo hace un tiempo atrás, pero como casi nunca estaban juntos decidieron cortar, la verdad es que mi hermana lo pasó un poco mal, pero con mi ayuda y la de Jane lo superó rápidamente y ahora eran súper amigos.
-Summer, ¿estás lista?
-Si, nos podemos ir cuando quieras. (yo nací lista, pero por desgracia tu no)
Empezó a cerrar la puerta, pero antes de hacerlo dijo:
-Jess, cierra bien la puerta antes de salir.
-Vaaaaleee.
Cerró la puerta y ya pude desayunar tranquila, mi vaso de leche desnatada, galletas integrales, yoghurt y un vaso de zumo de naranja. Terminé de desayunar y volví al baño para lavarme mis preciosos dientes blancos, allí me encontré con Jane, a la cual no había visto desde la tarde del día anterior.
-Jess, ¿me dejas tu diadema dorada?
-Claro, cógela, sabes que no me importa dejartela.
-Gracias.
-No hay de que. ¿ahora me puedes contar que hiciste ayer con cierto chico?
-Ya lo sabes, lo mismo que haces tú con los demás.
Comencé a reir cuando dijo eso, Jane y yo eramos..como decirlo, las populares del instituto. Nos habíamos liado con medio instituto y el otro medio que faltaba era porque aún no nos habíamos fijado en ellos, pero pronto caerían ante nosotras.
Comprobamos que estabamos fabulosas y salimos de casa, cogimos cada una nuestros coches (Jane un mini con la bandera de Inglaterra en el techo, y yo un todo-terreno) y llegamos al instituto. Entramos en clase 5 segundos antes de que sonara la campana y nos sentamos en nuestros sitios, la penúltima fila, los profesores no nos decían nunca nada y nosotras no hacíamos nada,lo que se dice nada, nos sentábamos en nuestros pupitres y pasábamos las horas muertas con nuestros móviles o acicalándonos.
No me acordé de mi sueño hasta que atendí en clase durante un momento, estabamos dando personajes famosos de Rumanía y como no, no podía faltar ahí el conde Drácula. Me pispé de que mi sueño era parecido e intenté explicárselo a Jane.
-Tía, se me olvidó contartelo antes, pero he tenido una pesadilla muy real.
-Que estas diciendo chalada....- ella no paraba de escribir con su móvil.
-Hazme caso joer, estaba en un bosque y alguien me quería atacar, pero una cosa gigante me salvó y luego se cambió la escena y aparecieron cinco personas que se movían hacia mi preocupadas.
Jane me miró con cara de Poker Face y de que no se había enterado de nada.
-Jess, ¿me lo puedes volver a repetir por favor? esque me parece todo tan surrealista.
-Vale, pero esta vez entérate.
Volví a explicarle mi sueño a mi amiga junto con una cosa, la última imagen que tenía en la mente era la de unos preciosos ojos azules.
Al terminar de contárselo el director entró en la clase con una noticia, había nuevos alumnos en ella. Estos entraron cuando los 
fue nombrando uno a uno.
-Chicos, estos son Zayn van der Croeft.
Un chico moreno, con muchos tatuajes y pelo engominado hacia arriba entró en clase, no estaba mal.
-Harry van der Croeft.
Este era castaño con rizos monisimos, ojos verdes y sonrisa deslumbrante.
-Y por último Louis van der Croeft.
Cuando entró este chico no pude evitar no mirarle, sus ojos eran como los de mi sueño, azules claros como el agua del mar.
Jane y yo los miramos embobados, la verdad es que los muy perros estaban para echarles mil millones de miles de polvos a cada uno, la suerte que tuvimos fue que se tuvieron que sentar detrás nuestro porque ya no había mas asientos libres. 
La clase volvió a lo que era antes de que llegaran los chicos y Jane y yo seguimos con lo que estábamos haciendo.
No me sentía cómoda pues sentía un par de ojos mirándome fijamente y le mande un Whats App a mi amiga contándoselo.
-Tía, no se tú, pero ¿no te sientes observada?
-La verdad es que sí, y los únicos que nos pueden mirar son los nuevos.
-Démonos la vuelta y hagámos lo mismo que hacen ellos.
-Jess no....
Demasiado tarde, ya me había dado la vuelta para mirárles. Mis ojos chocaron con los ojos del morenito que cuando se fijó que le estaba observando atentamente me sonrió con una sonrisa perfecta y me saludó educadamente, seguidamente miré al chico de rizos que hizo lo mismo, pero el que más me causó impresión fue el otro, el de ojos azules.
Cuando me miró sentí algo que nunca había sentido, mis orejas empezaron a ponerse coloradas y calientes, ese chico me había producido sentimientos cuando era yo la que los producía ante los demás. Me di la vuelta para sentarme bien en mi sitio cuando
recibí un Whats App de mi hermana.
-Me ha salido un trabajo, asique vete a casa sin mi.
