jueves, 12 de julio de 2012

''Highway to hell.''







Narrador 0:
<<Una nueva vida>>. Eso le habían dicho que sería. Pero no estaba realmente seguro de poder adaptarse bien, no ahora. No después de todo lo que había pasado.
Gina estaba segura de que aquel cambio era lo mejor para todos y de que él estaría bien y seguro junto a su nueva familia. Pero, ¿acaso era aquello una familia para él? No. Y probablemente nunca lo sería. Sabía exactamente cómo eran cada uno de los miembros que la componían y ninguno de ellos había logrado suscitar confianza en él: Zayn era simplemente el tipo que se creía superior a todos (inaguantable), Louis era demasiado encantador para poder ser real, Liam era algo así como el "padre" de todos (le caía bien ese chico, lo dejaba a su aire), Niall era demasiado reservado y Gina...ella era simplemente...No sabía cómo describirla. Toda perfección.
Suspiró y siguió avanzando tras el director del instituto mostrando unos buenos modales. El uniforme de aquel instituto de alto standing de Nueva York no le entusiasmaba demasiado. Al contrario, aquel lugar lleno de niñas mimadas que se creían importantes y se quedaban en "cortas de mente" le producían ganas de vomitar.
El director se paró delante de una puerta blanca con el número 14 estampado en dorado encima del marco y chocó los nudillos contra ella. Una voz estridente proveniente del interior indicó autorización para pasar. El director entró seguido rápidamente por Zayn.
Suspiró y pensó en dejar que Louis entrase antes que él para poder escaquearse y poder situarse en la última fila para no llamar mucho la atención, pero el director ya estaba diciendo su nombre y solo pudo sonreír débilmente.
-...Harry Van der Croeft y Louis Van der Croeft.
Pudo sentir cómo al menos veinte pares de ojos se volvían a observarlo cuando avanzó tras Zayn hacia los últimos sitos libres que había al final de la clase, detrás de dos chicas que si no hubiese sido por el halo de grandeza que irradiaban habría llegado a interesarse por ellas. La alta rubia de ojos marrón miel y mejillas rosas pálidas se había quedado mirando a Louis como si lo conociese de algo. Solo le bastó una mirada de refilón para saber que su compañera, una morena de pelo ondulado y labios rojos, alzó la mirada hacia él cuando pasó a su lado. Cuando sus miradas se encontraron accidentalmente algo pareció estremecer el ambiente. Ella parecía indiferente y él pudo darse cuenta de que sus labios eran rojos de por sí, no era simple pintalabios. Adoptó una actitud indiferente también y se sentó tras ella, con Zayn en medio y Louis al otro lado, detrás de la rubia.
-Harry-lo llamó Louis-, ¿cuál es la siguiente clase?
Harry se encogió de hombros. Louis suspiró y miró a Zayn. Este estaba sonriéndole seductoramente a la chica rubia de delante. Ella le devolvió la sonrisa coquetamente y su mirada se cruzó con la de Louis. Él le sonrió cortésmente y ella pareció flipar con sus ojos. Harry sonrió a medias. Louis siempre hacía lo mismo. Aquel gesto con los ojos podía hacer que una chica hiperventilara en menos de nada.
Pero la guapa rubia se limitó a sonreírle y se volvió hacia delante. Parecía tensa en su sitio. No paró de juguetear con su móvil toda la clase.
Su compañera le susurró algo y se echó el pelo hacia detrás. A Harry le llegó la fragancia de la vainilla mezclada con el coco. Su pelo olía como el de ella...
-Harold, espabila-lo apresuró Zayn dándole un manotazo en el antebrazo-.No sé cómo mierdas te quedas en trance por una chica que murió hace mil años.
Louis mató a Zayn con la mirada. Harry no se dignó en mirarle. Solo se levantó bruscamente de la silla y salió de la clase a una velocidad demasiado rápida para ser humana.