No le hice ni caso y seguí jugueteando con mi móvil, la clase se me hizo interminable y cuando sonó la campana sentí una liberación muy grande. Jane y yo ibamos andando hacia nuestras taquillas provocando que todo el mundo nos mirara con ojos de envidia y deseo, al llegar a ellas Will me abordó. El es mi amigo de la infancia con quien tuve mi primer beso y con quien perdí mi virginidad, nunca desarrollé sentimientos amorosos hacia el, solo lo hice por curiosidad y entretenimiento, nada más, es el típico chico que enamoraría a todas las chicas del planeta, rubio con ojos verdes, todo un bombón, lo malo es que le faltaba musculatura.
-Jess, ¿que tal la primera hora? ¿llegaste tarde?- me dio un beso en la mejilla.
-No, y aparta anda, la gente va a pensar que estamos juntos- le di un pequeño empujón.
-Bueno...luego nos vemos- se fue con la cabeza agachada.
Jane vio como se fue el chico y me echó la bronca mientras íbamos hacia la siguiente clase.
-Tía, ¿no crees que te has pasado con el pobre chico?
-Para nada, el siempre ha sabido que entre el y yo nunca va a haber nada y sigue, ya se lo advertí, no es mi problema.
-Hallá tu, pero yo solo te aviso de una cosa, al final te enamorarás de el.
-Jaaaaa, menuda gracia me haces Jane, sabes que eso nunca ocurrirá.
-Siempre ocurre, y tu no vas a ser menos.
Me enervó diciendome eso, pero era mi mejor amiga y normalmente tenía razón en todas las cosas que decía como cuando en el otro instituto hicimos que el Gimnasio saltara por los aires y dijo que nos iban a pillar aunque no hubiéramos dejado huellas, y efectivamente nos pillaron, por eso tuvimos que venir a esta cárcel llamado instituto.
Llegamos a la siguiente clase 15 minutos tarde, eso era ya habitual en nosotras, por eso cuando llegamos el profesor de Química no nos dijo nada. La verdad es que estaba muy bien ese hombre; guapo, buenorro, con pasta y super enrollado con los alumnos.
La suerte es que no estaba casado y podría tirármelo cuando quisiera, aparte, alguna vez me había tirado los tejos de una manera brutal y yo por respeto al profesor no di muestras de nada. Nos sentamos en la última fila de todas, por fin podríamos ser nosotras las que observáramos a los chicos, pero no estaban.
-Jane, ¿y los nuevos?- miré todos los rincones de la sala.
-No lo se, yo he venido contigo y no los he visto.
-Joer, ahora que los podíamos observar tranquilamente....
De pronto la puerta se abrió dejando ver al chico moreno y a otros dos que no había visto antes. Uno de ellos era rubio y con ojos azules penetrantes y el otro era castaño claro con una musculatura de vértigo. La clase la pasé mandándole indirectas al profesor, nadie se dio cuenta de mi plan por intentar tirármelo, por suerte.... En la hora de la comida nos sentamos en la mesa central, donde habitualmente nos sentábamos y donde la gente nos podía mirar agusto, Summer y Alex se sentaron con nosotras, como siempre, al igual que Will, que no dejaba de decirme que mirara lo que había echo durante la clase de Literatura. 
-Summer, no entendí esto de Economía, ¿me lo puedes explicar?
-Claro, es super fácil.
-Jess, mira esto.
-Eeeh, Jess, los chicos estan mirando hacia aquí.
No pude evitar mirarles cuando Jane me dijo eso, y era cierto, los chicos miraban hacia donde estabamos nosotras sentadas pero el único que hizo algo más fue Zayn, que sonrió y se mordió el labio inferior. 
-Me lo tengo que tirar- pensé.
Comimos tranquilamente y despúes de 10 minutos que sonara la campana fuimos a las últimas clases, Gimnasia, Literatura y Español. De esas clases la única que me gustaba era la de Español, porque en Gimnasia sudábamos y en Literatura dábamos a gente muerta que no me interesaba para nada y aparte yo tenía raíces españolas y Jane dominicanas.
Tal fue mi sorpresa que la clase de Gimnasia nos tocaba con los cinco chicos nuevos y por si fuera poco nos tocaba bailar una canción movida en la cual movíamos mucho las caderas que hacía que a los chicos se les cayera la baba. Jane y yo eramos expertas en bailar este tipo de bailes, con lo cual eso lo teníamos dominado, necesitábamos que las demás chicas se aprendieran el baile para poder ir a los campeonatos regionales. Algunas no lo bailaban del todo mal, pero otras necesitaban mucho refuerzo.
Jane se ofreció a enseñarlas gustosamente, pero ami me irritaba, prefería perfeccionarlo con las otras, que por lo menos no me cansarían tanto y más o menos lo tenían todo cogido. Los nuevos casi no nos prestaron atención salvo Zayn y Louis, que no paraban de mirar hacia donde estábamos nosotras.

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