¿Tenía que decirlo de esa forma? ¿Es que aquel chico no aprendería nunca a tener buenos modales? Harry avanzó por el pasillo a paso ligero cuando tuvo seguridad en que ninguno de los otros dos chicos lo seguían.
La gente susurraba a su paso y los murmullos aumentaban cada vez que él alzaba la vista. Se percató de que no sabía cuál era la siguiente clase y de que lo mejor sería ir a secretaría a mirar en el tabón su horario de clases.
No le costó nada encontrarla. Al llegar allí, las chicas que esperaban tras él le ofrecieran sus horarios. Harry trató de ser amable pero tanta atención femenina lo ponía de mal humor. Chicas ricas por todas partes. Con cruzar una sola palabra con ellas sabía que carecían de cerebro completamente y su vida se basaba en noches de desfase en los clubs privados más famosos de Nueva York, yates, joyas de Tiffani's, zapatos Jimmy Choo's y padres indiferentes. No entendía cómo Zayn aguantaba aquello. Tal vez tanta atención recibida le hacía creerse más importante de lo que ya era.
Se sintió al borde de un ataque rodeado de tanta joven en uniforme beige y burdeos. ¿Dónde estaba Liam cuándo se le necesitaba?
Harry sacudió sus rizos. Lo hacía cuando estaba nervioso. Pero eso solo ayudó a que ellas fuesen más persistentes. Suspiró y echó un vistazo rápido a su horario: Lengua, en la 4. Es decir, bastante cerca de donde se encontraba.
El timbre volvió a sonar y las jóvenes tuvieron que marcharse a su clase. Harry iba con tres de ellas a Lengua, para la envidia de las demás, pero se escabulló al baño de los chicos alegando que no se encontraba demasiado bien. Ellas pusieron mala cara y tras sonreírle con descaro se marcharon.
Era peor que el infierno. Harry se apoyó contra la fría pared del baño, vacío, y deseó volver atrás. Volver a todo aquello a lo que pertenecía antes de toda aquella vida surrealista. Se preguntó, por millonésima vez, qué habría pasado si nunca hubiera conocido a aquella extraña famila. Seguiría siendo un chico normal. Sí. Seguiría siendo feliz.
Salió del baño apresuradamente cuando ya no quedaba nadie en el pasillo.
La reconoció por el olor. Era la joven morena de la clase de Historia. Salió del baño de las chicas colocándose la corta falda. Era una de las demás, igual a las otras. Tal vez destacaba entre todas como la rubia pero seguía siendo como todas. Creída, rica, especialmente guapa y con malicia intencionada en todo lo que hacía.
Cuando ella se percató de que él también salía del baño lo miró con una mezcla de curiosidad y algo más.
-¿Te has perdido, Harry?-dijo antes de que él se diera la vuelta.
Se acordaba de su nombre y solo lo había oído una vez. Él, en cambio, no sabía el suyo. Y no tenía intención alguna en saberlo.
La miró un segundo más. Se parecía a ella, no mucho, pero se parecía. Su voz de niña le hacía aún más recordarla. Sintió una fuerte punzada en el estómago que le hizo encorvarse débilmente hacia delante. Tenía hambre.
No había comido en tres días y ya notaba los efectos. Liam le había prevenido pero él no le había hecho mucho caso. Y ahora tenía demasiada hambre. Y tenía Lengua. Habría demasiada gente. Y él era nuevo. Saltarse la clase sería una buena decisión pero no quería llamar la atención al faltar el primer día.
-¿Estás bien?
Se había olvidado de la chica de los labios rojos, que ahora estaba junto a él y lo miraba con una pizca de preocupación. Miró su esbelto y descubierto cuello, adornado por una fina cadena de oro cuyo colgante tenía la forma de una flor de loto. Concentró su mirada en el colgante para evitar mirar más su cuello.
-Si te vas lo estaré-dijo él con cierta brusquedad.
Ella se apartó de él como si su contacto quemara. Harry no la volvió a mirar y se dio la vuelta dispuesto a reunirse con Zayn para entrar juntos en la clase de Química.

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